Si te vacunaron, vacunate

SI TE VACUNARON, VACUNATE

Por Horacio Krell*

Existe una tendencia al uso metafórico del vocabulario médico con una connotación negativa y de violencia. Te acostó, te vacunaron, se dice con frecuencia. El acostado suele ser el mismo al que antes le hicieron la cama y  lo inmovilizaron. Vacuna es un término futbolero. Messi vacunó 2 veces al Real Madrid (le hizo 2 goles). Vacunar equivale a hacer un gol.  También tiene una connotación sexual cuando significa “penetrar, acceder carnalmente. Como en “tengo ganas de vacunar a …… “.  En Colombia vacunar se aplica también al cobro de coimas.

La vacuna tiene detractores y partidarios. En 1798 el médico Edward Jenner probó la creencia de que inocular una dosis leve de viruela bovina brindaba protección contra la viruela.

Pero la oposición fue rápida y salvaje desde lo sanitario, lo religioso, lo científico y lo político. Creían que usar algo obtenido de criaturas inferiores como las vacas, era insalubre o anticristo.

Otros descreyeron que la viruela se transmitiera de persona a persona. Pero muchos se opusieron a que se les impusiera. Lo que siguió fue una batalla de 100 años.

En Gran Bretaña, las vacunas fueron gratuitas y luego obligatorias, con multas y prisión. Si bien estallaron los disturbios, también hubo una oposición moderada, con ligas creadas contra la vacunación. La población alfabetizada hacía este panfleto: “Vacunación: sus falacias y males”.

Tenían cierto grado de razón. La sensación era que las clases altas intentaban aprovecharse. Se  actuaba sobre un área de la vida privada: la salud. Las vacunas no eran seguras: algunos se enfermaron e incluso murieron. En esa época cualquiera hubiese sido cauteloso con ellas.

Los partidarios de la vacuna resaltaban la disminución de la mortalidad y los brotes menos fuertes, los opositores destacaban los brotes continuos y los terribles efectos secundarios de la vacuna, como los abscesos y las infecciones. Se tardó en advertir que la vacuna no daba inmunidad de por vida y que podían provocar enfermos de sífilis, hepatitis y tuberculosis.

El método Leicester. Se obligaba a reportar los casos de viruela, se aislaba al paciente, se ponía en cuarentena a la familia. Diseñado como algo que se hacía a la par de la vacunación, la Liga lo promovió como una alternativa y  se instaló como un desafío creciente contra la vacuna.

La viruela regresó entre 1892 y 1894. Y el resultado sorprendió. Leicester la sacó barata, con 21 muertes. Fue una cifra mucho más baja que la de ciudades con buenas tasas de vacunación.

Los antivacuna se sentían triunfantes, alegando que se había comprobado la eficacia del método. El rebrote. En 1893  una epidemia provocó muchas infecciones. En contraste, en Londres, donde la vacunación era generalizada, hubo éxito en contener la viruela. Y algunos lugares con poca vacunación fueron gravemente afectados y Leicester tuvo la mayor proporción de casos. No obstante, las protestas y una creciente comprensión de cómo se propagan las enfermedades, dio lugar a un cambio. En 1898, una nueva Ley de Vacunación introdujo una cláusula que permite optar por no vacunarse por razones morales,  es la objeción de conciencia.

La notificación de enfermedades infecciosas, se hizo obligatoria. Y aunque la viruela regresó a principios del siglo XX, nunca fue la misma amenaza. A medida que se extendió el uso de vacunas y el saneamiento, la viruela fue expulsada de Europa y América del Norte. Un programa de erradicación global de la (OMS) se lanzó en 1959 y se intensificó en 1967.

La oposición continúa. La OMS declaró que “las dudas y el rechazo a las vacunas” es una de las 10 principales amenazas para la salud mundial. En la Casa Museo de Jenner, se reflexionó sobre su legado. Se han evitado innumerables muertes, sus graves cicatrices y la ceguera que la enfermedad solía causar, gracias al descubrimiento de Jenner y a su determinación de contarle al mundo su hallazgo. Ahora tenemos la oportunidad de hacer lo mismo con otras enfermedades. Las vacunas, salvan de dos a tres millones de vidas cada año. El legado de Jenner es un mundo en el que no teníamos que vivir con tanto miedo a las terribles enfermedades infecciosas.

La vacuna contra el coronavirus.  La de la Universidad de Oxford resultó segura y entrena al sistema inmunológico. Los resultados confirmaron que una dosis generó un aumento en los anticuerpos y la respuesta se mantuvo por dos meses. El objetivo es estimular la respuesta del sistema inmunológico y que genere anticuerpos suficientes para frenar la infección.
Cómo ingresa el virus. Cuando ingresa al organismo, la proteína S del virus se une a la enzima ACE2, que actúa como receptor de la célula, y habilita la entrada del virus. Una vez adentro, el ARN viral produce copias de sí mismo, se traduce y produce las proteínas virales.

El ARN viral y estas proteínas se ensamblan y crean réplicas completas del virus. Las copias abandonan la célula para infectar a otras. El objetivo de la vacuna es estimular la respuesta del sistema inmunológico y que genere una cantidad de anticuerpos. La secuencia genética de la proteína S del SARS-Cov-2 se introduce dentro del genoma de un adenovirus, un tipo de virus inactivado para que no cause ninguna enfermedad. Se inyecta la vacuna que contiene los adenovirus de chimpancé en el caso del proyecto de Reino Unido. Una vez adentro, los adenovirus serán fagocitados por las células presentadoras de antígenos, células especializadas del sistema inmunitario. Dentro de la célula presentadora de antígenos, el adenovirus soltará la secuencia genética que le dará instrucciones a la misma para que produzca copias de la proteína S del SARS-CoV-2. Esas proteínas serán trasladadas a la superficie celular. Al presentarse las proteínas S despertarán la respuesta del sistema inmune. Así, ante un eventual contagio, los linfocitos T reconocerán y destruirán las células infectadas y los linfocitos B generarán los anticuerpos específicos para esa proteína del SARS-CoV-2.

El negocio de la vacuna. Algunos creen que hay algo oculto. Como todos quieren una solución, la vacuna es la zanahoria para que no se discuta demasiado. Muchos piensan que hay un gran negocio detrás de la vacuna y los que están en el tema son los grandes grupos económicos.

La predicción de Bill Gates. En 2015 Bill Gates, alertó: Si algo va a matar a más de diez millones de personas en la próxima década será un virus muy infeccioso. No habrá misiles, sino microbios. Gran parte del problema es que se ha invertido mucho en armad nucleares pero se hizo muy poco en crear sistemas de salud para poder detener las epidemias.

Un problema global. En enero de 1997 mientras Bill Gates leía el New York Times con su esposa Melinda llamó su atención una noticia: “Para el tercer mundo, el agua es una bebida mortal”, miles de madres perdían a sus hijos por el agua que bebían”.  En el área saneamiento había poca innovación. Se propusieron inventar un inodoro para evitar que los excrementos terminaran en el agua y crearon una máquina que recoge desechos y los usa para generar electricidad y agua potable. Gates pasó de ser el ejecutivo más exitoso de la industria al mayor filántropo del mundo, con proyectos en múltiples puntos del planeta.

Salud, educación, crisis climática e igualdad de género son los ejes sobre los que trabaja la fundación que lleva invertidos u$s53.800 millones en proyectos.  En el eje de salud crearon el GAVI (Alianza Global para la Vacunación) en conjunto con la OMS, Banco Mundial y Unicef, para recaudar fondos y comprar vacunas. Hasta el año pasado lograron vacunar a más de 760 millones de niños y evitaron 13 millones de muertes. Las mejoras en la salud son claves para sacar a las personas de la pobreza. Con mejor salud sus vidas mejoran de otras maneras y, como resultado, el mundo se vuelve mejor y más equitativo.

También trabajan para que más jóvenes de grupos minoritarios completen sus estudios. Otorgaron 20.000 becas universitarias completas a estudiantes de color, y que la comunidad latina o quienes tienen bajos ingresos puedan terminar los estudios secundarios. El cambio climático es otro eje. Financian investigaciones que ayudan a los agricultores a cultivar alimentos y más opciones de cultivos climáticamente inteligentes.

No estamos preparados. Otra predicción de Bill Gates es que necesitamos una estrategia mundial contra el Coronavirus o volverá. Pero todavía funciona el mejor postor. “Creo en el capitalismo, pero hay mercados que no funcionan en casos de pandemia”.  Tendrían que suscribir un acuerdo, para exigir responsabilidades. La única manera de acabar con esta pandemia es inmunizar a la población mundial contra la enfermedad. Sobre todo hay que financiar la vacuna. La Coalición para las Innovaciones para Epidemias (CEPI) acelera el proceso de prueba de vacunas y los investigadores confían en tener una pronto.

No la vimos venir.  La humanidad negó la predicción de Bill Gates, por eso no se la vio venir y no reaccionó bien. Se podría haber parado la transmisión, pero no se quiso ver. No cerramos los aeropuertos y tardamos en usar las máscaras. Pensamos que era una gripecita. En lugar de sentirnos bendecidos por vivir no advertimos que este estilo de vida genera estrés y depresión. Tampoco vemos el Covid 19 como oportunidad para sanarnos y sanar el planeta.

La vacuna puede salvar vidas y es muy importante en la situación que atravesamos ahora. Pero a largo plazo las vacunas no van a ser la solución. La solución estará en reparar el ecosistema.

Al hombre lo maneja su codicia y el miedo. Primero tiene codicia y después tiene miedo de lo que la codicia provoca, el mismo lo crea. El miedo es el peor uso que hace de la imaginación. Precisa con urgencia soluciones creativas. No se puede ser creativo y miedoso al mismo tiempo.

Los intereses económicos que provocan la cría industrial de animales y el efecto invernadero fueron creando virus muy resistentes y activos que no sabemos cuánto durarán. El contexto actual los favorece. Hoy el hombre reemplazó a Dios: agotó los recursos naturales y rebajó la biodiversidad. La trampa se ha creado por errores de cálculo y de previsión.

La mejor vacuna es la educación. Educare proviene del latín y significa sacar de adentro el potencial que traemos al nacer. Pero la educación se limita a transmitir información. La cuarentena mostró que los chicos van a la escuela para estar y aprender con otros, para conocerse a sí mismos y aprender a vivir en sociedad. Son ellos los que demandan un despertar de la escuela. Piden volver a clase para aprender juntos. No les interesa conectarse para que se les enseñe, sino que les gusta la escuela cuando pueden aprender junto a sus amigos.

El cambio debe tener un destino más allá del gobierno de turno. Si no los alumnos seguirán abandonando el sistema, desconectándose de una escuela que no puede despertar. El despertador que se necesita son las políticas educativas. Portugal apuesta por lograr mayor flexibilidad. Revisó el perfil del egresado y le dio más libertad a cada centro educativo. Así promueven iniciativas innovadoras y cambios en cada escuela. El cambio no viene desde arriba, viene desde abajo. Alentarlo es el primer gran paso que deben dar las naciones.

La ostra genera perlas. Las perlas son el producto del dolor, el resultado de la entrada de un grano de arena, como el pinchazo de la vacuna. Cuando el grano penetra en la ostra, lo cubre con nácar para proteger el cuerpo indefenso. Como resultado se forma una perla. Una ostra que no haya sido herida, no produce perlas; la perla es una herida cicatrizada.

El hombre basa su estructura cerebral en el hemisferio izquierdo, patrón de los conceptos, descuidando al derecho que lo conecta con las emociones y las ideas. En el plano externo perdió el olfato para descubrir oportunidades. Un piloto automático lo protege de la invasión de los estímulos y no le permite mantener una interfase creativa con la realidad.

La educación debe asegurar la resiliencia, fortalecer la capacidad ante situaciones difíciles y recuperar el optimismo para superar determinismos sociales, biológicos o culturales.

Se trata de pensar en qué se va a hacer cuando se salga de la pandemia, de poder explicar y de tener vínculos con personas que favorezcan la autoestima y la confianza. La prioridad debe estar en imaginar el cambio y sentir que podrán enfrentar los desafíos.

La resiliencia estratégica. No consiste en reaccionar o recuperarse de un revés. Se trata de anticiparse y no sólo de adaptarse. Hay que plantear el desafío cognitivo de eliminar la negación, la nostalgia y la arrogancia; el estratégico de crear experimentos tácticos pequeños; el político de reubicar las fortalezas donde produzcan más beneficio; y el desafío ideológico de entender que la renovación es tan importante como la optimización.

Quizás alguna vez nos hayamos lastimado con palabras hirientes o fuimos acusados de decir cosas que no dijimos. Quizás  nuestras ideas fueron mal interpretadas o muchas otras cosas pudieron pasar. Pero en lugar de cultivar resentimientos dejando heridas abiertas, alimentando sentimientos pobres que impiden que las lesiones cicatricen, o dejar muchas “ostras vacías” porque no han sido heridas, o porque no hemos sabido perdonar; será mucho mejor comprender y transformar el dolor en amor. Por eso en  lugar de criticarnos por todo lo que nos separa trabajemos juntos y  ¡produzcamos muchas perlas!

Si te vacunaron con ideas equivocadas y te quedaste paralizado con creencias falsas que te inmovilizan, debes aprender a vacunarte con nuevos métodos que creen los anticuerpos contra los males que te aquejan, para que tu sistema inmunológico salga fortalecido.

La principal herramienta es descubrir o redescubrir tu genio interior, eso genera el empowerment o poder interior y que genera la energía. Debes dejarla circular y para eso debes sacar los obstáculos que encuentras en el camino. Las herramientas complementarias de la principal son desarrollar la inteligencia emocional, la creativa y la  estratégica.

El objetivo es aprender a ser, aprender a hacer, aprender a aprender y aprender a convivir. Así podrás convertir tu espíritu en materia. Si te vacunaron mal, vacúnate de nuevo. La neuroplasticidad es la capacidad de tu cerebro para adaptarse a situaciones nuevas.

*Director de Ilvem. Mail de contacto horaciokrell@ilvem.com o +5491154224742

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