Que sí que no

QUE SI QUE NO

Por Horacio Krell*

Está bien visto decir que SÍ a todo. Estar siempre ahí y en proyectos simultáneos se asimila a empuje, a ser emprendedor, autoexigente y a tener una voluntad de fierro para alcanzar el éxito. La utopía de creer que se pueden hacer todo a la vez y controlarlo se llama multitasking.         . Cmo el día tiene 24 horas, es probable procrastinar y dejar para mañana lo que no se puede hacer hoy. Pero ese mañana nunca llega porque se acumulan nuevos diferimientos cada día.

Por lo tanto decir que SÍ a algo es a la vez decir que No a otra cosa, quizá más importante.

Tiempo, energía y recursos son limitados. La mente sigue el principio de racionalidad limitada. Listemos las claves de nuestro desarrollo en sintonía con los valores y estilo de vida anhelado, los que suelen pasar inadvertidos por cumplir con el mito de poder hacerlo todo. La mirada integral permite ver algo no como un átomo aislado, sino dentro de un contexto significativo. ¿Qué es esencial y que no para mí? ¿Qué es un SÍ o SÍ? ¿Dónde están los conflictos y obstáculos? ¿Cómo impactarán en el entorno y en las personas que me importan?

Así se hará claro a que debes decir NO, definirás que vas dejar de lado, qué vas a tachar por ahora, para asignar las prioridades y para vivir de un modo más equilibrado y feliz.

Las dimensiones naturales del NO. En la naturaleza no existen elementos aislados. Todo se interconecta en redes complejas e interdependientes, que interactúan para asegurar la supervivencia. Un cambio, aunque parezca pequeño, repercute en el todo, y puede generar más adelante un efecto considerable, impensado, que ponga en riesgo el equilibrio.

El aletear de una mariposa en África puede provocar un terremoto en San Francisco.

Nuestra arrogancia como especie, la mirada a corto plazo, nos ponen al borde del colapso, con el riesgo de destruir al planeta y a nosotros mismos. No debemos olvidar que no estamos solos en el mundo. Nuestras ideas y acciones pueden generar desequilibrios en el contexto.

Ecología de la mente. Una letra sólo se entiende dentro una palabra, y ésta a su vez una frase que ésta en función de la situación y de los objetivos del comunicador. De igual modo un individuo sólo puede ser comprendido dentro de una sociedad, y ésta en el marco de un sistema. Diciendo SÍ a todo podemos amenazar el equilibrio en tres dimensiones: yo, los otros y el ambiente. Aprender a decir NO ayuda a decidir desde una perspectiva contextual e integradora, a pensar en opciones inteligentes para conservar la armonía y el bienestar de todos.

Decirle NO a mí mismo. No te impongas tanta tarea, no te exijas de más. La actitud de no querer perderte nada, de tomar lo nuevo y a no soltar te hace resignar actividades, vida familiar y tiempo. No te gusta perder ni siquiera jugando a la bolita.  El exceso de actividad y control puede llevarte a la frustración y al burnout,  CEREBRO QUEMADO O BURNOUT – Ilvem .

Di NO reconoce tus límites y gana en claridad, foco, concentración y efectividad para lograr los resultados que deseas, y para transitar el camino elegido de la manera más ecológica posible.

Decirle NO a los otros. Es difícil e incómodo decir NO a los otros, y muchas veces hasta produce culpa. Dices SI por impulso, por inercia, porque crees que no puedes decir que NO.

Lo haces por compromiso, por tener la misma camiseta, para mostrarte incondicional.

Deseo de omnipotencia. Necesitas que te quieran y valoren; sentirte indispensable. Sin advertirlo, al decir SÍ, estás siendo irresponsable ya que manejas demasiados temas al mismo tiempo y no ves las consecuencias más allá del presente. Es un buen ejercicio imaginar el resultado. Ese logro que debería hacerte feliz debes compararlo con el costo que te hará pagar.

El viaje hacia el futuro suele ser revelador: el impacto sobre la gente que me importa. Si será  beneficioso también para ellos. Si se mantendrá el equilibrio o te tuviste que pelear, alejarte, dejar de hacer cosas que son vitales, con tal de llegar a esta meta.

El no ponerte límites en el presente termina afectando tu futuro. El que mucho abarca, poco aprieta. Los NO que no dijiste a tiempo son ruinas que te terminan perjudicando. Mantener el equilibrio con las relaciones y en el entorno hace más probable el éxito a largo plazo.

Mirar el contexto  y hacerte las preguntas adecuadas antes de invertir tiempo, recursos y energía te  permite anticipar los posibles obstáculos, resistencias y conflictos, y minimizar el efecto negativo. Si consideras que el esfuerzo vale la pena, porque el objetivo es relevante, debes preparar bien el terreno e involucrar a las personas que van a estar afectadas, para que entiendan la situación y estén dispuestos a acompañarte y cooperar, aunque haya momentos duros. Transfórmalos en aliados estratégicos, para que no sean un obstáculo. Aunque a veces desafinen, que no te abandonen y que te banquen. Siempre precisas la ayuda de tus amigos

NO al examen de ingreso a la Universidad.  La fortaleza de una sociedad depende de su capital humano cuya sumatoria constituye el capital social, que es decisivo para el progreso.

El nivel de conocimientos de los habitantes de un país es la garantía de su progreso.

La fortaleza de una sociedad depende de lo que está en la cabeza de las personas. Por eso Japón y Alemania se recuperaron rápido de la 2da Guerra Mundial, a pesar que fueron destruidos.

La Universidad es la institución más importante para acumular conocimiento; alberga las ciencias básicas y da lugar a revistas, libros y bases de datos para comunicar el conocimiento.

Es la proveedora de capacitación en nuevas especialidades y se registra un crecimiento en la circulación internacional de académicos. La fuga de cerebros es común en el mundo global.

En el ingreso a la Universidad argentina no existe un examen al finalizar la escuela secundaria, lo que debilita la dedicación al estudio. Es la causa del abandono del estudiantado universitario. Este sistema de ingreso contribuye a la escasa graduación universitaria. Se argumenta que estos exámenes son restrictivos, que dificultan el ingreso a la Universidad, y es necesario optar por métodos inclusivos, aunque no estimulen el estudio. Es el argumento de quienes fomentan la igualdad de oportunidades. Pero la realidad está lejos de confirmar esta argumentación  La fórmula que se nos presenta como eficaz, está bien intencionada receta, ya no sirve.

4 millones de estudiantes enfrentaron en Brasil dos exámenes, denominados ENEM (Examen Nacional de Educación Media), para ingresar a la universidad, los estudiantes argentinos no deben prepararse para rendirlos. En Brasil, la graduación universitaria es mayor que la nuestra. El retraso viene aumentando ya que, durante los últimos años, la graduación en otros países viene creciendo más. El ENEM requiere una intensa preparación académica, para lo cual existen cursos, publicaciones, contenidos web y hasta un programa de TV que provee ayuda a los interesados. Los resultados son utilizados por instituciones estatales que brindan becas. Brasil tiene más graduados, porque la deserción es menor y así gradúan más universitarios y además esta graduación viene creciendo a un ritmo mayor.

Estas evidencias indican que estos exámenes de conocimientos al finalizar el ciclo secundario no impactan negativamente sino que promueven lo contrario y así son más inclusivos. No hay mayor “restricción” que la falta de estímulos para el estudio en la escuela secundaria, ya que lo que no se estudia en esa instancia resulta difícil de recuperar en la universidad.

La Argentina no impone restricciones para el ingreso, pero la deserción es elevada ya que, de cada 100 estudiantes que ingresan a la Universidad casi 70 no concluyen sus estudios.

Su acumulación de capital humano calificado es menor que en otros países y es insuficiente para enfrentar los nuevos desafíos científicos y tecnológicos, ya que el crecimiento económico no depende hoy de los recursos naturales sino de la acumulación de capital humano, por eso la Universidad es más importante que Vaca Muerta. El facilismo argentino deriva de no poderle decir No al ingreso irrestricto a la universidad y decirle SI al facilismo por razones políticas.

No pienses en un elefante. Dile a alguien: “no pienses en un elefante” y enseguida su mente lo visualizará. Al oír la palabra se activará un marco referencial evocador basado en la experiencia. Las palabras no son inocentes, movilizan una estructura preexistente que opera aun en contra de la voluntad. El pensamiento no es libre, procede según esos guiones y si la información no concuerda con ellos, los marcos prevalecen y hasta ignoran los hechos que están a la vista.

Cerebros dormidos. En una discusión quien domina el lenguaje de la lengua y del cerebro controla el mensaje y gana el debate. Si no deseas que tu interlocutor piense en el elefante, no le digas “no pienses en el elefante”, eso lo apartará del discurso y no va a crear esa imagen.

Por eso antes de hablar esclarece tu objetivo. Aprende que la mente no procesa en negativo, y que al decirle “no pienses en un elefante”, necesitará antes imaginarlo para poder entender.

El efecto del NO en este caso es negativo porque produciría el efecto contrario, del mismo modo que pedir que “no fumes” genera el deseo de fumar. Lo ideal es expresar la intención en positivo: “Quiero respirar aire puro”. Este mensaje  envía una señal precisa al cerebro.

Somos lo que creemos y recordamos.  Para influir sobre alguien hay que obtener información. Muchos hablan tanto que no pueden escuchar, ni sintonizarse con su interlocutor. Sin eso la tierra no es fértil, la semilla se desperdicia y la cosecha será pobre.

Hay que concentrar la atención en el otro y en su entorno, y convertirse luego en su espejo como si los dos fuesen uno. Debes empezar el discurso con una verdad que el otro acepte. Las creencias son complejas, pero siempre hay un mínimo en el que pueden acordar.

Si una persona hizo o cree en algo, lo puede repetir. Hay que intentar que reviva sus mejores momentos, para que se ancle a los mismos y se sienta bien. Si alguien tomó la decisión de comprar un producto similar en el pasado, averiguando los “pasos mentales” y el criterio de compra; se puede ordenar la exposición para motivarlo. Se empieza así,  satisfaciendo el criterio número uno y luego se avanza por pasos sucesivos. Las personas tienen formas de conducta o “huellas digitales” de cómo se comportan. Esta técnica ayuda a descubrir lo que  valoriza, y la secuencia en la cual conviene presentarle los argumentos.

Cerebros distintos. Pareciera sencillo inducir al otro para que haga lo que queremos. El hábito de pensar por patrones previos adapta la realidad a lo que conoce o cree. Este automatismo es explotado por los políticos para que la gente les responda.

Hay que enseñar a desarrollar un pensamiento distinto que desafíe los caminos trillados, variando las acciones se logran resultados diferentes. Muchos cometen el error de querer mejorar haciendo más de lo mismo, se resisten al cambio y conviven con los problemas.

El pensamiento lateral dice algo sencillo: que la solución no es hacerlo mejor, sino de otra manera. Las ideas dominantes nos impiden crear nuevas situaciones pues nos marcan el recorrido y deberemos transgredirlas, para alcanzar lo que pretendemos.

Una vez generada la idea nos parece increíble que no hubiéramos pensado antes en ella, pues el camino ahora es muy simple. El pensamiento lateral es una nueva forma de usar el cerebro, de enfocar situaciones con creatividad sin seguir  patrones fijos, entrenándolo con una nueva gimnasia que lo hará ponerse en forma y avanzar sobre nuevos territorios saliendo de su zona de comodidad para hacerlo mucho mayor de lo que es hoy.

“No pienses en un elefante” es la metáfora de cómo conducir a un cerebro dormido, pero en realidad los que precisamos es crear cerebros creativos. Somos gigantes dormidos porque utilizamos el 10% de nuestra capacidad. El sentido de educar es desarrollar nuestro potencial.

Que sí que no: no digas todo lo que piensas, pero piensa todo lo que haces.

*Director de Ilvem, contacto horaciokrell@ilvem.com o por whatsapp al +5491154224742

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