No pierdas la memoria

NO PIERDAS LA MEMORIA

Por Horacio Krell*

Sin memoria seríamos vegetales, no podríamos pensar, ni soñar, ni actuar. La memoria es un sistema de ingreso, mantenimiento y recuperación de datos; la mnemotecnia es una técnica para recordar. Se puede perfeccionar la capacidad de recordar y la de crear artificios para memorizar nombres difíciles, conceptos abstractos o palabras desconocidas. Los romanos desarrollaron técnicas que todavía perduran. Como no tenían dispositivos de resguardo, el cerebro era el soporte donde guardaban los recuerdos. El método Loci, creado por el poeta Simónides, padre de la mnemotecnia, era el método de los lugares. Se basó en imágenes fijas de los mismos que asociaba con lo que se debía recordar. Así fue como identificó a los invitados -desfigurados bajo los escombros en un banquete- porque los había asociado antes mediante su sistema.

Reglas mnemotécnicas.  Se suelen crear oraciones fáciles de recordar que, de manera artificial, relacionan palabras, para recordarlas fácilmente. Se apoyan en la asociación, que es una capacidad natural del cerebro que hace conexiones para enfocar la atención en ciertos sucesos.

La mnemotecnia almacena imágenes asociadas de modo extravagante a algo que ya se conoce. Toda la información que se introduce en un ordenador, antes de ser almacenada, es llevada a un código binario; cuando se la necesita es decodificada nuevamente y se muestra en la pantalla. De manera similar, para memorizar con técnicas mnemotécnicas, hay que convertir los datos en imágenes para luego guardarlas. Cuando se necesite recordar, se parte del lugar donde se archivó, y se recuerda la asociación hecha y la imagen que representa el dato buscado.

Este método usa el modo natural en que funciona la mente, que siempre asocia: un recuerdo lleva a otro y ese a otro; solo que la mnemotecnia lo hace de modo consciente. Si la asociación se hizo bien se puede liberar a la mente consciente; no se necesita repasarla continuamente.

Con este acróstico se recuerdan los planetas Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón:  “Me Ve Tía Marta Jugar Saturando y Untando Nada al Pan”.

El devenir de la memoria. Los humanistas del renacimiento creían que los artificios facilitaban la repetición mecánica, la memoria de loro, que habla sin saber lo que dice. A principios del siglo XVII el arte de la memoria estaba en decadencia. El siglo de las luces apagó los métodos artificiales. En el siglo XIX renacieron como disciplina y los libros de psicología la incluían.

Sin embargo la crítica persistió. A principios del siglo XX se enseñaba a memorizar en forma natural. Los artificios eran solo una curiosidad. Pero el espectáculo levantó el interés como entretenimiento en los años 60. La psicología se ocupó de ellos, interesada por la asociación libre, la estrella del psicoanálisis. Los magos del espectáculo hacían pruebas asombrosas. En lo 90 empezaron  los campeonatos de memoria y algunos inventaban sus propias técnicas.

El proceso de la memoria. Sus etapas son entrada, retención, duración y recupero de la información. Sus características son contradictorias: a veces funciona mejor que una computadora y en otras no puede retener dos números de teléfono. La paradoja es que al detenernos para evitar el olvido, impedimos seguir incorporando la nueva información.                                                                                               

1°: El ingreso de la información. Hay múltiples estímulos que demandan atención. Es necesario seleccionarlos para evitar el automatismo perceptivo. Sin observar se culpa a la memoria, cuando en realidad lo que falla es la percepción. No se puede recordar a lo que no se le presta atención. Por ejemplo conocemos a alguien y ni siquiera le preguntamos el nombre. Platón decía que el comienzo es la parte esencial de cualquier trabajo.

Por eso hay que saber ingresar la información al cerebro. La lectura es la base, fue la primera tecnología genérica y nos permitió convertirnos en los dominadores del planeta. Pero hoy, pese al crecimiento exponencial del saber, hay cada vez menos lectores. Otra herramienta perceptiva es la capacidad de escucha. Si tenemos dos orejas y una sola lengua es para escuchar el doble de lo que decimos. Otra virtud es saber observar. Hay que prestar atención ya que no existe una segunda oportunidad para la primera impresión.

Durante 17 siglos se vieron caer objetos sin preguntar por qué caen en vez de elevarse. Un día Newton recibió el impacto de una manzana. Otros hubieran maldecido, pero Newton era un gran observador y aprovechó la ocasión para descubrir la ley de gravedad.

Ante la cantidad de estímulos nos encerramos en un piloto automático para no ser bombardeados,  pero al mismo tiempo nos perdemos estar actualizados.

Cuando una persona desea concentrarse en recordar algo puede recurrir a la mnemotecnia.

Si conoce a alguien de apellido Blanco, puedes fotografiar mentalmente su cara y convertirla en otra de color blanco. Y si alguien se apellida Barrientos lo podrías ver barriendo la vereda.

La presentación del material a la mente debe se intensa y vívida, para que despierte el interés y la atención, e impulsen la fórmula (AIDA) = Atención, interés, deseo y acción.

2°: El procesamiento de la información. Los mecanismos de representación funcionan en base a reglas. El impacto de una observación se refleja en la huella que deja. Cuando “la fotografía” es buena y la intensidad emocional grande, la grabación es casi automática. A veces es necesario recrear la vivencia original enriqueciendo el código perceptivo y descubriendo los contenidos esenciales. Se traduce lo que se percibe con un código abstracto-conceptual sostenido por la palabra  (mapa conceptual) y por otro concreto-sensorial apoyado en imágenes mentales. “Imaginar” proviene del latín y significa “imitar lo real”. Para imitar con el máximo de realismo hay que reconstruir el objeto o el dato en una imagen que integre la vista, el oído, el olfato, el gusto, el tacto (sinestesia) y el menos común de todos los sentidos -el sentido común-. Es un “doble sistema de registro”. Uno verbal, lógico, intelectual, propio del hemisferio izquierdo del cerebro. El otro sensorial, emotivo, sintético, multisensorial, característico del hemisferio derecho.

Grafosíntesis. Los conceptos e ideas no se ven directamente, hay que darles forma imaginando y/o dibujando. La observación directa y la lectura generan huellas distintas. Imaginar viene del latín y significa imitar lo real. Para lograrlo, hay que crear imágenes multisensoriales.

Así cuando hablamos de amor, se puede dibujar un corazón. Los trazos tienen que ser simples y entendibles. No se necesita que otros los entiendan, la idea es que le sirvan a uno mismo.

Para representar hay que resumir. Como se recuerda el 5% de lo que se escucha, el 15 % de lo que se ve y el 80% de lo que se hace, se necesita perfeccionar el registro con actos físicos, como dibujar o fotografiar mentalmente, para transformar la percepción en acto.

Organización. La memoria aprende lo nuevo de lo viejo. La memoria sensorial  es la que capta el instante. La memoria de corto plazo (MCP) dura un minuto y contiene hasta7 dígitos. Es la memoria del mozo en el restaurante. La de largo plazo (MLP): es el depósito del saber. No posee límites y dirige el proceso. La  comprensión es la mejor herramienta de la memoria y el aprendizaje es el cambio que se produce cuando suma un conocimiento.

Sin métodos se recurre a la fuerza bruta y el resultado es el olvido. La memoria es una construcción: nacemos con una página en blanco a completar con las experiencias. En cualquier momento de nuestra vida podemos mirar hacia atrás y decir: somos lo que recordamos. Sin embargo la usamos como una caja negra sin saber cómo funciona. La mejor forma de interrelacionar las tres memorias, es evitar la detención. Para conseguirlo, la mente debe entender. De esta manera la MLP auto-organiza la información como cuando miramos  una película, que se graba en la mente y sin esfuerzo alguno. Las leyes que gobiernan la asociación son las de contigüidad, cercanía, frecuencia, contraste y causalidad.

3°: La recuperación de la información. La prueba del funcionamiento de la memoria es la recuperación oral o escrita de su contenido. La memoria es la base en la que se apoyan tanto  la oratoria como la redacción, porque con una buena memoria los conocimientos se recuperan con facilidad sin necesidad de ser leídos y sin ayuda memoria, aumentando así la credibilidad del narrador. A nadie se lo juzga por lo que es o sabe sino por cómo lo comunica. Ningún examinador puede ingresar en la cabeza del examinado para saber que contiene, debe basarse en la calidad y fidelidad de lo que expresa.

4°: La aplicación del conocimiento. La disponibilidad del saber organizado apoya el logro de los planes, conjugando la creatividad con la  capacidad de implementación. Como dijo Einstein, en épocas de crisis la imaginación es más importante que el conocimiento. Y sin memoria no hay imaginación ni creatividad. No es justo quejarse por la falta de resultados cuando no se fijan metas claras. El futuro no debe ser una proyección de tendencias sino la expresión del deseo. La visualización creativa del objetivo motoriza áreas emocionales que destraban el bloqueo al que a menudo somete la versión lógica del hemisferio izquierdo. Educar es sacar de adentro el potencial que traemos al nacer. No es cuestión de llenar la mente con información sino de enseñar a capitalizarla con una jerarquía que relacione el conocimiento con el fin. El capital intelectual sirve al que sabe lo que quiere y es el que armoniza los conocimientos y los deseos de resolver los problemas y concretar los sueños.

La memoria mecánica puede ser una traba porque lleva a repetir el pasado, en cambio un problema es por definición algo nuevo y por lo tanto precisa convertir el conocimiento en una nueva idea para que se pueda decir de pronto, como Arquímedes, ¡Eureka lo encontré!

Olvido y memoria compiten en un territorio común. En “Funes el memorioso”, Borges  describe a un ser que recordaba todo sin poder elaborarlo. La curva del olvido hace caer la memoria a pocas horas del suceso. Para evitarlo hay que reforzar la huella.

La modalidad activa -esforzarse en reconstruir- rinde mucho más que la repetición pasiva.

El olvido es tan importante como la memoria, Funes se suicida por el peso de su memoria, no podía olvidar. Olvido y memoria se complementan. El olvido evita la sobrecarga del sistema pero impide el recupero de un recuerdo clave. La mayor pérdida es a las 8 horas. En los 30 días siguientes es mucho más leve. Para evitarlo hay que programar los repasos.

Las huellas se profundizan si la recuperación se intenta con un enfoque activo. La clave es el modo en que se sembró, “no hay una segunda oportunidad para la primera impresión”. Las pistas facilitan la evocación. Reguemos la ruta de la memoria con miguitas de pan como las que arrojaron Hansel y Gretel para asegurar el camino de regreso. Otra clave es armar bien el almacén con un mapa jerárquico.  A veces al “tener algo en la punta de la lengua”, esforzarse puede ser contraproducente. Por el contrario, si se emite una buena señal y se deja actuar al inconsciente, el recuerdo retorna sin darnos cuenta como en la resolución creativa de problemas. El factor clave es ver a la memoria como un sistema. El método de repasos confirma el principio de que: “lo que no se usa se pierde”.

Mente sana en cuerpo sano.  Para aprender y memorizar hay que descansar bien. Las  experiencias del día se convierten en recuerdos durante el sueño y con un buen descanso se consolidan. Por eso es un error quedarse estudiando la noche anterior a un examen.

Hay células glía que limpian por la noche, lo que descartan las neuronas. La falta de descanso come conexiones útiles para la memoria. El sueño también protege contra el mal de Alzheimer.

El ejercicio enriquece la sangre con oxígeno y el organismo genera endorfinas que lo ayudan.

El cerebro sufre cambios con la edad. La pérdida de memoria ocurre en el hipocampo, donde se generan los recuerdos. Si se pierden neuronas del hipocampo, este se achica un 1% cada año. Por eso cuesta cada vez más recordar nombres, lugares y conversaciones. El ejercicio físico regular aumenta el tamaño del hipocampo y de la memoria. Así, el área clave de la memoria, recobra su capacidad.  Desafiar al cerebro es un amortiguador contra la rutina y el sedentarismo. De este modo se crea la reserva cognitiva que es como contar con un cerebro adicional sentado en el banco de suplentes. Los métodos son la mayor riqueza que tenemos, ellos resuelven la paradoja del cerebro que es tener que mantener parte del pasado guardado en la memoria y entrenar la capacidad de cambio, que es imprescindible para que permanezca actualizado.

El método de la cadena es una estrategia artificial que provoca resultados fisiológicos en el cerebro. Al conectar una imagen con otra, provoca la sinapsis entre dos neuronas antes desconectadas.

Una ruta neuronal de crea y se potencia con mejores asociaciones, aprovechando la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro que le permite reformatearse. Así se genera una película mental que conecta imágenes en un relato que encadena por asociación a las neuronas participantes. En el método de la cadena memoria y mnemotecnia van de la mano, es una técnica imprescindible, que debes aprender y practicar, para que nunca pierdas la memoria.

*Director de Ilvem, mail horaciokrell@ilvem.com o +5491154224742

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