Los que tienen coronita

LOS QUE TIENEN CORONITA

Por Horacio Krell*

El 5 de marzo, Ginés, el ministro de salud, dijo: “Yo estoy relativamente tranquilo de la dimensión que puede tener esto aquí. Como tiene coronita se rectificó: recomiendo que los que llegan de zonas infectadas permanezcan en su casa. Había creído que el virus iba a llegar más tarde. Gobernar en base a creencias y no con la ciencia ha llevado al país a su situación actual.  

El intelectual trabaja con palabras e ideas y el hombre de acción con personas y cosas.

En octubre de 2007 se publicó un informe premonitorio en Clinical Microbiology Reviews: “Se sabe que el coronavirus, por combinación genética, puede llevar a nuevos brotes. El reservorio de virus en murciélagos y la cultura de comerlos en China es una bomba de tiempo.

Hay que hacer un plan. Corea del Sur, Japón y Singapur se prepararon años para la pandemia y pudieron transitarla mucho mejor. Hay que mantener la alerta. Por el virus no volveremos a la normalidad. La cuarentena nos dio un tiempo dorado para prepararnos. El encierro y el aislamiento continuarán para los grupos de riesgo. Las regulaciones seguirán al ritmo de la tasa de contagio. Los gobernantes deberán se expertos en administrar libertades.

¿Agente biológico fabricado? Nature Medicine publicó una investigación del profesor Edward Holmes y otros científicos que sostiene que el virus no fue fabricado. Analizando datos sugiere que su emergencia se advirtió hace años. Taiwán acusó a la (OMS) de no comunicar a tiempo la transmisión del virus que denunciaron en diciembre. Taiwán, con 23,78 millones de habitantes, registró 195 casos y 2 muertes. Su estrategia fue combinar vigilancia temprana, anticiparse, intercambiar información con la gente y aplicar tecnología big data y plataformas en línea. Como Corea del Sur hizo testeo masivo evidenciando muchos casos positivos  asintomáticos.

Experimento social a escala global. Hay países que capean el temporal y otros que actuaron tarde y están pagando las consecuencias. En Taiwán, Corea del Sur, Japón y Singapur, el virus fue atacado con tecnología informática que resultó más efectiva que el confinamiento forzado. Taiwán reportó el primer caso el 21 de enero, apenas 10 días antes que esta enfermedad se detectara en España. A los 2 meses tenía 53 contagios, sin cerrar escuelas ni parar la economía. Las autoridades envían masivamente un SMS para localizar a los que han tenido contacto con infectados o para informar donde hay personas contagiadas. En China la persona es captada por cámaras que miden la fiebre. Si es alta los que viajaron en el mismo vagón son notificados.

En China hay 200 millones de cámaras de vigilancia con reconocimiento facial y políticas de control de la vida privada, inaceptables en Occidente. Argentina carece de esa tecnología e infraestructura. No posee la disciplina social ni un Estado capaz de controlar la intimidad. Apuesta a la cooperación para retrasar la expansión descontrolada del virus y evitar un colapso.

Cómo será el mundo. Los países ricos y los sectores pudientes de naciones pobres tienen una frivolidad negadora en su modo de vida. Anestesiados por una prosperidad sostenida (la bonanza idiotiza), se creyeron invulnerables, recurrieron a quejas histéricas, al liviano boicot a la democracia y a batallitas menores ficticias, inocuas y autocomplacientes.

Hay famosos argentinos que tienen coronita para actuar sin cordura o proponer soluciones mágicas. Cristina Kirchner decidió ir a Cuba pesar de formar parte del grupo de riesgo, ya que tiene 67 años. Carolina Mera, decana de Ciencias Sociales de la UBA dijo que el coronavirus es una construcción social del neoliberalismo y de los medios. El conductor Marcelo Tinelli se fue de vacaciones a su casa de Esquel para pasar la cuarentena. Mientras tanto Florencia, regresa al país con una cirugía estética de su nariz, financiada por millones de argentinos.

Habían perdido su propia memoria. Creían que el confort era gratis y que no había que luchar por el progreso; olvidaron sus guerras y cómo se sufrió para conseguirlo. “Toda historia no es sino una infinita catástrofe de la cual intentamos salir lo mejor posible”, decía Ítalo Calvino.

La realidad es que el cosmos nos mata sin moral, mientras vivimos en una nube y de vez en cuando nos despierta con un tsunami, un conflicto armado, un atentado o una peste. La crisis para Bill Gates es pasajera, pero dejará un tendal de muertos, una economía hundida y mucho por aprender. Un nuevo equilibrio entre mercado y Estado deberá surgir después de la peste

Tenía que hacer algo, se estaban convirtiendo en imbéciles. El hombre hace planes y Dios ríe.

Los pacientes graves que se curan. Están los que rearman sus prioridades y discriminan lo importante de lo superfluo y los que regresan a sus errores usuales como si nada. Están los que aprenden y los que reinciden. Así como la satisfacción estafa, el fracaso sostenido también, porque crea religiones políticas que lo justifican, con convicciones irreductibles, relatos falsos y terapias que no permiten salir del círculo vicioso. ¿Se modificará la personalidad del ser? Nadie sabe si el miedo universal se juntará con el autoritarismo. Si, al elegir entre salud y libertad, se inclinarán por el despotismo: el pánico engendra monstruos. Pareciera que, para matar al virus, hay que liquidar a la economía, como si para matar al delincuente se matara al rehén.

Las acciones de los países ricos no pueden ser imitadas por los pobres, donde no hay recursos  ni una economía formal (en México, el 57% trabaja en negro): ¿Qué pasaría si les aplican el coma inducido al que ellos se han entregado, sabedores de tener los recursos para revivirse?

Muchos viven en barrios carenciados. Su vida transcurre en calles o plazas. ¿Cómo pedirles que respeten el encierro en pocos metros cuadrados? La mayor cantidad son cuentapropistas, sin relación de dependencia. El freno de la economía significa quedarse sin ingresos al 40%. El estrés y la depresión del encierro bajan las defensas del cuerpo y el equilibrio psicológico. La comprensión inicial del aislamiento puede convertirse en rebeldía en cualquier momento.

La función exponencial. Si la aplicamos al contagio de coronavirus y el exponente es 2, los contagiados se duplican en días. Y si es 3, se triplican. El coronavirus contagia a 2,5. Es muy alto y por eso crece rápido el contagio. Lo exponencial no es intuitivo, va contra la percepción.

Cuenta la leyenda que, un rey con coronita pero sin cerebro, rico, poderoso y aburrido, llamó a su siervo, Sisa, y le pidió que creara un juego para entretenerlo. Sisa creó el ajedrez. Al rey le pareció genial y le permitió elegir la recompensa. Sisa pidió que le dieran un grano de arroz por el primer cuadrado del tablero, 2 por el segundo, 4 por el tercero y así -exponencialmente- hasta llegar a las 64 casillas. Sí, la función exponencial con un tímido exponente de 2. El rey aceptó. Es que hasta 1, 2, 4, 16, 256 granos todo venía tranquilo. Pero se desmadró al final, y sobre todo cuando tuvo pagar el casillero 64: 18.446.744.073.709.551.615 (18,4 trillones) de granos de arroz. Equivale a 400 veces todo el trigo que se produjo en 1990 en el mundo.

Si se deja libre el virus, la pandemia crece en días a su máximo nivel. Por eso es importante el aislamiento para bajar el 2,5 al mínimo. El objetivo es aplanar la curva y que los casos no se disparen, para que el sistema pueda atender a los pacientes. Entre todos podemos hacerlo.

Viejos inventos y viralización racista. Al igual que la rueda, la literatura, los códigos legales, el arado, etc., la fórmula del jabón data del 2.800 a.C. en Irak. “Alcohol” viene del 854-925 d.C.), y fue obtenido para uso antiséptico en las cirugías del hospital de Bagdad, por destilación y con el aparato que se inventó a tal efecto.  “Cuarentena” designa al método para evitar el contagio mediante aislamiento sanitario de 40 días, inventado en 980- 1037d.C.).  Existe un vocablo castellano con idéntico significado numérico de “conjunto de 40 unidades” Este “calco semántico alcanzó tal grado de arraigo y universalización que incluso hoy cuando el periodo de aislamiento no tiene 40 sino 15 días, resulta inevitable llamarlo “Cuarentena”.

Junto con la mofa orientalista la continuidad cultural es omitid en los programas de educación, e indica el agotamiento de un sistema que insiste en formar, retratar y pensar como sociedad de origen blanco y europeo, cuya certeza admite y requiere que la identidad oriental sea vista como peligro mortal. Debemos construir narrativas superadoras a las que asignaron grados de humanidad y civilización con esencia biológica, “obligando” al sistema educativo a negar su diversidad y a relacionarse con lo europeo, para no quedar en el lado equivocado de la Historia.

Necesitamos una conciencia de pertenencia a una misma especie, para enfrentar al racismo que destruye la cohesión social y solidaridad. Así es como, los que tienen coronita, debieron aplicar la última línea de defensa de la que disponían: el invento árabe de la Cuarentena.

Una idea para destacar. El supermercado Rotunden de Dinamarca decidió vender una unidad de desinfectante de manos a 3 euros (U$S 3,40), mientras que para 2 botellas sube el precio a unos 90 euros (U$S 100). De esta forma limita las ventas a un mismo cliente y combate a los desaprensivos que quieren sacar beneficio con la reventa de estos productos.

Economía de guerra. 100.000 trabajadores de la construcción empezarán a quedar en la calle. Según el dirigente sindical Gerardo Martinez de la UOCRA, es la tormenta perfecta: la gente teme ir a trabajar y no hay trabajo. Propone aplicar protocolos sanitarios y seguir operando.

Se suma a líderes con coronita como Bolsonaro, López Obrador, Boris Johnson o Donald Trump. El intento de frenar la pandemia, cuyo éxito nadie puede pronosticar, traerá lo que sí está garantizado: una profunda depresión económica. Argentina tiene menos de un tercio de los respiradores de Alemania y mide los contagios con mayor lentitud. Si no sabemos cuántos infectados tenemos todo se vuelve imposible: es como defenderse de alguien en la oscuridad.

El pedido de Martínez incluye, supuestos de índole psíquica: que quienes trabajan en la construcción y queden sin empleo por la cuarentena terminen de convencerse de que habría sido mejor aceptar vivir durante años de los planes del gobierno. Es demasiado lo que está en juego.

Esta crisis no es un cisne negro inesperado. Es de tamaño mamut con eventos de gran escala y rapidez que crean pérdida de control. El VIX mide la volatilidad  bursátil. El índice del miedo, pasó de 12 a 80 puntos. La incertidumbre produjo inestabilidad. Primero hay que reconocer la crisis y luego saber qué hacer. Emergencia es algo puntual. La crisis les toca a todos. En una emergencia hay planes de continuidad, en la crisis hay incertidumbre sin saber cómo responder. La clave son reglas de juego claras. El trabajo remoto permite comunicación diaria y transparente, fomenta la colaboración y aclara prioridades. Se precisa trabajo en equipo y flexibilidad. El líder cuya condición lo convirtió en tal es peligroso en la crisis. El exceso de optimismo le genera incapacidad para reaccionar. No procesa la información negativa. Debe ser claro en lo que se sabe, en lo que no se sabe y en lo que se necesita aprender. Esconder las malas noticias es un reflejo. Hablar claro y ser sincero es una estrategia vital. Relativizar y hacerse el superado no es de líder, sino de narcisistas que creen poder hacerle frente a todo.

La comunicación debe ser pedagógica. Y sumar claridad. Es la firmeza serena, no autoritaria ni improvisada, la que deja ver que se sabe y se tiene criterio para buscar alternativas. En la crisis un gesto habla más que las palabras. El cuerpo habla. Quién lidera es el sostén para quien precisa confianza y profesionalismo. La confianza no se sobreactúa: se tiene y se comparte.

La empatía supera la fragilidad y el escepticismo. Hay que convencer explicando con  paciencia y respeto. Estamos juntos, esto va a pasar. Hay que estar cerca del equipo, mantenerlo motivado, que entiendan y darles confianza. La empatía es relevante, es saber lo qué les pasa. Aislarse les hizo perder apoyos y ayudarlo a lograr su estabilidad es la clave. El mensaje debe ser optimista en pequeñas dosis. Evitar el exitismo, la esperanza fácil y no generar falsas expectativas.

Equipos de crisis. El líder debe accionar para que den respuestas efectivas. No basta con la intuición. Hay que desarrollar la cautela y la observación para entender. Las crisis son imprevistas, precisan pausas para tomar perspectiva, anticiparse y luego actuar. El líder enfrascado en la vorágine, termina devorado. La crisis urge y pide acción, pero debe reflexionar y actuar. Es un momento crítico y hacer una pausa abre la cabeza para saber qué riesgos tomar.

El líder post-coronavirus. Hemos pasado a teletrabajar en forma automática y advertimos su eficacia. Que esta tremenda crisis no sea en vano. Precisamos aprovechar cada minuto. Es un confinamiento que pasaremos por única vez y ss importante sacarle provecho. Vivimos llenándonos la boca con el aprendizaje de por vida y la necesidad de reaprender. Este virus exige hacerlo carne y exprimir la crisis,  para que transformemos nuestras acciones y nuestro interior. Esta pandemia hará vibrar la concepción del trabajo. El coronavirus no será el fin del mundo, pero si el final de un mundo laboral al que nos habíamos acostumbrado. Hay que tener cuidado con los giros copernicanos, quienes los viven, pueden ser los últimos en registrarlos.

A la normalidad se vuelve. Wuhan, que tardó un mes en achatar la curva, va a recuperar su rutina. El resto de china fue levantando restricciones.  La ONU llamó a las facciones que luchan en Siria, Yemen Sudán del Sur y Camerún a que dejen las armas para enfrentar juntos al virus. Son países diezmados por conflagraciones históricas y con sistemas sanitarios que apenas atienden las enfermedades más comunes. Irónicamente el virus es la mejor oportunidad que han tenido recientemente para plantearse la posibilidad de una paz que dure y que mejore sus vidas.

El retorno del nacionalismo. La pugna EEEUU-China tuvo su teatro de operaciones. China dice que el virus lo trajeron tropas americanas y Trump que es un virus chino. La respuesta de los líderes es descoordinada. ¿Volverá la globalización o retornará el nacionalismo?

Es mucho más costoso abordar una epidemia declarada que como riesgo a prevenir. Hay que montar sistemas para no afrontar luego los dilemas éticos sobre quiénes deben sobrevivir.

El cambio climático es la materia pendiente. Los que tienen coronita deben aprender la lección o dejar su trono a los que saben. El capital que tenemos entre las orejas, la memoria, es un activo intangible a capitalizar. Borges nos dejó una frase: “Es posible que la invasión sea beneficiosa. Nos robó la serena confianza en el futuro, que es la más segura fuente de decadencia”

*Director de ILVEM, mail de contacto horaciokrell@ilvem.com o +5491154224742

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