La cortesía digital

LA CORTESÍA DIGITAL
Por Horacio Krell*

Uno de los peligros mayores para la democracia digital son las redes sociales. Son manejadas por empresas privadas las que las administran en su propio beneficio y que deben ser reguladas. No son un servicio público, pero tienen interés público. No son un medio de comunicación, no producen noticias, son como una plaza abierta para todas las opiniones, pero también reflejan noticias falsas, opiniones aberrantes y hasta facilitan la comisión de delitos. La ley es imposible o muy difícil de aplicar porque estas empresas están en cualquier parte y poseen alcance universal. Trump llegó al poder por las redes y fue demolido por ellas.
Si él pudo ser sancionado por las redes sociales, ¿qué nos queda al resto de la ciudadanía? ¿Por qué le pegaron ahora a Trump y no a los iraníes que incitan al odio antijudío? La democracia es una estructura inmaterial de valores y normas. Se basa en un pacto social, expreso o tácito. Pero la hacen los seres humanos.
Las reglas las fija la autoridad, pero son las personas quienes las acatan o infringen. En esa transmutación está el desafío. No se puede ignorar, porque hoy la democracia está asediada por populismos y autoritarismos, por el cambio de civilización y por las redes . Debemos encarar este nuevo desafío.

Miopía de futuro. Hace 35 años no se había masificado internet ni los celulares ni existía la globalización. Pocos visionarios -locos- previeron la aceleración del cambio climático por la acción humana. El Covid-19 les dio la razón. Los antecedentes fueron la miopía ante síndrome respiratorio, gripe aviaria, epidemia de Ébola, ciclones, incendios, inundaciones, hambrunas, erupciones y el accidente nuclear de Fukushima.
A la fragilidad planetaria se suma la ineptitud para anticipar el futuro y prepararse para enfrentarlo.

En 2019 se pronosticó que un virus sería la mayor amenaza: transmisible por vía respiratoria, muy contagioso, capaz de reproducirse, veloz e infeccioso antes de los síntomas. Bill Gates previó que sería como una explosión nuclear. Hoy se pronostica que la conjunción de factores negativos provocarán algo apocalíptico e incontrolable. El loco es loco hasta que tiene éxito, luego lo llaman genio.

¿Qué nos queda mientras tanto?Las reglas de la buena comunicación deben regir en el mundo digital. Ha llegado el momento de reivindicar la cortesía en internet. La tecnología digital ha transformado la comunicación. Ahora todo debe ser inmediato, breve y de rápida respuesta. Es un cambio muy importante.
Antes se dedicaba más tiempo a la comunicación. Pero hoy es importante reinvindicar los recursos que nos ayudaban a mejorar la eficacia comunicativa y evitar también  que sucedan los malos entendidos.
Hay que seguir guardanto las formas. Dos pantallas acaparan hoy nuestra atención: la del ordenador y la del móvil. Nos vamos a ocupar de la comunicación escrita digital. En ella rigen las normas de siempre. Hay que iniciar con un saludo cordial al receptor del mensaje y seguir con la formalidad correspondiente.
Lo digital no elimina las formas, las necesita. El mensaje ha de ser directo para evitar interpretaciones erróneas, sobre todo si se acompaña con los emoticones que tienen significados múltiples.

Recordemos que leer mensajes en movilidad incrementa el riesgo de no interpretar correctamente. Tomarse un tiempo para responder también ayuda a evitar equívocos. Otro elemento a considerar es el silencio. No se puede no comunicar. La no respuesta también comunica, y mucho. Sin embargo, en la era de la inmediatez hay que pensar que las múltiples tareas no siempre permiten una reacción inmediata. Así que ante la falta de respuesta no hay que generar especulaciones inmediatas, sino esperar un tiempo razonable para interpretarla.

¿De qué se trata la cortesía digital? De una forma de comunicar que se caracteriza por sus buenas formas. Mensajes amables y empáticos con un buen uso del lenguaje escrito. Últimamente las redes sociales se han convertido en foros para descargar adrenalina y desahogarse ante cualquier tema y/o persona.
Los insultos y las amenazas están a la orden del día. La actualidad nos lo recuerda casi diariamente. El anonimato no es razón para la descortesía. Si conseguimos que la cortesía rija también en el entorno digital, lo podremos convertir en un espacio amigable y de entendimiento. Al mismo tiempo, aprovecharíamos las ventajas que nos aporta la tecnología y podríamos enriquecer nuestros formatos comunicativos.

Embajadores de la cortesía digital.  Debería convertirse en un valor en alza en nuestra sociedad. Escribir correctamente, con cortesía y empatía en las comunicaciones digitales (redes sociales incluidas), está cada vez más valorado por el mundo profesional. Esta habilidad es considerada por los responsables de recursos humanos y cazadores de talentos, como la condición indispensable en los procesos de selección profesional.

No dejemos pasar la oportunidad. Es momento de empezar a valorizar este concepto. La transformación digital ha traído un sin fin de ventajas, desde ahorro de costos hasta movilidad, pero las nuevas formas de trabajo que nos ofrece la era digital también conllevan una serie de normas de cortesía importantes, que deben tenerse en cuenta al momento de hacer reuniones de trabajo de forma remota. Estas son algunas:
Revisar que el internet, la cámara y micrófono funcionen
: Es importante saber que nuestros implementos de trabajo están en óptimas condiciones para no afectar la dinámica. Las reuniones ya sea por Meet o Skype requieren que tengamos buena conexión y las configuraciones de cámara y sonido en funcionamiento.
Tener el material de la reunión a la mano
: para agilizar la reunión y evitar engorrosas búsquedas mientras nuestros interlocutores nos esperan, es recomendable tener los archivos o materiales necesarios a la mano.
Vestimenta: si bien la capacidad de trabajar desde cualquier lugar ha mejorado la vida, también es importante recordar que estas reuniones son de índole profesional, por tanto debe estarse vestido acorde a estos estándares. Evitar atuendos como pijamas, escotes o una imagen poco aseada, es de vital importancia.

Una vez un colega atendió una llamada sin camisa, el representante de Google estuvo bastante incómodo.
Revisar el entorno: aunque algunas cosas son imposibles de predecir (como un clima ruidoso, o repentinos bocinazos) es necesario estar atentos al ruido , por si son distractores o pueden entorpecer la reunión.
Respetar el tiempo: pautar una hora para el inicio de la sesión, y tener que esperar varios minutos para que todos los invitados se hayan sumado alarga la jornada, que muchas veces involucra a participantes en distintas zonas horarias. Para evitar esto, respetar el inicio de una sesión es importante. Sabemos que si bien pueden comentarse algo diferente del tema o hasta decir una que otra broma en un entorno laboral amigable, también es cierto que cada comentario tiene su momento, por ello debe respetarse no sólo el derecho de palabra, sino también se deben dejar que salgan de la agenda para finalizar la reunión en el horario pactado.
Aunque estas normas pueden ser obvias no está demás recordarlas, para aprovechar al máximo las herramientas que nos ofrece el entorno Cloud. De esta manera podremos crecer en el ámbito laboral y empresarial con comodidad y eficiencia, siempre teniendo en cuenta que, aunque nuestro interlocutor esté a distancia, hay que mantener las normas de cortesía básicas al comunicarse.
Los buenos modales. Hay ciertos protocolos organizan la anárquica, anónima y expansiva red de redes. Basado en la practicidad, un decálogo preserva el espíritu de Internet. Ser claro y tolerar los errores impulsan la convivencia en el ciberespacio. La practicidad es un bien. La regla madre es No moleste al prójimo.
1) Actúe en la red como en su vida cotidiana. Salude (al inicio y fin). La cortesía jamás será demodé.
2) No divulgue datos sin permiso. Con un e-mail se evitan decenas de llamados para invitar a un cumpleaños. Eso no implica que la dirección electrónica circule desnuda. La función copia oculta (“CCO”) elimina el problema. La misma regla se aplica a spams y a las molestas cadenas de mails.
3) No abuse de los emoticones para demostrar emociones. No todos conocen su significado o prefieren un llamado telefónico. No escriba en mayúsculas.
4) Para la etiqueta virtual, equivale a gritar en el mundo real. Salvo que esté enojado con el receptor, no abuse de las letras altas.
5) No remplace el cara a cara por un e-mail o un chat. Si bien acortan las distancias, hay cosas que se resuelven mejor hablando. No conviene enviar un mail a su jefe para pedirle un día franco. La charla es y será para eso el canal adecuado.
6) No envíe archivos muy pesados. Cada vez más usan el correo electrónico para enviar archivos de audio y video sin considerar que el software de la PC del receptor puede no ser el mismo, por lo que se convierte en una pila de códigos fuente sin sentido. En un bodrio, además de una pérdida del tiempo.
7) Sea benévolo con los errores ajenos, en Internet, todos hemos sido, alguna vez, principiantes. Por lo tanto, si nuestro novato interlocutor comete una torpeza, no lo castigue. Hágale notar su falta en privado y no se olvide que es muy probable que, algún tiempo atrás, usted mismo haya cometido el mismo error.
8) No suba ni recomiende páginas muy pesadas. Las fotos grandes de buena definición lucen, pero no todos disponen de la misma velocidad de conexión. Entonces, lo que a uno le lleva segundos bajar, a otros los interna en un suplicio eterno. Evite torturar a los demás.
9) Sea claro en las listas de discusión donde comparte ideas e intercambia información sobre el objeto o sujeto en cuestión. Si usted es aficionado a esta práctica, tenga en cuenta que reúne a gente de todo el mundo. No asuma que sus referencias culturales serán comprendidas por todos y explíquelas. Es preferible ser obvio que críptico.
10) Comparta los resultados. El crecimiento de Internet se debió a que los científicos de todo el mundo intercambiaron datos para multiplicar y mejorar los resultados de sus investigaciones. Compartir información valiosa es un signo de cortesía virtual. Enriquecen la discusión y democratizan la información. Las reglas protocolares ayudan al usuario a aprovechar mejor el tiempo que se vive en Internet.
El conocimiento es el único bien que crece cuando se lo comparte.
La ciudadanía digital. Es la forma en que una persona debe actuar al utilizar la tecnología digital en línea, también se ha definido como “la capacidad de participar en la sociedad en línea”. El término se menciona a menudo en relación con la seguridad en internet, la netiqueta y se ha utilizado ya en 1998 y ha sufrido varios cambios en su descripción a medida que los nuevos avances tecnológicos han cambiado el método y la frecuencia con que las personas interactúan entre sí en línea.
Ciudadanos del mundo global. La pandemia ha demostrado que los países desarrollados tienen los mismos vicios sociales que los países pobres. La diferencia es que cuentan con recursos acumulados para sostener su economías o al menos el nivel de vida de sus ciudadanos. Las personas que viven en el mundo subdesarrollado  tienen  una opción si dominan los cuatro idiomas que permiten llegar a ser un ciudadano del mundo global. Se puede vivir en cualquier lugar del planeta y dominar el primer lenguaje necesario, es el lenguaje del cerebro, que es el mismo para todos los habitantes del planeta, pero que muy pocos lo saben usar. El segundo es el idioma digital, sus códigos y programas se asemejan en todo el planeta y es imprescindible en la era del teletrabajo. El tercer idioma es el inglés, no tiene ninguna ventaja intrínseca pero es el que hablan la ciencia y la tecnología. El inglés es el idioma universal por excelencia y el más importante para estar actualizado y ser competitivo en los mercados internacionales. El cuarto es el neuro marketing imprescindible para vender las destrezas que se poseen. Los cuatro idiomas se precisan en forma simultánea, no basta ser experto en uno de ellos. Por supuesto que la cortesía digital también es un factor imprescindible para  convertirse en un exitoso ciudadano del mundo global.
*Director de Ilvem, mail de contacto horaciokrell@ilvem.com o +5491154224742

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