Inteligencia corporal

INTELIGENCIA CORPORAL

Por Horacio Krell*

Aprender a leer los gestos y las posturas sirve para conocer más al otro, sus intenciones y su estado anímico. Es ideal aprender a manejar este “lenguaje corporal”. El cuerpo reacciona ante las emociones y a veces no puede dejar de expresarlas, aunque el discurso hablado vaya en sentido absolutamente contrario. El ejemplo paradigmático es sonrojarse.
El lenguaje corporal es el lenguaje con el que habla el cuerpo, y puede ser complementario o contradictorio con lo que se verbaliza. En un mensaje, el impacto verbal incide solamente en un 7%, el tono y los matices en un 38%; mientras que 55% es lenguaje no verbal: “para lanzar una mirada que mata no hace falta abrir la boca”. No obstante, este lenguaje no es unívoco: no existen normas rígidas sobre lo que quiere significar; una mirada esquiva puede significar tanto una mentira como ser una señal de timidez.
¿Es posible interpretarlo entonces? Es importante clarificar si se trata de movimientos conscientes o inconscientes. Hay factores que no se pueden controlar, como el sudor. Lo importante es no considerar solo el ‘hard sin el soft’, el tipo de mirada, el tono de la voz, la piel, el olor, la ropa que se usa, el entorno, el buen observador ve aquello que ocultan las palabras.
Una persona honesta contesta rápido, habla en primera persona y no lo incomodan los silencios.
En una entrevista se puede complementar la observación con preguntas abiertas que obliguen al interlocutor a dar respuestas y gestos aclaratorios que provoquen una contradicción.

Indagar estos secretos cara a cara aumentan el poder de detección.
Hay gestos que se combinan con palabras: encogerse de hombros para mostrar ignorancia sobre algo, abrir las palmas y levantar las cejas para mostrar sorpresa; o matizar lo que se dice con gestos como hacer un anillo con los dedos, levantar o bajar el pulgar, o hacer dedo.

Lo importante es considerar el conjunto y no el gesto aislado, porque éste es como la palabra y lo que hay que leer realmente es la frase completa.
Una advertencia es no realizar interpretaciones salvajes. No se puede obviar el contexto. Si hace frío, el cruce de brazos no es rechazo, si alguien da la mano floja puede ser un cirujano que la cuida. A veces, el gesto se usa para mentir: taparse la boca, o tocarse la nariz.
Para que el cuerpo no sea un aparato Hay que estudiarlo en sintonía con la mente. Aislados son frágiles, pero unidos se constituyen en las armas más poderosas del hombre.

Si la mente es el motor el cuerpo es su vehículo. Así surge una inteligencia corporal o ejecutiva, caracterizada por el saber hacer. En la trama mental el cuerpo es un protagonista privilegiado; a través de los deseos y necesidades como el hambre, la sed, el sexo. Así cómo la música depende de la calidad del  instrumento, lo corporal resuena en las emociones y en las creencias.

Si el cuerpo no fuera frágil no existiría temor a caer desde la altura.

Con la bipedestación, creció la inteligencia corporal; la mano ejecutó tareas que antes hacía  la  boca y el  cerebro  creció. El  hombre pudo tallar el alfabeto en su cerebro y gracias a la palabra adquirió conciencia de sí mismo y de las demás personas, y sí desarrolló su mente.

La razón es teleológica. Planifica hacia metas, es una razón interesada encarnada en el cuerpo. La tecnología se adapta: Un telescopio potente, debe tener un ocular adaptado al tamaño del ojo.

La  acción es  el  modo  en  que cuerpo-mente interaccionan con  la realidad, revelando  la  intención que genera la acción. Un gol en contra  es  una  acción errónea que  se descubre   en la práctica. Estimulando el sistema  sensorial  se adquiere un alfabeto multisensorial de reserva.

Las habilidades motoras.  Ellas dependen  de  la  experiencia,  se  automatizan  por repetición y se estructuran con capacidades coordinativas hasta formar la inteligencia corporal motriz.   Organización, regulación y control  requieren que la mente analice el input. Para evitar el síndrome del tren perdido la inteligencia  corporal tiene  3  fases: Maduración es la condición

preliminar al aprendizaje. Aprendizaje es que la  acción incorpore la maduración y

Desarrollo es especialización,  consolidación y desarrollo de las habilidades motoras.

Un factor clave es el entrenamiento. Es el  análisis  lógico  (el planeamiento)  en  sus  fases  de  graduación y desafío, la otra es la intuición (lo que se siente). Los ejercicios asociativos de inteligencia corporal se  activan desarrollando la capacidad de evocar poderosas imágenes mentales o sentimientos. Música, rituales, símbolos y hasta la  ropa  pueden ser anclajes psicofísicos. El  ensayo  mental  interno puede referirse a  uno mismo, a un modelo, ser anterior al suceso, el momento previo, posterior, o una visualización reconstructiva  de la experiencia.

Para solucionar problemas. Hay  que  relajarse,  controlar las  imágenes,  convertirlas a tiempo presente y ejecutarlas  en  tiempo  real, teniendo claro  cuál es el  objetivo  para que la  imagen se le parezca. Hay  que sentirla y disfrutarla. Lo  verbal  ayuda  en  el  proceso mediante frases autoafirmativas fuertes, cómo por ejemplo: “Soy el que seré”.

Hay factores mentales que rebajan la inteligencia corporal y llevan a la derrota: el nerviosismo,   bajar el espíritu de lucha, la desconfianza, la baja autoestima, la fatiga, el miedo.

La gimnasia mental es visual, hay que imaginar para mejorar.

La imaginación es más poderosa  que la voluntad. Imagine que cruza una tabla a 500 metros de altura y temerá caer, pero si viera la tabla  en  el  piso  el  temor  cesa. La  voluntad  añade más angustia a la tensión. Mediante  el  control  mental la  inteligencia  corporal  mejora  la  potencia muscular, el   flujo sanguíneo, la temperatura de  la   piel,  las  ondas cerebrales, el metabolismo. Se integran los  actos  para que la mente,  y el  cuerpo  trabajen  en  equipo,  tomando  el  control  y  dejando de lado el  piloto automático, para que  salud no sea no sentirse  mal sino sentirse positivamente sano. Músculo más  cerebro son una  combinación  ganadora  en  los deportes y en la vida. Hay que borrar miedos, imaginando el desenlace positivo, como si ya se hubiese producido. La inteligencia corporal hace que la ejecución complete la visión y refuerce la memoria. Nicolás Testa podía imaginar sus inventos con todo   detalle.

Jack Nicklaus, el gran campeón de golf, recorría el terreno antes del juego, hacía la película de la jugada en cámara lenta, sentía su mano, el palo, la bola, se identificaba con la escena y la activaba al comenzar a jugar. Émile  Coué  dijo  que  la  fuerza  de  la  imaginación  es  el  cuadrado de  la voluntad.  El  miedo también tiene  su imagen: es  el  fracaso. 

Más  esfuerzo  más temor, lo que produce la atracción fatal del obstáculo, porque  Mente y cuerpo se encaminan hacia él. Para  evitarlo  hay  que dirigir  la  imaginación  hacia  la  sensación  antes que a la  mecánica.  Para  jugar  bien  se  necesita  confianza  en  uno  mismo,  y  se  logra  con  la  sensación  clara del  movimiento  correcto. La presión por el triunfo siempre está, pero  el  éxito  mejora el rendimiento como un  círculo virtuoso hacia la autoestima.

El  éxito convierte al jugador en una persona más segura y confiada en la victoria. Resistencia, velocidad, fuerza, rendimiento, calidad, son las virtudes a alcanzar mediante la inteligencia  corporal; pero sin  el  interés no se pueden organizar ni la mente ni las acciones.

Los  griegos  decían  “Mente sana en cuerpo sano”, si uno se enferma el otro también.

Lo más destructivo de cualquier enfermedad, es no saber cómo enfrentarla.

El  cuerpo  es  el  ejecutante  de  una  mente  que  piensa,  el intelectual actúa con palabras y conceptos, el hombre de acción con personas y cosas. Entre  ambos se levanta la figura  del “Creactor”, el que sabe cómo integrar la  inteligencia corporal con el entorno que la rodea.

El lenguaje del tacto. La piel es lo más profundo que tenemos. Las caricias construyen la  memoria. También la brindan los pies sobre la arena, la caricia del agua, generan paz interior, alegría y remiten a la esencia de la vida. El sistema nervioso humano se forma por capas superpuestas. El tronco cerebral se asemeja al encéfalo del reptil y controla los instintos. Con el mamífero y la procreación vía parto surgieron los afectos y se agregó la capa que procesa las emociones. El hombre sumó el cerebro racional en la corteza -el lenguaje verbal y el pensamiento. El cerebro no es preciso como la mano, que sustituyó a la garra del animal.

El animal nace perfecto. El hombre no, nace imperfecto y dependiente de sus padres. Esa debilidad le brindará la oportunidad de convertir el instinto en la libre elección de su futuro. Para eso tiene un espacio no programado, una página en blanco a completar con la experiencia.

En los orígenes se vivía de la caza. Descifrar las huellas del animal fue el antecedente necesario para la creación del alfabeto, implicaba un diagnóstico y un pronóstico. El gesto más antiguo del intelecto es el cazador agachado en el barro examinando las huellas de su presa.

En el siglo XVII, la ciencia de Galileo incorporó las mediciones y fue insensible al lenguaje del tacto, a los olores y a los sabores. Pero el médico siguió usando el método artesanal para explorar a su paciente. Cuando las causas no son reproducibles deben deducirse de sus efectos.

No se aprende el arte de conocedor. La intuición resume el proceso racional y la estrecha relación con las otras especies. Con la bipedestación las manos transfieren la locomoción a las piernas y se dedican tomar  el alimento. Entonces el rostro se aplanó. En posición erecta el cerebro creció. Lejos de la tierra la cabeza fue el símbolo intelectual y los ojos su instrumento. Se produjo la división entre sensorial e intelectual. El abdomen quedó ligado a la naturaleza.

De la mano al cerebro. La vinculación mano-cerebro se reforzó con la escritura, lo escrito queda, las palabras se las lleva el viento. El estudio de la firma mediante la grafología muestra que escribir implica un compromiso  y la escritura permite fijar lo que se piensa, repasarlo y crear una huella en la memoria. Si grabamos pensamientos en la mente aprovechamos su capacidad autosugestiva, que es la que permite transformar en acto todo lo que decide aceptar. El movimiento de la mano iluminada por un pensamiento motoriza una  cualidad a desarrollar y su repetición continua permite orientar al inconsciente y ser guiado por él.

El lenguaje del cuerpo. Los humanos nos comunicamos consciente e inconscientemente. El 93% del significado procede de lo no verbal -el 58% a los gestos, el 35% del tono de la voz  y sólo el 7% de las palabras-. La comunicación no verbal incluye la Kinésica – gestos, posturas y movimientos-. Proxémica: – lugar y distancia-A veces, una persona nos cae mal  cuando invade nuestro espacio. Paralenguaje: Es el modo en el que se transmiten las palabras.

Tócame que me gusta.  Desde bebé se comunica con el llanto o con la risa, sin contacto físico no puede transmitir emociones. Al crecer predomina el lenguaje oral que no refleja el contenido emocional. Un gesto, el tono de voz, un beso, denotan mejor el estado anímico que cualquier palabra. Pero el tacto se reprime, pese a que tocar y ser tocado es una necesidad que ayuda a construir la personalidad. Son comunicadores por excelencia. Quienes no reciben caricias desde chicos suelen ser distantes y fríos. El arte de tocar permite distinguir los toques tiernos, curativos, de consuelo o amorosos. El amor no sólo debe ser sabido, debe ser sentido. El toque de la piel complementa y ratifica a la palabra. Así el todo supera a la suma de las partes.

Contactos con tacto.  Los momentos más intensos se viven con el cuerpo, que es el único modo de estar físicamente con el otro. Tocar es interactuar, vivir conscientemente la presencia del entorno. La visión nos permite contemplar, pero no garantiza la existencia.

Hasta la memoria es sensible a la experiencia: recordamos el 5% de lo que oímos, el 20% de lo que vemos y el 90% de lo que hacemos. Para lograrlo debemos desarrollar una escucha y una mirada que toquen y que conviertan la percepción en acto. Un gesto, un beso robado, un leve contacto de piel, pesan más que las pesadas tertulias. Hoy que la multimedia nos bombardea, el tacto nos acerca y libera nuestro mundo interior. El tacto en nuestra mirada es la primera caricia. Debe ser suave, no invasora, no  fija, porque así intimida. Como en un diálogo, los ojos deben darse permiso para acariciarse mutuamente, abriendo las puertas a la intimidad.

El lenguaje Braile. Para un tímido, el tacto puede ser como el lenguaje Braile para el ciego. Siempre que tocamos a alguien, ambos nos leemos. Tengamos a mano el efecto cuerpo a cuerpo en lugar de la comunicación distante del móvil, Internet o TV. El estrés psicológico y físico que se nota en una sociedad cada vez más alienada es el grito de nuestro cuerpo reclamando el retorno de una inteligencia arcaica, y profunda, que satisfaga la necesidad de encuentro.

Si valoras al otro, al tocarlo, sentirás como si tocaras un piano al que afinas y al mismo tiempo te afina. Hoy el tacto genera miedo y su lenguaje ha sido olvidado. En el abrazo tu alma entera entra en el cuerpo del otro, lo penetra, y relaja sus zonas profundas. Acariciarnos estimula las endorfinas que hacen soportar el dolor y brindan una profunda sensación de bienestar.

El significado de la caricia abre la puerta al placer: el  pelo se eriza, el escalofrío aparece y la emoción se despliega. Una caricia es el único medio para expresar lo innombrable, porque habla antes de manifestarse y está presente desde la intención. Por es al incluir la caricia en  nuestro alfabeto comunicativo y emocional podremos comunicarnos mejor con los que amamos.

Coeficientes encadenados. El CI -coeficiente intelectual- mide el intelecto, el CE, la capacidad emocional de motivarse y motivar, el CES -inteligencia espiritual-  cómo nos conectamos con el todo y los principios universales. El CES tiene la fortaleza del porqué, el CI el qué hacer, y el CCR -el de creatividad- implica la visión. El cómo hacer implica la disciplina del CEJ – el de ejecución-, el CE es el Quantum de la pasión. La inteligencia espiritual orienta a las demás. Tenemos un potencial y ante el estímulo se abre un espacio previo a la respuesta. Valores y principios controlan la conducta y respetarlos conduce al éxito. El CE nos da integridad, cumplir las promesas y seguir la voz de la conciencia. Dios nos hizo a su imagen y semejanza. Armonizando los coeficientes seremos los mejores imitadores de Dios en la tierra. De lo que trata la integración del cuerpo con la mente es de Aprender a ser, de Aprender a aprender, de Aprender a hacer y de Aprender a convivir.

*Dr. Horacio Krell, Director de ILVEM. Consultas a horaciokrell@ilvem.com

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