Es un sentimiento

ES UN SENTIMIENTO

por Horacio Krell

Los instintos son impulsos primarios, inconscientes y naturales. No requieren pensar para manifestarse, pero influencian al pensamiento y se educan y controlan con el entendimiento, la decisión y la voluntad. Las emociones son las reacciones ante estímulos internos o externos. Son alegría, enojo, tristeza y miedo.

Una vez que llegan a la conciencia permiten realizar un pensamiento analítico sobre ellas y se convierten en sentimientos, como rencor, odio, amor o felicidad. El pensamiento actúa muy influenciado por los instintos, las emociones y los sentimientos que forman las creencias que condicionan su objetividad.

Si alguien está eufórico por alguna razón, sus pensamientos estarán sesgados por la euforia. La inteligencia emocional permite pensar más objetivamente los sentimientos, es decir, las emociones ya sedimentadas.

El desafío es identificar la emoción o el sentimiento que influencia al pensamiento, identificar qué ocultan y por qué llegan a bloquear el pensamiento y acomodarlo de forma tal que el objeto de ese sentimiento, si es positivo, está incluido positivamente, y si es negativo, está también afectado, pero negativamente.

Identificando los instintos, emociones y sentimientos es posible conversar sobre ellos e incidir en la conformación de la Realidad Propia de uno mismo -inteligencia emocional- o de los otros -inteligencia social-. Perder la objetividad en el pensamiento, lleva, necesariamente a actuar de manera inapropiada.

Evitar el pensamiento automático. Para cuidar la salud mental, se debe poner el foco en lo que protege y alejarse del miedo, la frustración y el pánico. Cuando las emociones se activan automáticamente, es importante centrarse en el presente y en las cosas que se pueden hacer porque se tienen bajo control.

Cambiar la percepción. Una situación puede verse desde ópticas distintas. Nadie analizó a fondo la caída de los objetos hasta el siglo XV11. Como el pez en el agua que no la percibe porque es su medio natural. Al recibir el impacto de una manzana sobre su cabeza, Newton analizó la causa y descubrió la ley de gravedad.
Al reconocer una emoción negativa cuando aparece se puede visualizar como un desafío a resolver e involucrar a las emociones positivas para perseverar luego en el cambio de actitud.
Un ser emocionalmente inteligente al percibir un incremento de su ansiedad, en vez de preocuparse empieza a ocuparse para superar el desafío que representa. No actuar inteligentemente lleva a rumiar sobre la incertidumbre, comenzando un ciclo de desesperanza, preocupación y depresión.

Un tema preocupante es la preocupacion. Mark Twain en una cena entró en pánico y dijo: mi pierna derecha está paralizada. La señora que estaba a su lado le dijo: No se preocupe, usted pellizcó mi pierna, no la suya. Twain lo explicó: “Hace 20 años, un médico me dijo: Un día se quedará paralítico del lado derecho, desde entonces me pellizco la pierna derecha 20 veces al día.

Los círculos de atención y preocupación. Anticipar mentalmente un problema es también un modo de crearlo. Cuando la preocupación se convierte en acto, preocuparse será todo lo que se haga. Hay dos cosas por las cuales no vale la pena preocuparse: las que tienen solución y las que no la tienen.
El 40% de las preocupaciones no ocurren, son un producto de la mente. El 30% son herencias inmutables del pasado. El 12% son falsos problemas. El 10% conciernen a la salud, que empeora al preocuparse. Sólo el 8% son legítimas y se solucionan eliminando las preocupaciones infundadas.
Lo valiente es aceptar el desafío de vivir y ocuparse de crear el futuro. La agenda es importante porque muestra cómo se invierte el tiempo y la energía. Algunas cosas dependen de uno mismo,en ellas hay que ocuparse, mejorando competencias, conductas, hábitos, sabiendo quién uno es y quién quiere ser.
El área de preocupación depende de los demás o de las circunstancias. El ser proactivo enfoca el círculo de influencia, se dedica a lo que puede hacer, se ocupa. El reactivo se queda en el círculo de preocupación, en los defectos de los demás, en los problemas del entorno, en lo que no tiene control.
Así disminuye su espacio de acción y aumenta su preocupación. Se muestra como víctima, reacciona cuando algo le pasa, si le viene un golpe lo esquiva, pero le falta la motivación interior.

La ocupación desplaza a la preocupación. Al enfrentar los problemas ellos decrecen. Al enfocarse en lo positivo, en la meta a alcanzar, se desarma el bloqueo, porque la ocupación es señal de que se está en la senda correcta. Preocupación es ver lo negativo, no abordar la solución, tener miedo al fracaso, evitar que las cosas fluyan y fijar en el cerebro la imagen de la derrota. La preocupación no es parte de la solución, es parte del problema, no se basa en la realidad, sino en suposiciones improbables. La preocupación excesiva es destructiva, porque lo negativo engendra su propio destino.
En la Universidad de Bristol se aisló el neurotransmisor que refuerza el aprendizaje y cambios en las redes neuronales. La acción perfecciona las conexiones entre las neuronas que intercambian mensajes y aumenta el número de receptores. Lo que no se usa se pierde y las neuronas mueren. El que se ocupa aumenta su reserva sináptica protectora, el que se preocupa no hace nada.
La pandemia y la salud mental. Hay incertidumbre, cansancio, angustia, sensación de vulnerabilidad y de estar fuera de control. Desde muy temprano  un tercio de las personas mostraron síntomas de ansiedad y depresión. Luego ambos índices aumentaron por la fatiga cognitiva provocada por tantas semanas de ver trastocadas sus vidas. Este cansancio afectó los pensamientos, las decisiones y el cuidado personal. Y pasó cuando se necesitaba claridad para tomar mejores decisiones. Otro síntoma grave fue la sensación de no saber cómo, cuándo y de qué forma proyectar el futuro después de que pase todo esto. Los más afectados fueron los jóvenes, los de menores ingresos, los trabajadores de la salud, y los enfermos. Son los más vulnerables, justamente, los que sufrieron un impacto mayor.

La salud es un todo. No es posible separar la parte física de la mental. Para eso el sistema salud debe reforzarse con la contención psicológica y sumar a la tarea a la educación para incorporar pautas de prevención, desarrollo de habilidades de regulación emocional, favorecer la detección temprana de las dificultades y facilitar el acceso a la ayuda profesional. Sí se detectan tempranamente los síntomas, estos son transitorios y se evita que se se vuelvan crónicos y que promuevan consecuencias a largo plazo.  Aunque el peligro del virus desaparezca existirán otros problemas de índole económica, social, laboral y educativa. Entonces preservar la la salud es la clave para estar a la altura de los desafíos que plantea el día después.

La era tecnológica.  La evidencia científica sugiere que estar tanto tiempo frente a la pantalla produce tanto efectos negativos como positivos. Por ejemplo, suele promover sedentarismo y la multitarea, lo que perjudica el desarrollo de la concentración para el pensamiento reflexivo. Y se debe considerar la autorregulación emocional. Darle a un chico un celular, simplemente para que esté tranquilo en un viaje puede ser una estrategia útil en el corto plazo. Pero estar en silencio no siempre es lo que necesitan. Deben aprender a procesar las emociones, y las frustraciones y ensayar formas de manejar el malestar, como hablar con los padres, pedir ayuda y recibir apoyo. El cerebro funciona mejor en interacción con otras personas.

Las pantallas tienen su lado positivo: evitan tener que memorizar grandes cantidades de información y liberan recursos cognitivos para involucrarse en otros temas. Algunos videojuegos incrementan las habilidades visoespaciales y los tiempos de reacción. Permiten conectarse con personas de cualquier lugar del mundo y fomentan el respeto por los diferentes. Y brindan el  beneficio del contacto social sin conexión física.  La clave es promover una relación saludable y equilibrada con las nuevas tecnologías

Cuerpo sano en mente sana. El ejercicio físico es un buen ansiolítico y el mejor antidepresivo natural. Otra cosa importante es dormir bien. El sueño es salud, consolida la memoria, mejora el sistema inmune y hormonal. Y regula el estrés, al cambiar la manera en que se piensa, cambia también la manera de sentir.

Haber  perdido las rutinas diurnas atenta a su vez contra los hábitos recomendables para dormir bien.  Hay que intentar reducir el uso de pantallas por la noche, no consumir noticias a la hora de irse a la cama, moderar los consumos de alcohol, cafeína, nicotina y evitar los excesos de comida.

Manejar la ansiedad sin trabajo, sin ahorros y sin futuro a la vista. Hay síntomas esperables como sensación de inquietud e incertidumbre, temor por uno mismo y por los seres queridos, angustia, decaimiento anímico, confusión, trastornos del sueño, agitación, estado de alerta, dificultad para concentrarse.

Saber que la mayoría son transitorios y no interferirán en la vida futura, hacer una lectura realista de lo que pasa, evita que el miedo paralice e impida accionar. Hay que que tener menos miedo y más cuidado.

Los pensamientos negativos no se pueden controlar, hay que aprender a reconocer y separar los catastróficos, saber cómo transitarlos y dejarlos pasar. El Mindfulnes o ejercicio de la respiración consciente permite analizar de modo más calmo y reflexivo el pensamiento que abruma. Dejarlo pasar sin quedar enganchado y reconectarse con lo que se hacía antes. Centrarse en el aquí y el ahora permite retomar el control. Hay que repetirse que nada es fácil y que no sólo me pasa a mí. Es importante tener a alguien para compartir y conversar sobre las emociones. Tener con quien hablar, es difícil pero  necesario.

Al cambiar la vida, cambia la relación con el entorno, el ánimo y la manera de pensar y decidir. Es necesario bajar la autoexigencia para reducir el estrés, saber que no se rinde como antes, que aumenta el peso y se reduce la concentración. Hay que ser compasivo con uno mismo, no castigarse por lo que no se puede lograr.
La oficina se instaló en casa.  Estar enojados es como  lógico en este contexto.  Mantener rutinas ayuda a tener previsibilidad y sostener alguna forma de seguridad. Tomar recaudos para el autocuidado y el de los demás. Aprovechar también para hacer gimnasia física y entrenamiento cognitivo.

El método es el camino. Comer sano y balanceado, ejercicio regular, dormir bien y evitar excesos, pedir ayuda, estudiar en forma remota. Mantener el  contacto con seres queridos, cultivar nuevos vínculos aun durante el distanciamiento social. La tecnología, que a veces parece deshumanizar, hoy es la mejor aliada.

Evitar el pánico. Aumentar  el cuidado y disminuir el miedo. Un contexto amenazante como el actual  puede paralizar y el exceso de análisis provoca parálisis. El temor excesivo puede paralizar, restando efectividad en la resolución de temas concretos. La información certera y el cuidado le ganan al miedo.

Soledad el peor de los castigos. La conexión con los demás es más que un simple sentimiento, es un imperativo biológico arraigado en miles de años de evolución humana. Hemos sobrevivido como especie no porque tengamos ventajas físicas, como la fuerza o la velocidad, sino por nuestra capacidad de conectarnos e interactuar en grupos. El cerebro humano es un órgano social. Tenemos la necesidad de formar y mantener relaciones interpersonales duraderas y significativas. Pero sin duda la pandemia genera un estado de estrés.
Cuando el problema se experimenta por largo tiempo. Puede impactar en la salud física y mental. Por eso la soledad crónica se asocia con reducción en la esperanza de vida, trastornos cognitivos y depresión. Perjudica lo cardiovascular, la respuesta inmune, el funcionamiento respiratorio y altera el sueño. Este virus

-y las medidas para hacerle frente- atentan contra la naturaleza social de los humanos. Estar aislados también tiene un impacto anímico negativo.  Se debe mantener distancia física sin aislarse socialmente.

Disonancias cognitivas. Hay que evitar caer en falsas dicotomías que nublan el pensamiento crítico y que hacen que la salud pública se convierta en objeto de disputa entre facciones, en una lucha estéril de bandos opuestos. Esto puede ocurrir porque las creencias no se basan en la evidencia disponible sino que están mediadas por “razonamientos motivados” en función de cómo una causa se relaciona con la ideología.

Así, los sesgos influyen en la seriedad con que se toma un problema y hacen mucho daño.

Quién motiva al motivador. Se puede motivar a los demás o a uno mismo. El emprendedor es un ser automotivado que sabe darle forma a las ideas. Bernard Shaw dijo que no le importaba de dónde vienen las ideas siempre que no fueran de sí mismo. La memoria sólo trae viejas soluciones y lo nuevo es invisible por el color del cristal con que se mira. Muchas veces la motivación es producida desde afuera por otra persona.

Jennifer la hija de Edwin Land le preguntó por qué tenía que esperar tanto para ver las fotos que sacaba. Land se motivó y en 1947 inventó la cámara instantánea Polaroid, incorporando revelado en la  película.

La persona menos motivada es la que marcha a la deriva. El que se dirige a alguna parte se energiza, el que no va para ningún lado se detiene. Se precisa descubrir el mensaje socrático: “Conócete a ti mismo”. Sin saber quién eres te dirigen desde afuera, corres sin saber para qué ni quién o qué podría motivarte.

Un actor exitoso sufría de una profunda tristeza. Fue al médico para pedirle un diagnóstico y una receta. Después de fracasar varias veces el médico recordó al que hacía milagros con la gente, al contagiarla de un pensamiento positivo que les cambiaba la vida. Entonces dijo: visita al mejor cómico del mundo, se llama Garrid. El actor hizo una mueca de dolor y respondió: Doctor cambie ya mismo su receta: “Yo soy Garrid”.

Hay un doble vida: la que quieres y la que tienes. Descubre tu misión y sentirás un imán que te hará vibrar, despertar entusiasmado y luchar cada día por tu obra maestra. Para eso debes descubrir la pasión de tu vida.

Son los que amanecen con una energía incontenible cuando otros apenas pueden levantarse. Esa virtud misteriosa es como el poder transformador del viento, invisible pero ante el cual hasta las hierbas se inclinan. Si lo real es un río, es la nave que despliega su energía. Es un estado de ánimo que no necesita ver para creer, porque su fe mueve las montañas. A nadie se le puede prestar la motivación. No es el optimista que mira el lado positivo. No es el lógico que optimiza recursos, ni el que hace por conveniencia. Es proactivo no se ata a los sucesos. Como en la profecía que se autorrealiza, logra lo que anhela porque cree en que lo alcanzará. Su potencia no se la brinda la da el intelecto, ni el objetivo intencional; sino la fuente en la cual se nutre, que escribe y ejecuta como si se tratara de una novela. No hay peor intento que el que no se realiza

*Director de Ilvem. Contacto horaciokrell@ilvem.com o +5491154224742

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