El DOLCE FAR NIENTE

El DOLCE FAR NIENTE

Por Horacio Krell *
No hacer nada es hacer mucho. No se trata solamente de tomar una siesta; es algo más profundo. Es el arte de aprender a dejar el frenético ritmo cotidiano y dedicar un momento del día a la introspección, a la relajación, a la conciencia de vivir el momento y a experimentar fugaces sensaciones de felicidad.
Ponerse en este estado de relax permite descubrir el encanto que tiene la simpleza, es disfrutar el placer que se logra al desconectarse de la tecnología, de no pensar en preocupaciones del futuro o en remordimientos del pasado. Es saber como introducir en la vida cotidiana pequeños momentos de serenidad.
Se pueden dedicar algunos minutos para disfrutar el presente y luego ir por más. La idea es que en un futuro   sepamos tener un contacto con la naturaleza para sentir el aire fresco y prestar atención a lo que nos rodea.
Darle un descanso al cuerpo ayuda a que la mente se oxigene y que recargue la energía. Interrumpir el ritmo de vida agitada permite reducir el estrés. En caso contrario la mente es menos eficiente y puede  llegar al burn out o cerebro quemado. Un descanso programado nos mantiene enfocados y positivos.
El motor no arranca. En los autos el dilema son las bujías, ese ruido característico que hace el motor cuando no puede arrancar. Esta situación se puede extrapolar a una persona, a un grupo, a un proyecto y hasta a un país que se encuentra paralizado y sin saber que hacer.
La Argentina está cayendo y sin saber cómo dominar la inflación, una de las mayores que existe en el planeta, mientras que sus países vecinos no la superaron  desde hace años. El gobierno es impotente ante la pandemia, la inseguridad, la falta de clases y los obstáculos que pone a los trabajadores de la noche.

La realidad es que el motor argentino no arranca.  In es el prefijo que refleja la falta de capacidad, de aptitud, de sensatez y de eficiencia. Los que gobiernan se muestran ineficaces, inoperantes, inútiles, improvisados, ineficientes, incompetentes, incapaces, ineptos, incongruentes, irresponsables, incoherentes, imprudentes, insensatos, insensibles. “In” marca la falta de un plan y de una acción concreta.
En el Gobierno no hay acciones coordinadas, ni decisiones planificadas. Hay desorden, cero empatía, desorganización, carencia de ideas y  de articulación con el sector productivo, contradicciones, procrastinación, intereses electorales e idas y vueltas sin sentido. Para el argentino medio, que es emprendedor por naturaleza, siempre le parece escuchar el ruidito característico del motor que invita a soñar de que no será necesario pedir el remolque. Sin embargo el motor argentino no arranca.

La filosofía ikigai.  Este concepto es japonés y busca la razón del ser que proviene de las palabras iki (vida) y gai (propósito o valor). Hace foco en el para qué de la existencia. En preguntarse ¿qué sabes hacer bien?, ¿qué es lo que amas hacer?, ¿qué crees que puedes ofrecer al mundo?, ¿estás a gusto con tu trabajo?

Se centra en desarrollar las habilidades, en disfrutar, en plantear proyectos y sueños a alcanzar. Para eso la pasión es la clave, lo fue y lo será siempre y tiene que ver con la búsqueda del para qué de la existencia.

Una educación emocional. Para lograr el placer de no hacer nada hay que saber buscar y encontrar la belleza, el espacio personal, donde reine la armonía, trazando un puente hacia alcanzar la sincronía.
La armonía es belleza y la belleza es un don del universo y donde no existe no hay amor, no hay nada.
Uno tiene que aprender a mirar con los ojos del corazón, que tiene razones que la razón no entiende.

Una educación autodidacta es la que hace despertar la curiosidad en el niño. El que enseña debe aprender de los chicos, vivir aprendiendo de ellos, y darle lo que están buscando, un lugar de pertenencia junto a un grupo de gente que esté en su misma frecuencia y energía. Se necesita que aprenda a lograr lo que ama y los que lo guían deben tomar como base lo que ellos también aman. No se puede aprender ni enseñar lo que no se ama. El gran maestro es la persona que toca el alma. Aprender es tomar algo, hacerlo propio, descubrir los dones personales y empoderarse para ser un ser creativo, soñador y que nada lo detenga.

Las 4 A de la educación y las 4 E de la excelencia. La A de aprender a ser, es la de conocerse a uno mismo genera al E de la energía. La de Aprender a aprender la E de la Excelencia, la de Aprender a Hacer la E del esfuerzo productivo, la de Aprender a Convivir la E del estímulo social.

Administrar el tiempo es administrar la vida. Agreguemos esta A a la vida . Hoy todos tenemos reloj pero nadie tiene tiempo, porque los sucesos, el conocimiento y la información crecen exponencialmente.

¿Cómo encarar los desafíos de producir, vender, actualizarse, administrar, finanzas, impuestos, familia, en las 24 horas del día? Hay que armonizar la agenda ya que sólo el 20 % de lo que hacemos produce el 80% de los resultados. Se puede ser eficiente sin ser eficaz, si se permanece demasiado tiempo en ese 80% .
Síntomas: Urgencias permanentes, tensiones, no saber por donde empezar, exceso de trabajo, desequilibrios en la vida personal. La inacción también puede señalar un vacío de ideas. Todo proceso de superación personal comienza con la toma de conciencia. El test inventario de tareas diarias permite realizar la dieta del tiempo, desintoxicarse de datos, reuniones, evitar a los ladrones de tiempo y conocer el biorritmo personal.
El hombre es un animal de costumbres, y hace cosas que perdieron su sentido. De chicos crea hábitos que luego lo dirigen silenciosamente. Para administrar el tiempo se debe contar con una agenda estratégica.
Es cuestión de suerte. La rueda de la fortuna gira: hay que saber cuándo subirse. El azar es imprevisible. La buena suerte es la respuesta correcta. El rey de Serendippo tenía hijos que descubrían sin buscar, el azar ordenaba sus vidas, combinaban ocurrencia con sagacidad. El emprendedor reactivo actúa si algo le ocurre, depende del azar, el proactivo genera lo que desea. Para Pasteur: El azar favorece a las mentes preparadas que ven la oportunidad, y saben aprovecharla. A todos nos pasan las mismas cosas pero las vemos de diferente modo. A todos nos caen manzanas, pero sólo Newton descubrió la ley de gravedad.
Napoleón nombraba general al que tenía buena suerte, se daba cuenta que no la tenían por casualidad. Cervantes ponderaba la iniciativa: “Quien no obtiene el máximo de su suerte, no puede quejarse si ella pasa de largo”. Edison alababa la perseverancia: “El genio es un 10 % de inspiración y un 90 de transpiración”. También hay que tener la valentía de seguir los dictados de la intuición porque la suerte que no se usa se pierde. Séneca dijo: “No hay vientos favorables para quien no sabe a qué puerto quiere llegar”.
Metas falsas generan una deuda con el “banco interno”, que presta la energía, y esa deuda se paga con estrés y se llama mala suerte. Arriesgamos siempre: por acción u omisión, jugando póker o ajedrez.
Hay que estar atento para cuando al ideal le llegue su oportunidad. La suerte florece en los terrenos fértiles del saber y del querer. El emprendedor tiene el raro privilegio de poder darle forma a las ideas.
Picasso dijo que, que cuando la intuición llegue, espero que me encuentre trabajando.
El fin del empleo. La revolución industrial hizo del campesino un obrero, de guiarse por el sol y la luna fue controlado por el reloj, de hacer como creía debió imitar tiempos y movimientos de los mejores.Se salvó al capitalismo y se hundió al hombre. Mejoró la ganancia y el salario por la producción en masa. Ford dijo : “No importa que coche me compren siempre que sea negro”. La competencia y el marketing gestaron un modo de hacer donde la tecnología desplazó al hombre. Nadie quiere empleados, las empresas se concentran en su misión, y contratan afuera lo demás, el trabajo suplanta al empleo: que alguien lo haga por su cuenta.
El hombre se acostumbró a ir de casa al trabajo y del trabajo a casa. Sin empleo de por vida a la japonesa, mimetizado por el rol repite soy abogado, contador, etc, pero ahora sin empleo ya ni es. No está preparado para el cambio. La educación y el estado miran al costado con planes trabajar para sabotear el futuro. Si el principal empleador será uno mismo hace falta capacitar en nuevos sistemas de gestión que lo conviertan en YO SA y en Nosotros S.A., se trata de crear capital social mediante las alianzas estratégicas múltiples.
Aprender a emprender. De 60 ideas sólo una tiene éxito y no por mucho tiempo. Hoy la ecuación tiempo- hombre no cierra, la clave es ajustar prioridades, la dieta del tiempo y hacer lo que aporta valor al objetivo.
El azar es imprevisible, la respuesta es la que crea la buena suerte. Muchos vieron que al hervir el agua se levantaba la tapa de la olla pero Watt descubrió la energía del vapor. El reactivo reacciona cuando algo le pasa, el proactivo hace que las cosas ocurran. El fin del empleo será una suerte si podemos reconvertirnos, es difícil conseguir lo que se quiere trabajando para otros. Lo dijo Amado Nervo : “Porque veo al final de mi largo camino que yo he sido el arquitecto de mi propio destino, vida nada te debo, vida estamos en paz”
Pilares que nadie usa.  Los principios educativos son sencillos, profundos y necesarios. Son cimientos que desconocen los políticos que deberían hacer una pasantía antes de asumir cualquier cargo.
La educación no es una política de Estado en los países que navegan en la incertidumbre, porque la educación brinda resultados a largo plazo y los políticos están empeñados en ganar las próximas elecciones. Deberían recorrer el país para conocer las necesidades, las facilidades, las posibilidades, las fortalezas y las debilidades que tiene cada región. Y qué se pregunten realmente qué país desean tener los argentinos.
Es necesario que los triunfadores, profesionales y empresarios se involucren en el aprendizaje, a generar riqueza en el momento más importante de la vida de la persona y generarles el deseo. Es un proceso de conocimiento diferente, profundo, para que el maestro esté cuando el alumno lo necesite.  Y debe estar dónde el artista lo precisa. Los niños son artistas en el momento que se deciden a ser artífices de su vida y no meros imitadores como propone la sociedad de consumo. Un artista puede llegar a ser una vez que haya decidido lo que quiere y lo debe estar haciendo, día a día en contacto con sus mentores.
Concierto de palabras.  –Algún día nos vamos a morir, dijo Snoopy. –Cierto, Charly, pero los otros días no. Las palabras son poderosas cuando están bien usadas y pueden resultar muy peligrosas cuando se usan mal. Esto lo vemos en los discursos. Las palabras son maravillosas, depende de quién las diga, y con que objetivos. No hay que decir cosas solo por decirlas. Hay que construir un glosario que otorgue  a la palabra el valor que realmente merece. No dar clases, por ejemplo, sino generar encuentros, porque son en los encuentros donde suceden las cosas. No hablar de carrera sino de caminos, para guiar a seres libres.
Es un espacio de aprendizaje, donde reina lo lúdico, el despertar del artista. El foco es que explore y exponga sus dones, que sea feliz. Darle los medios para que descubra sus capacidades y el camino a seguir, que indague el sentido, desde lo más profundo. Es maravilloso ver el brillo de los ojos de quien se está coviertiendo en el artífice de su destino tomando las riendas. Verlo florecer, crecer y recorrer su camino.
El superpoder del ser humano es el aprendizaje. El ser humano es autodidacta, necesita de un espacio amigable con las herramientas necesarias, que lo acompañen, que los guías no lo abandonen en su búsqueda. De eso se trata, ese es el rol del verdadero maestro, de estar presente, de ayudarlo a descubrir, a indagar, no a indicarle el camino. La clave es la verdadera transformación social a partir del arte.
El arte llega a las verdades más profundas por el camino más sencillo.  Sana y salva. Muchos padres piensan lo contrario, dicen, primero estudiá una carrera y después hace lo que te gusta. Ese padre, esa madre, no están escuchando, le indican a su hijo que deje de lado lo que le gusta hacer, lo que le va a dar felicidad, alegría, satisfacción, amigos. En todas las historias aparecen los espacios soñados, donde los chicos pueden permitirse ser rebeldes, en el verdadero sentido, en el de poder defender lo suyo, en sentirse libres.
La libertad lo es todo, porque es lo único que permite elegir quién cada uno quiere ser.
¿Qué es el slow down? Es un movimiento que enfatiza lo cualitativo, la calidad de vida y la valorización del lazo social. Se opone al estilo Fast life que acentúa el avance de lo cuantitativo, de la uniformidad, del pensamiento único y del individualismo extremo. Intenta cambiar los paradigmas de “Time is money”, “Más es mejor” y “ Primero yo”, por que las cosas se deben hacer despacio y bien.
Estrés, cerebro quemado, fatiga crónica, depresión y un mundo hecho a la medida de los ricos son el resultado de la sobreestimulación, de la sobreagenda y del pensamiento centrado en + dinero.
Los cultores del Slow Down o marcha lenta no se detienen, hacen las cosas al ritmo correcto, a veces con rapidez, otras veces lentamente. Tratan de trabajar para vivir y no de vivir para trabajar, de reinvindicar las culturas locales, la biodiversidad y el buen uso de la tecnología. Sostienen que la felicidad no debe ser pensada como la estación a que se arriba sino como la mejor manera de viajar.
¿Dónde surgió? La cultura de ir más despacio surgió en Roma, Italia, en 1986, contra la apertura de unfast food junto a la la Plaza de España y como respuesta al Fast life. Vieron que los que no varían lo que comen, no tienen amplitud de criterio, no pueden percibir las diferencias ni memoria de olores y sabores. Su capacidad cognoscitiva disminuye y la comida se convierte sólo un combustible para el cuerpo.
¿Qué público lo utiliza más? La gente que tiene la posibilidad de cuestionarse. ¿Es necesario vivir tan acelerados? ¿Se disfruta? ¿Por qué nos seduce esa cultura? ¿Ganar dinero para asegurar el futuro requiere no gozar de lo cotidiano? ¿Por qué no caminamos al trabajo si está cerca? ¿Por qué no levantarnos antes y tomar un buen desayuno? ¿Por qué no dejar que la vida nos marque el ritmo? ¿ Puede sostenerse la alimentación humana con corporaciones que ofrecen dos o tres productos alimenticios standarizados? Slow down no es una técnica todavía, tiene más bien la estructura de un concepto en formación.
La respuesta educativa. Los paradigmas cambian, antes se pensaba que “a mayor esfuerzo mejores resultados” hoy se sabe que la calidad genera un efecto palanca sobre el rendimiento. Según la ley de Pareto el 20% de los factores influye en el 80 % de los resultados. Lo importante es saber en dónde hacer palanca para no gastar la energía inútilmente. Concentrados en el mayor valor logramos más en menos tiempo.
El problema es usar mal los recursos personales que se utilizan al 10% de su capacidad potencial.
Einstein decía que es una locura querer progresar haciendo más de lo mismo. Para vivir mejor hay que reeducar a la mente.Vivir a mil desconecta los sentidos de la conciencia, la tensión mata y la creatividad muere. La educación Fast life hace correr a velocidades imposibles y no provee los métodos facilitadores de la acción.Quienes los aprenden incrementan su fortaleza y construyen desde una capacidad plena. La educación se ha concentrado en hacer que la incompetencia se convierta en mediocridad en lugar de lograr que la competencia se transforme en excelencia. El desafío es educar en el desarrollo de la inteligencia y no en hacer del cerebro un receptáculo de datos. Hoy el sentido común parece ser el menos común.
En “Elogio de la lentitud” Carl Honoré dice “Chi va piano va sano e va lontano.Chi va forte va a la morte”, quien va despacio, va lejos; quien corre se dirige hacia la muerte. Cada año 30 mil japoneses se suicidan, no soportan esa vida. La tecnología crea sistemas tan veloces que no puedan usarse, software tan rápido que ni siquiera lo acepta la PC. Los humanos viven 700.800 horas y 70.000 las ocupan trabajando. Adoptando estos principios, atendamos a las 630.800 horas no laborales para ganar en felicidad.
En el film“Perfume de Mujer” el ciego invita a la chica a bailar y ella responde: “No puedo, mi novio va a llegar”. Él dice: “Pero en un momento, se vive una vida”, y la saca a bailar un tango. Es el momento esencial del film. John Lennon dijo: “La vida es lo que nos pasa de largo mientras planeamos el futuro”. Slow down y el dolce far niente proponen que la vida no pase de largo sin disfrutarla y sin dejar nuestra semilla.
*Director de Ilvem. mail de contacto horaciokrell@ilvem.com , por whatsapp +5491154224742.

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