Curso de Inteligencia Aplicada

Plan de Curso – Guía de Estudio

Para alcanzar una meta importante se necesita un plan. Este criterio, generalmente aceptado, se contradice en la práctica. Así, quien no podría admitir la existencia de un edificio construido “a ojo”, en su vida personal es capaz de dejar todo librado al azar. Como planear no es un don que se lleve en la sangre, hay que tomar conciencia de su importancia y enseñar o aprender a planificar.

Los pasos necesarios de una planificación exitosa son: tener claro lo que se quiere, fijar con precisión la meta y describirla por escrito. Un plan tiene cómo y un cuándo porque el objetivo debe alcanzarse en un plazo determinado previamente. Como el reloj es el juez, hay que comparar el proyecto con el tiempo y la forma de su ejecución.

En 1726, un marinero de 20 años, en su viaje por Filadelfia, era reprendido porque se pasaba todo el tiempo escribiendo. Escribía el plan de su vida.

Estaba insatisfecho consigo mismo y se había propuesto hacer una lista de cada una de las virtudes que quería alcanzar e incorporar como hábitos inconscientes.

Este genial planificador fue Benjamín Franklin. La humanidad perfeccionó sus inventos -como el pararrayos- pero no pudo superarlo en su materia clave: “planificar la vida”.

Muchas veces, las personas confunden propósitos abstractos con visiones concretas. Explorar el espacio es un propósito y llegar a la luna es una visión, que le da un soporte material a ese objetivo. Como el camino al infierno está plagado de buenas intenciones, es mejor proponerse metas que sean viables y atractivas. Para seleccionarlas, hay que viajar al mundo interior buscando talentos, cualidades, ideas, gustos, proyectos, dormidos u olvidados y transformarlos en metas magnéticas, es decir, que nos atrapen, para poder grabarlas en la mente.

Existe una fórmula para aprender a planificar estratégicamente: es la metodología intelectual. Parte desde el propósito, selecciona las metas y confecciona los planes que las materializan. Eso implica la coexistencia de varios programas coordinados que apunten en la misma dirección. Los enemigos de los proyectos son: el olvido, la postergación, los planes ineptos y la falta de capacitación. Para seguir a la deriva no hace falta un plan.

Repasemos los fundamentales: a) no hay buen puerto para quien no sabe a dónde quiere ir y b) a quién le parece bien cualquier momento, cualquier momento nunca llegará.

Entonces no es cuestión de registrar prioridades en la agenda sino de ordenar la agenda en función de las prioridades. Como el día tiene 24 horas, y hay que saber usar el tiempo.

 

¿Cuáles son las ventajas de un buen plan?

– Quita presión sobre los temas que no sean del aquí y del ahora;

– Contribuye a la ocupación y no a la preocupación;

– Favorece el crecimiento, que deja de ser accidental

– Proporciona una clara dirección hacia la meta y no sólo la reacción ante un suceso

– Activa la memoria sacudiendo los olvidos y las postergaciones

– Agiliza la percepción para descubrir oportunidades que evita la mentalidad de bombero

– Entrena para pensar en el futuro como una construcción y no como un determinismo

– Convierte a cada persona en el arquitecto de sus logros, sin la tendencia a atribuirlos a la buena o a la mala suerte

– Nivela los momentos más y menos optimistas del estado de ánimo para no dejarse por la emoción entusiasta o negativa del momento, aprovecha el promedio de esos estados e integra las ideas que resultan del conjunto de los mismos.

El buen plan es una hoja de ruta que se pregunta acerca del qué, para qué, por qué, dónde, cuándo, con quién, con qué recursos, cómo y, a partir de las respuestas, hace el inventario de lo que falta.

Un cambio eficaz no puede detenerse en explicar por qué no se puede, debe orientar para obtener resultados.

Las preguntas estratégicas son: ¿dónde estaba? ¿dónde estoy? ¿a dónde quiero estar? ¿cómo haré para conseguirlo?. Para que la voluntad de alcanzar el éxito se convierta en la virtud de planificarlo, la metodología intelectual es la respuesta.

 

Aprender a preguntar

“El razonador ejercita su destreza en tamizar los hechos conocidos en busca de detalles, antes que en descubrir hechos nuevos”. Arthur Conan Doyle

Sherlock Holmes investigó a Estrella de Plata (el caballo favorito en la carrera de la Copa de Wessex), quien desapareció la misma noche en que su entrenador había sido supuestamente asesinado.

Estrella de Plata estaba custodiado por tres peones. El que lo cuidó esa noche recibió durante el día a un sujeto (al que luego la policía consideró sospechoso) que buscaba información. El peón amaneció como si hubiese sido drogado, aunque sólo consumió la comida habitual. Los otros peones, que dormían arriba, no se despertaron esa noche porque el perro guardián no ladró. La esposa del entrenador informó que éste salió con un cuchillo, alarmado por la presencia del hombre que merodeaba el establo.

Guiado por la hipótesis de que el caballo estaba vivo, Holmes lo buscó siguiendo sus huellas y detectó que retornaban hasta el campo del entrenador de otro caballo. Además, observó que en las semanas previas habían aparecido ovejas que cojeaban. Finalmente, dedujo que el entrenador muerto lo hizo. Detenga por un instante la lectura y piense: ¿cómo llegó el investigador a esa conclusión?

En un razonamiento lógico todo está determinado y no se obtiene conocimiento nuevo a partir de él. Así, la policía quedó atrapada en la hipótesis original pero no indagó más allá. La lógica es tautológica o circular ya que no agrega nada nuevo; es como una definición que afirma el término definido citándolo nuevamente en la explicación: “soy lo que soy”.

Pero Holmes sí se anima a adivinar. Selecciona hipótesis, considera uno por vez sus componentes, los comprueba, imagina situaciones preguntando y genera conocimiento basándose en supuestos (una hipótesis no debe ser un prejuicio que trabe la investigación). Salió de la trampa lógica con la libertad de conectar hechos, palabras e ideas, acercándose a los sucecos como en el juego de “frío, estoy lejos, o caliente, estoy cerca”. Lo que logran las preguntas es reducir y acotar el espacio de la búsqueda. Holmes usaba su método para resolver casos que paralizaban a la lógica policial. Decía que ante una gota de agua se puede deducir la existencia del Niágara sin haberlo visto. Preguntaba a la naturaleza como si existiera un ser invisible: el sujeto supuesto del saber y conocedor de la verdad.

Pero no hacía mera deducción sino que la combinaba con información hasta entonces no valorada activando el conocimiento dormido a través de la pregunta creativa cuya respuesta era la premisa de la nueva conclusión.

Por otro lado, dibujaba una hipótesis observando, imaginando y usando sus conocimientos. La inteligencia interroga y la memoria contesta. Un dato sólo se convierte en información inteligente cuando es convocado por una pregunta feliz. La información no sirve para nada si no se aplica al problema.

La rememoración y la indagación inteligente se reúnen para optimizar su propio encuentro: ¿de qué serviría un capital que no se puede utilizar? ¿por qué no ladró el perro guardián?, ¿a quién no ladra el perro guardián?, ¿por qué cojeaban las ovejas?, ¿quién drogó al cuidador de Estrella de Plata? Así derivó que el perro no ladró porque el ladrón era su amo (el criador), que las ovejas cojeaban porque alguien las operó (el criador) para practicar antes de hacerle una leve incisión en los tendones que no dejara rastro, para que sufriera una cojera que le impidiera ganar. Unió partes y saberes, como por ejemplo que un criador puede apostar en contra de su propio caballo.

Tenemos dos orejas y una sola lengua para escuchar el doble de lo que decimos. Usemos el tiempo de la escucha para la interrogación creativa. No hay respuestas finales porque no existen respuestas definitivas.

 

¿Cómo realizar este curso?

– Con respecto a mis investigaciones actuales insisto en la necesidad de estudiar los procesos semióticos (cómo influyen los signos en la construcción del conocimiento) y en la importancia de la abducción (el mecanismo de creación de hipótesis originales) como generadora de lo nuevo en el saber.

– Un pensamiento sistémico debe reunir a la lógica conservadora del juicio racional y la ilógica de las ideas que lo contradicen. Mediado por las virtudes del razonador y de los argumentos, puede contribuir a evitar el caos y la imposición de la fuerza o de la razón matemática sobre la razón humanizada.

– El pensamiento es un proceso que se desarrolla en el tiempo. Se dispara cuando algo captura su atención y, si lo asume como problema, puede involucrarse en la consecución de un fin aplicando el pensamiento estratégico. Entonces, inventa la posible solución (pensamiento creativo), comprueba la coherencia de la idea (pensamiento lógico) e intenta comprobar su conclusión mediante la observación o la experimentación (incluyendo la acción para contrastar la hipótesis). Este proceso se inicia cada vez que elaboramos un proyecto e ideamos la manera de llevarlo a la práctica.

– Si bien este curso está dividido en temas, propone objetivos generales y sistémicos. Lo  importante es aprender a relacionar los contenidos y usar las herramientas para aplicar la inteligencia al máximo y con “efecto palanca” (es decir, poder accionar en el punto exacto para producir el cambio).

– En el análisis de “Estrella de Plata”, es posible suspender la lectura para pensar en términos secuenciales y analizar cómo razona Holmes. Su apertura al cambio se refleja en las observaciones que surgen de nuevas hipótesis y que siempre tienen soporte el deseo (en este caso, el de descubrir la verdad de lo que ocurrió). La “memoria palanca” es una memoria útil y no un archivo mecánico para lo cual debe incluir un método de búsqueda al que llamamos pensamiento. Para buscar correctamente es necesario hacer las preguntas adecuadas y, luego, razonar a partir de las respuestas hasta llegar a la conclusión  que se debe comparar con la hipótesis inicial. Este proceso, si se introduce cómo método de superación personal, puede aplicarse durante toda la vida.

– Un ejemplo es el método de las tablas semánticas combinando con el de saber preguntar a la naturaleza. Holmes lo utilizó para resolver el caso mencionado anteriormente del perro que no ladró. Consiste en partir de una premisa o supuesta inicial y arribar a una conclusión. Veamos un ejemplo:

1) Premisa inicial: ¿había un perro guardián? Se parte de un hecho conocido. La respuesta es sí.

2) Jugada indagatoria: ¿ladró? La respuesta es no. Se trata de otro suceso conocido o derivado de que nadie despertó esa noche por sus ladridos.

3) Jugada deductiva (razonamiento puro): el perro guardián no le ladró al ladrón.

4) Jugada indagatoria: ¿a quién no ladra el perro guardián? La respuesta es al amo. Aquí se incluye una variable no determinada (el amo). Esta es la genialidad de Holmes: hacer la pregunta adecuada para que surja la premisa suplementaria que proporcione un nuevo elemento clave al razonamiento.

5) Jugada deductiva: el perro guardián estaba de noche.

6) Jugada indagatoria: ¿alguien se despertó por los ladridos? El hecho de que el perro guardián no ladró esa noche responde a la pregunta.

7) Jugada deductiva: el perro guardián no ladró porque era su amo (derivada de 1, 2, 3, 4, 5 y 6).

8) Conclusión (jugada deductiva): el amo del perro es el ladrón.

Frases importantes de Sherlock Holmes:

“El mundo está lleno de cosas obvias que a nadie se le ocurre observar”.

“No hay nada más engañoso que un hecho obvio”.

“Me he adiestrado en darme cuanta de lo que veo”.

“Las cosas pequeñas son las más importantes”.

“Concéntrese en los detalles”.

“Lo importante es saber razonar hacia atrás”.

“Lo singular o especial es casi siempre una pista”.

“Las pruebas circunstanciales pueden ser engañosas”.

“Hay que buscar siempre alguna alternativa y precaverse de ella” (la importancia de imaginar varias hipótesis).

“Cuando se juntan dos cadenas de pensamiento separadas se está cerca de la verdad” (la importancia de cruzar las hipótesis y los datos).

“El método de la excusión: eliminando lo imposible, lo que queda, por improbable que sea,tiene que ser la verdad”.

Holmes valora tanto lo presente como lo ausente (por ejemplo, al prestar atención a la omisión del ladrido). En cambio, el inspector Gregory en el diálogo con Holmes dijo: “esa noche el perro no hizo nada y entonces no le dio importancia”.

El pensamiento es el instrumento para resolver problemas pero lo primario es el interés que se conecta con un sentido espiritual: “saber lo que uno quiere enciende la energía”.

 

Este curso está dividido en 13 unidades cada una de las cuales se compone de ejercicios temáticos. El lapso norma para realizarlas no existe: Usted debe armar un plan coherente de administración del tiempo y de su mente.

Cada unidad del curso está organizada en teoría explicativa, técnicas, ejercitación y notas para reflexionar. Recuerde que Usted es el protagonista. Lleve un registro de sus progresos en un cuaderno o archivo y controle con su coach si está en condiciones de pasar a la siguiente lección.

En la unidad 1 y 2 planteamos que los problemas son oportunidades para crear y analizamos su interrelación con la inteligencia.

En la unidad 3 y 4 aprendemos a aplicar el método científico para resolver situaciones de nuestra vida cotidiana.

En la unidad 5 y 6 abordamos el pensamiento creativo y estratégico. La creatividad hace circular la energía por el hemisferio derecho generando ideas que pueden solucionar problemas o inventar otros nuevos.

Posteriormente, saltamos al hemisferio izquierdo donde el pensamiento estratégico evalúa la calidad de las ideas y planifica las acciones para conseguir los resultados.

El pensamiento sistémico, desarrollado en la unidad 7 y 8, integra las etapas anteriores en un todo armónico sintonizador que se denomina sinergia positiva. El pensamiento debe mantener un nivel similar de calidad en todas las etapas para lograr el máximo rendimiento. La falta de complementariedad produce estancamiento: la creatividad sin claridad espiritual lleva a la bohemia o a la dispersión, sin un plan para materializarlas las mejores ideas se destruyen y la falta de acción hace dormir a los mejores proyectos en el cajón.

Por último, realizaremos una introducción a las nuevas herramientas para gestionar el pensamiento como la permuta, la alianza estratégica, la franquicia, el marketing personal y digital, etc., en detalle en las restantes unidades temáticas.

Le deseamos el mayor de los éxitos y esperemos que al finalizar se convierta en un fabricante de ideas y que se integre a nuestra red de aliados estratégicos reunidos en el programa “Ciudadanos del mundo global”.