Curso de Inteligencia Aplicada

Unidad 4 – Pensamiento como proceso

I. La argumentación

¿Qué es la argumentación?

Argumentar es intentar fundamentar las conclusiones con premisas y con razonamientos que las relacionen en base a determinados procedimientos. La argumentación es un ciclo con fases y reglas. Sus reglas pueden ser muy precisas, como las ortográficas, o vagas, como la lucha contra la miseria. Es decir que pueden ser constitutivas o regulativas. Las reglas constitutivas son las que definen o constituyen algo; las regulativas pautan, ajustan y miden. Por ejemplo, aunque sepamos mover las piezas del ajedrez (sus reglas constitutivas) eso no implica que sepamos jugar o que tengamos la pericia del ajedrecista (que manejemos las regulativas). Conocer las estrategias implica tiempo y práctica.

 

¿Cuáles son los obstáculos de la argumentación?

– Dejarse llevar por las palabras a pesar de saber que tanto aclaran como confunden ya que esconden intenciones y conceptos…

– Dejarse llevar por el vértigo de un único punto de vista…

– Aferrarse a un saber, a un poder absoluto, a una dependencia o a una incertidumbre total…

– Desconocer que la violencia no es sólo física y que se puede ejercer también dentro de la argumentación y que ambas, violencia física y argumental, se retroalimentan.

 

¿Cuál es la argumentación ideal?

El debate formalmente regulado, o disputatio, que utilizaron los griegos, se toma como el modelo ideal o formal de la argumentación.

Para evitar las fallas en la discusión o en el debate, existe la posibilidad de un control interno basado en considerar ciertas virtudes y en respetar una ética de la disputa.

El debate tiene normas, como la existencia de un proponente, un oponente, un juez y un problema a debatir.

Además de los desacuerdos explícitos en las actitudes, por ejemplo, cuando alguien dice “X me parece maravilloso” y otro responde “A mí X me parece espantoso”, se puede distinguir dos tipos de diferentes de disputas:

1) La disputa genuina, en la que las partes discrepan explícitamente y sin ambigüedades acerca de una cuestión o un hecho y se supone un desacuerdo en las creencias. Por ejemplo: dos personas hablan de una tercera que es muy callada y debaten porque una de ellas la considera “poco amable” mientras que la otra sostiene que es “tímida”.

2) La disputa meramente verbal, donde la presencia de un término básico es ambiguo en las formulaciones que dan los contrincantes sobre sus creencias y oculta el hecho de que no existe ningún desacuerdo real entre ellos. Ejemplo: dos personas hablan de una obra de arte, la primera se refiere a ella con entusiasmo y dice “es buena”. Sin embargo, la otra pregunta “¿sólo buena?, porque considera que no es suficiente esa clasificación ya que se trata de una obra magnífica.Este tipo de disputas se resuelven poniendo de manifiesto la ambigüedad y demostrando que los disputantes sólo afirman proposiciones diferentes, no opuestas.

 

¿Cuáles son las virtudes del buen argumentador?

– Decir la verdad.

– Actuar con meticulosidad.

– Tener imaginación.

– ser fiel al propio pensamiento sin cambiar de opinión por siempre conveniencia.

– La búsqueda de la justicia.

– Tener la capacidad de anteponer la curiosidad a la obsesión, la flexibilidad a la rigidez, la exploración al desprecio.

– Recoger la mayor cantidad de datos y dirigir el interés en varios sentidos, ya que si sólo se observa el lado positivo de un hecho se cae en el apoyo inocente de cualquier falsedad.

– Ser solidario con el oponente para que progrese la argumentación.

– Apreciar las opiniones de quienes disienten (es una de las virtudes más importantes).

Si no se respaldan con argumentos virtuosos ni pueden convivir con las contradicciones, las elecciones puestas en duda se condenan a la arbitrariedad, y las elecciones arbitrarias no son libres.

 

¿Cuáles son las virtudes procedimentales de los argumentos?

Las reglas procedimentales se basan en conceptos asociados que conducen la argumentación y condicionan la atención. Las virtudes son conductoras de verdad más generales que las hipótesis o teorías (a las que conviene adherir sólo a corto plazo para evitar la rigidez del pensamiento). Las virtudes, como los buenos hábitos, requieren adhesiones a largo plazo. Para que un argumento sea virtuoso, deberá someterse a la comprobación empírica con la realidad, la contrastabilidad de las hipótesis con los hechos.

Otra virtud es la coherencia, indispensable para evitar teorías fundamentalistas del saber y de la verdad. La coherencia es la virtud procedimental más importante porque une a todas en la búsqueda de un pensamiento sistémico, integrador, en lugar de aferrarse al pensamiento lineal que descuida la temporalidad y la relación entre las partes y el todo de un sistema.

El saber se apoya tanto en continuidades como en rupturas. Desde este punto de vista, las virtudes se agrupan en:

1. Conservadoras. Tienen que ver con la constancia, el poder explicativo y la coherencia.

2. Revolucionarias. Se relacionan con cortes o rupturas con los prejuicios, la contrastabilidad y el poder prospectivo.

Las virtudes procedimentales pueden generar conflictos entre sí o con las virtudes humanas.

 

¿Qué es el vértigo argumental?

Estas virtudes pueden verse amenazadas por los vértigos argumentales, es decir, cuando un punto de vista tiende a anular al contrario, característica natural e inconsciente de la atención que lleva en una dirección sin tener en cuenta otras razones, que reafirma sus presupuestos y rechaza a priori. De esta manera, la atención se detiene, se fija en un sólo principio y entonces atenta contra las virtudes.

Las principales características de los vértigos argumentales son:

– Tienden a simplificar superficialmente o a complicar como excusa.

– Apelan a la exclusividad de lo subjetivo sobre lo objetivo.

– El vértigo descriptivista defiente el statu quo, mientras el prescriptivista el debe ser.

– El vértigo positivista ve sólo lo bueno y el negativista, sólo lo malo.

En la heterogeneidad, los diferentes sentidos existen sin que se pueda determinar cuál es el que prevalece. Un debate sucumbe en vértigos cuando se ignora un heterogeneidad conceptual o se prescinde de ella.

Las argumentaciones racionalizadoras pueden combatirse con el ejercicio de las virtudes.

Un proceso argumental será virtuoso o vicioso según una diferencia de grados. Por ejemplo, cuando la atención es excesiva pierde la noción del contexto, que según lo que se pretenda saber puede ser más o menos importante. Por otra parte, si uno se aleja demasiado del objeto o atiende otros factores, pierde la cercanía con el problema.

La solución se encuentra en el cómo se atiende: es conveniente combinar ambos enfoques, reconocer que es necesario porque existen puntos ciegos que impiden contemplar aspectos de la cuestión, que la infalibilidad no existe, y que lo  mejor es apelar a las virtudes, a la razón enfática pero flexible, para distinguir a los debates vertiginosos de los virtuosos.

Existe un método para intentar no caer en el error, el método propuesto por Descartes, que consta de cuatro reglas:

No admitir la veracidad de un argumento hasta que no se aporte evidencia de que lo es.

dividir las dificultades en tantas partes como requiera su solución.

Conducir los pensamientos desde los objetos más simples a los más complejos suponiendo un orden entre los que no se suceden naturalmente.

No omitir que pueda se importante.

 

¿Qué es la intervención cíclica?

Partir de un punto de vista implica que toda la observación se encuentra en cierto sentido dominada por un prejuicio. Al estar enfocada en una dirección, arrastra al pensador en una dirección única. Pero en ciertas ocasiones, la presunción de comprensión, verdad o valor puede ser cuestionada. Cuando no aceptamos al pie de la letra la argumentación del otro, nace la necesidad de intervención. Entonces, el que decide cuestionar se pregunta:

– ¿Será verdad lo que me dice?

– Aquello que me dice, ¿está teñido de subjetivismo o de conveniencia personal?

– ¿Está describiendo lo que pasa o está imponiendo una norma?

– ¿Es positivo o negativo lo que recomienda?

– ¿Comprendo lo que me dice o repito de memoria su argumento?

Para comprender a veces se necesita simplificar, analizar las partes, distinguir sin separar. Con el objetivo de encontrar respuestas confiables a estas preguntas legítimas, se interviene en la argumentación del otro generando un debate. Esta intervención se hace mediante ciclos, que se pueden clasificar en:

 

Ciclos constitutivos

Ciclo crítico. Interroga sobre la verdad, habitualmente basta con una contrastación directa. Se opone el punto de vista objetivo al subjetivo. Trata sobre lo que hay, hubo o habrá. ¿Es Córdoba la capital de la Argentina?

Ciclo valorativo. Cuestionan el valor ya sea evaluando la situación o las normas. Trata sobre los demás valores que no están contemplados en el ciclo crítico. ¿Es importante aplicar ese conocimiento?

Ciclo normativo. Se opone la prescripción a la descripción. Se discuten las normas y las reglas. Se oponer el ser y el debe ser. ¿Toda violación debe tener pena de muerte? ¿Está bien lo que estamos haciendo?

Ciclo evaluativo. Se opone lo positivo a lo negativo. Se discuten las descripciones. ¿Es Jorge valiente? ¿Por qué es solidaria esa actitud?

Ciclo reconstructivo. Es un ciclo auxiliar de los dos principales (crítico y valorativo). Aparece ante la falta de comprensión genuina, o ante la sospecha de error o poco valor de lo que se dice. ¿De qué me habla? Puede ser una pregunta de comprensión: ¿Qué significado le asigna a esa palabra?; de verdad: ¿Con qué razones lo afirma?; o de valor: ¿qué importancia tiene para usted lo que dijo?

 

II. Inducción, deducción y abducción

De nada vale razonar bien si no puedo sustentar mis razonamientos razonablemente.

Las virtudes del pensador no pueden influir sobre las deducciones mecanizadas, es decir, sobre los simples cálculos matemáticos, pero sí sobre las conclusiones basadas en la analogía o en la inducción.

Se llama inducción al proceso de pasar de lo particular a lo general: si se calienta un pedazo de hierro, se obtiene un coeficiente de dilatación que luego podrá ser aplicado para el hierro en general. La deducción es el proceso inverso: se parte del coeficiente que dilata el hierro y se infiere que pasará con un trozo en particular.

En la inducción, la justificación de las teorías se basa en la misma experiencia que le sirve de fundamento. Para el inductivista, la lógica es la experiencia. Por el contrario, el razonamiento deductivo se basa en la validez de la derivación de conclusiones, independiente de la verdad o falsedad de las premisas que lo constituyen.

Se pueden distinguir tres tipos de razonamientos:

– La inducción (señala lo que es),

– La deducción (lo que debe ser) y

– La abducción (lo que puede ser), productora de hipótesis, que crea el conocimiento por un instinto adivinador generado en el hombre por su contacto con la naturaleza y con sus conocimientos previos. Esa intuición se revela con una emoción que la acompaña.

 

¿En qué consiste deducir?

Se trata de extraer conclusiones a partir de premisas. Es la única relación inferencial determinada y mecanizable, y se basa en enunciados que pueden estar vacíos de contenidos, es la razón lógica.

El razonamiento deductivo pretende que las premisas y la conclusión estén conectadas de manera tal que de un razonamiento válido, con premisas verdaderas, no pueda derivarse una conclusión falsa. Esto es justamente lo que caracteriza al razonamiento es válido: si las premisas son verdaderas y el razonamiento es válida, entonces la conclusión es verdadera. También es cierto que si las premisas son falsas y el razonamiento es válido, la conclusión podrá ser verdadera o falsa.

Ejemplo:

Razonamiento válido con premisas verdaderas

– Todos los gatos son animales.

– Todos los animales son seres vivientes.

– Todos los gatos son seres vivientes.

Razonamientos válido con una premisa falsa

– Todos los gatos son perros.

– Todos los perros son animales.

– Todos los gatos son animales (conclusión verdadera)

Razonamiento inválido con premisas verdaderas

– Todos los gatos son animales.

– Todos los perros son animales.

– Todos los gatos son perros (conclusión falsa)

 

¿Qué es inducir?

El razonamiento inductivo no pretende que las premisas garanticen la seguridad de la conclusión sino que aporten una evidencia importante sobre la veracidad de la misma. Los razonamientos inductivos se juzgan como más o menos probables, pero no como correctos, incorrectos, válidos o inválidos.

Ejemplo:

Carlos vino la primera semana de enero.

Carlos vino la semana de febrero,

Carlos vino la primera semana de marzo.

Entonces, Carlos vendrá la primera semana de abril.

 

El pavo inductivo

Cuando se busca apoyo de premisas de contenidos sustentables, ya sea que se obtengan por vía analógica o inductiva, se introduce un concepto incierto despreciado por la lógica.

La inferencia que parte de la experiencia -la inducción- o de una generalidad a partir de un número suficiente de casos, es un salto plausible si se puede explicar el vínculo. El principio de la inducción tiene una larga lista de éxitos, se trata de apostar razonablemente. Las analogías comparan una cosa con otra y distinguen similitudes importantes dentro del área de comparación. La analogía es la base de la inducción.

El problema de la inducción es que no obedece a reglas lógicas. Bertrand Russell ridiculiza el método con el cuento del “pavo inductivo”: todos los días cenaba a las 9 de la noche y después de miles de experiencias reiteradas concluyó que estaba a salvo y que sólo debía esperar el momento de la cena, pero resultó falso cuando en Navidad le cortaron el cuello y lo cenaron a él. No se puede justificar resultados con éxitos porque se cae en una argumentación circular: es pretender justificar la inducción con la inducción misma. Además, la exigencia cuantitativa es relativa; bastó Hiroshima para generar la reacción contra la bomba atómica, o exponerse una vez al fuego para darse cuenta de que quema. Lo que vale es el conocimiento teórico de la situación y su mecánica. Ante estas críticas, los inductivistas se retiran a una actitud moderada; no hablan de verdad sino de probabilidad.

Sin embargo, ante la infinita posibilidad de situaciones que requieren una ley universal, una amplia cantidad de observaciones dará como resultado una probabilidad igual a cero. Contra esto se pretende evaluar la posibilidad de los hechos individuales y no la de todos los hechos. Pero este no es el objetivo de la ciencia. Además, la probabilidad dependerá de que una causa o teoría la hago más o menos factible.

Frente al problema de la inducción se han dado varias respuestas. Los escépticos piensan que si no se puede justificar la ciencia desde la inducción, no tiene una base racional, y que las creencias se basan en hábitos producidos por las repeticiones. otros, se basan en lo evidente, pero la evidencia depende del punto de vista. Por último, están lo que critican a la inducción como base de la ciencia.

Tabla comparativa entre razonamientos deductivos e inductivos


¿Qué es una falacia?

Las falacias son tipos de particulares de razonamientos que son lógicamente incorrectas pero psicológicamente persuasivas. Se las puede clasificar en dos categorías:

1) Falacias de atinencia. No existe conexión lógica entre las premisas y la conclusión, pero sí existe una conexión psicológica que puede llevar al error. Es decir, el objetivo de la utilización de esta falacia no es brindar razones para la verdad de las conclusiones que pretende imponer sino que consiste en impactar a través de las emociones.

Por ejemplo, un aspirante a candidatearse a presidente le pide a sus correligionarios que los voten ya que cuenta con tantos miles de votantes en el distrito electoral y decenas de contribuyentes potenciales para realizar una importante campaña a nivel nacional. Lógicamente, estas consideraciones no tienen nada que ver con los requisitos que debe cumplir un ciudadano par aspirar al cargo de presidente, sin embargo, en la práctica, estos argumentos pueden resultar muy persuasivos en las negociaciones políticas.

2) Falacias de ambigüedad. Se trata de razonamientos que contienen palabras que, utilizadas en forma ambigua o equívoca y en diferentes sentidos, producen la incorreción. Un ejemplo tradicional de esta falacia es el siguiente razonamiento donde se confunden dos sentidos diferentes de la palabra fin: “El fin de una cosa es su perfección; la muerte es el fin de la vida; por lo tanto, la muerte es la perfección de la vida”.

Para evitar las falacias hay que tener en cuenta la diferencia que existe entre la exhortación a aceptar un razonamiento apelando a la autoridad, a la experiencia, a Dios, al poder, etc., y la demostración efectiva de éste en base a argumentos lógicos.

 

Descubrimiento, explicación y aplicación

La mente compara los tes universos de la experiencia: los hechos, las ideas y los signos. Si estos tres universos se combinan en los procesos mentales, puede surgir, por meditación, la solución de cualquier problema.

para ejemplificar este tema, volvamos a nuestro detective de cabecera y al caso Estrella de Plata. En principio, Holmes doce una cosa pero hace otra; aunque sostiene que no deben efectuarse teorías prematuras porque obligan a encajar los hechos, sin embargo sabe que toda observación está cargada de teoría: no descubre un fósforo en el piso por casualidad, lo encuentra porque lo estaba buscando. Luego, hipotetiza sobre las causas (abducción), recurre a la producción de las hipótesis que explican el hecho y analiza las consecuencias resultantes de las mismas (deducción).

Holmes utiliza la deducción para responder una pregunta clave: ¿Cómo habrá practica el entrenador de Estrella de Plata antes de la operación definitiva? Surge la hipótesis
“practicó con las ovejas, que abundan en la zona” y pone a prueba su teoría por observación o experimento (inducción): busca y encuentra a las ovejas operadas y llega a la hipótesis definitiva, la que ata todos los cabos.

En la investigación, el círculo cierra con la aplicación estratégica: atrapar al ladrón (aunque en el caso de Estrella de Plata el ladrón estaba muerto).

En resumen, se puede hablar de tres contextos:

1) De descubrimiento. En todo problema están los datos y los conocimientos del investigador; en poco tiempo las hipótesis surgen al preguntarse y al observar.

2) De justificación. Se generan varias hipótesis que explican el hecho (y este paso es productivo ya que todo conocimiento nuevo se genera por vía hipotética) pero no todas son correctas. Por eso conviene evaluarlas en comparación con los hechos que se observan o con la experiencia hasta que, finalmente, una hipótesis triunfa. Para comprobarla se hacen deducciones que, de ser ciertas, fortalecen a la hipótesis.

3) De aplicación. El paso final es la estrategia que debe responder a la pregunta ¿cómo se lleva la hipótesis a la práctica?

 

El valor de los métodos lógicos

Como primera medida, cabe preguntarse: ¿Qué es la lógica? Es el estudio de los métodos y principios usados para distinguir un razonamiento correcto de uno incorrecto. La distinción entre el razonamiento correcto y el incorrecto es el problema central que trata la lógica, y los métodos y las técnicas que utiliza el pensamiento lógico han sido desarrollados esencialmente con el objetivo de aclarar esta distinción. Es importante, diferenciar al pensamiento del razonamiento. Imaginar, recordar, soñar, asociar libremente ideas diversas son formas diferentes que el pensamiento humano puede asumir, pero no deben identificarse con el razonamiento; de hecho, el pensamiento es más abarcativo que el razonamiento ya que se puede pensar sin razonar, pero no se puede razonar sin pensar. La lógica, entonces, a través de la inducción y la deducción, no se ocupa del proceso del pensamiento, sino de que éste sea correcto una vez que se ha producido. Es difícil afirmar que los conocimientos sobre la lógica aseguren que el pensamiento transitará siempre los caminos adecuados, como tampoco se puede afirmar que una persona con grandes conocimientos sobre el cuerpo humano se convertirá en una gran atleta. Pero sí es muy posible que conociendo y ejercitando los procedimientos lógicos se logre mejorar el razonamiento. Sin embargo, aunque este tipo de pensamiento aporte beneficios, lo cierto es que tiene algunas trampas:

Beneficios. El estudio de la lógica permite:

– Una mayor capacidad para expresar ideas con claridad y concisión.

– El enriquecimiento de la capacidad para formular razonamientos con rigor y examinarlos críticamente.

– Los métodos lógicos pueden utilizarse para controlar el pensamiento lógico. Cuando el ser humano pretende pensar en forma lógica, no es seguro que proceda de ese modo por la facilidad con que normalmente se cae en el error.

Las técnicas lógicas permiten evaluar el proceso y verificar su corrección.

Trampas. Los peligros de la mentalidad lógica son:

– Programa la rigidez conceptual y perceptual.

– El conservatismo ideológico.

– La relación causa-efecto implica un determinismo que lo aparta de creer en lo causal, lo sincrónico o lo teleológico.

– Resulta difícil conectar las causas y los efectos en las decisiones estratégicas cuyos resultados se obtienen a largo plazo. Y a veces son los efectos los que provocan las causas; en cuestiones netamente humanas, habitualmente son los efectos imaginarios o deseados los que provocan las causas, como en el caso de las profecías que se autorrealizan, o la visión del objetivo o el sentido de la misión o propósito en la vida.