Curso de Inteligencia Aplicada

Unidad 3 – Pensamiento reflexivo

El método científico o pensamiento reflexivo parte del nacimiento de una hipótesis, sigue con el intento de comprobarla y finaliza con su aceptación o rechazo.

El punto de arranque es la observación de un hecho que nos llama la atención y que según nuestra capacidad de observación se puede convertir en un problema.

Todo problema reclama su solución. El pensamiento creativo tiene que ver con el descubrimiento de una hipótesis que intenta resolverlo. El pensamiento lógico, busca justificar la hipótesis con argumentos deduciendo de ellos consecuencias verificables en el mundo real.

El pensamiento estratégico se encarga de llevar a la práctica experimentos u observaciones para confirmarla o refutarla y también, en otras ocasiones, busca aplicar la teoría para alcanzar los objetivos trazados previamente.

Como vemos el método científico sistematiza el sentido común, y en este curso tratamos de que el pensamiento que usamos todos los días lo incorpore para enriquecerse, saliendo del pensamiento natural que actúa por hábito o por el enorme poder de la costumbre.

Muchas veces en lugar de pensar respondemos mecánicamente o de modo instintivo. Por ejemplo, responda rápidamente a las siguientes preguntas: ¿Cuántos dedos tenemos en las dos manos? ¿Y cuántos dedos tenemos en 10 manos?

No son 100 sino 50. Lo que ocurre es que instintivamente se suele multiplicar 10 por 10 sin detenernos para pensar.

La ejercitación y la práctica que hemos elegido para el curso son los acertijos o problemas artificiales porque nos permiten jugar con los aspectos del método científico y plantear soluciones estratégicas.

La función del acertijo es obligar a pensar, sentirle el gusto al proceso y finalmente aplicar lo que se obtiene en el entrenamiento a los problemas de la vida cotidiana.

En el acertijo primer se entiende el problema, se quiere hacer algo, se observan los datos, se sugieren hipótesis, se eligen las mejores (la hipótesis guía la obtención de nuevos datos), se llega a la hipótesis definitiva y aparece la lógica deductiva: si esta hipótesis es cierta tengo que poder confrontarla (se llega a una consecuencia observable o experimental), se realiza la observación o experimentación (a veces no queda otra que controlar con la respuesta correcta del acertijo). Con respecto a la estrategia es el caso de obtener un conocimiento nuevo, participar en un concurso o escribir una nota basada en lo que aprendí, etc.

Las destrezas logradas en los diferentes pensamientos permiten generar el concepto de un sistema para pensar. Además el desarrollo de las cualidades de pensamiento implican una sincronización entre virtudes personales del pensador y las virtudes de los argumentos que son los conductores de la verdad. El pensamiento sistémico lo estudiaremos en la unidad 4.

 

El pensamiento reflexivo

En la primera clase hemos reflexionado sobre las particularidades del verbo pensar. Ahora nos preguntamos: ¿en qué consiste pensar reflexivamente? El pensamiento que llamaremos global o reflexivo es un proceso de sistematización del proceso mental que consta de ocho pasos, aunque no necesariamente deben ser seguidos en este orden, para llegar a la solución del un problema:

PASO 1: OBSERVACIÓN

PASO 2: APARICIÓN DEL PROBLEMA

PASO 3: ENUNCIACIÓN DE HIPÓTESIS PRELIMINARES

PASO 4: REUNIÓN DE HECHOS ADICIONALES

PASO 5: FORMULACIÓN DE HIPÓTESIS ADICIONALES

PASO 6: DEDUCCIÓN DE CONSECUENCIAS ADICIONALES

PASO 7: VERIFICACIÓN DE LA HIPÓTESIS

PASO 8: APLICACIÓN PRÁCTICA

Mientras el pensamiento natural (el pensamiento “en crudo”, primitivo, que utilizamos diariamente en nuestras observaciones) actúa guiado por cuestiones prácticas ante las cuales responde de manera espontánea, el pensamiento reflexivo ordena el proceso utilizando un procedimiento similar al del método científico.

Ejemplo: ¿Cuál es la diferencia entre una solución racional y una empírica en el intento de repartir equitativamente en dos grandes grupos un gran cajón de manzanas?

Si nos guiamos por el pensamiento natural separaremos las manzanas “a ojo”, en cantidades más o menos parejas.

Si aplicamos el pensamiento reflexivo, estudiaremos el caso y luego lo resolveremos con exactitud: separaremos las manzanas de una a una; una para un grupo y otra para el otro, y así sucesivamente hasta finalizar.

 

II. Los pasos, el método global

1) LA OBSERVACIÓN

A veces, una persona afirma que tiene experiencia y, sin embargo, todo lo que ha hecho durante años es repetir una misma experiencia.

a) Observar no es sinónimo de mirar…

Diremos algo obvio: la mayoría de los seres humanos pueden percibir un objeto con los ojos; pero no todos son capaces de extraer lo importante de ese objeto, es decir, de comprenderlo, captar su esencia y sus detalles.

b) Observar es una capacidad que posee una persona para ver un problema, descubrir un detalle o un factor de ordenamiento a partir del objeto observado. Por lo tanto, aquel que posea esta destreza verá el problema o detalles allí donde los demás no noten nada. Teniendo en cuenta esto, veremos que la observación se convierte en un auxiliar fundamental del proceso intelectivo.

c) No hay dos observaciones exactamente iguales…

En el tiempo transcurrido entre ellas se producirán modificaciones (aunque sean mínimas) en el objeto y en el observador. Además, no hay una persona igual a otra: frente a un mismo material observable habrá distintas reacciones, y tanto la motivación como el interés influirán en el modo individual de percibir.

d)Hay condiciones para la existencia de la observación…

– La existencia de un objeto sobre el cual pensar.

– La capacidad sensorial.

– La motivación para observar el objeto.

– Un adecuado conocimiento del objeto facilitará la percepción y nos permitirá percibir datos importantes con mayor facilidad que si nos ubicáramos ante algo que nos resulta desconocido.

– También es importante la actitud de apertura y de búsqueda de oportunidades en el entorno, ya que el azar favorece solamente a las mentes preparadas para aprovecharlo.

e) Hay prevenciones con respecto a la observación…

¡Cuidado con la ceguera! Cuando una persona no quiere ver un problema, demuestra su imposibilidad emocional para romper con la rutina o su negación a tomar conciencia con respecto a una situación que “sacudirá su modorra”. En este sentido, la rutina se puede convertir en una barrera para desarrollar la capacidad de observación.

¡Diferenciar los hechos de las opiniones sobre ellos! Cuando decimos que observamos, en general, lo que hacemos es poner mucho de nosotros mismos en esa observación (maneras adquiridas de ver las cosas: nuestras opiniones y creencias). Es conveniente poner en duda todo datos que provenga de las afirmaciones como “lo vi con mis propios ojos”.

¡Evitar preconceptos! Es importante realizar una observación proporcionada, con sentidos “sanos y alertas”: adecuada capacidad visual, mente liberada de prejuicios para analizar las situaciones, contar con los instrumentos de medición apropiados. Como dice la conocida cuarteta de Ramón de Campoamor: “En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira; todo es según el color del cristal con que se mira”.

¡No sobrevalorar! Evitar darle un valor excesivo o desmedido a los hechos. Si observamos sin método, sólo obtendremos un conocimiento pobre o erróneo que, al intentar aplicarlo, nos llevará a la repetición de la primera experiencia.

f) Al observar se cometen errores…

Se emiten opiniones (que pueden ser verdaderas o falsas) y se les otorga el título de “experiencias”, a las que se apela para interpretar la realidad. El error es que se trata de la opinión personal sobre los hechos ocurridos y no de la verdadera experiencia (los hechos tal como han ocurrido).

Para analizar detenidamente la fuente de los errores comunes, describiremos las tendencias del pensamiento natural ya que al conocer sus limitaciones no podremos asignar un criterio de certeza absoluta a lo que vemos y/o escuchamos (aunque en su defensa, diremos que tiene ciertas virtudes, como la rapidez: para elegir la corbata que acompaña a un traje, no se necesita recurrir al método científico).

– Cuando una afirmación se repite en varias ocasiones tiene más valor.

– Aquello que se represente en colores brillantes tiene mayor importancia.

– El tamaño más grande aumenta el realce de una persona o cosa (por ejemplo, una mujer alta se considerará más atractiva que una petisa). No posee, en general, un sentido de las proporciones.

– En la observación, existe una marcada propensión a seguir el curso de las propias necesidades.

– La duda genera un estado de insatisfacción (y lo mantiene); por lo tanto, se trata de elegir inmediatamente una alternativa que termine con la incertidumbre.

– Se ponen etiquetas permanentes (“es blanco o es negro”, no hay grises o posibilidad intermedias)

– La información tiende a asociarse por orden de llegada al cerebro (es decir que el eje del pensamiento natural es temporal) sin considerar si es el ordenamiento apropiado.

– Existe la tendencia a reaccionar ante las cosas como deberían ser y no como son en realidad. Muchas personas, al observar, sólo consiguen aferrarse más a sus mitos y puntos de vista. Pero, si la mente tiene un preconcepto del objeto que observa, no podrá captarlo tal como es.

– También existe la necesidad emocional de tener razón (si te digo que llueve, abrí el paraguas…), de ganar las discusiones y de tener la última palabra.

– Por lo general se realizan elecciones a partir de diferencias mínimas o, en el mejor de los casos, insuficientes para justificar esa elección.

– Se aferra a lo que “debe ser”. En el siglo XVIII, Galileo Galilei intentaba demostrar a los científicos de su época los avances de la ciencia mediante el telescopio. Pero la comunidad científica no podía admitir los descubrimientos del sabio Galileo porque contradecían las teorías de Aristóteles, vigentes en ese momento.

g) Elemental, mi querido Watson…

El famoso Sherlock Holmes, personaje de ficción, protagonista de las novelas de Arthur Conan Doyle (1892), aplicaba el método científico a la investigación criminal. Privilegiaba los hechos observables y su registro era preciso hasta en los menores detalles. Para Holmes, el genio era una capacidad infinita de meticulosidad, por lo menos en la tarea del detective. La observación incorporaba tanto la presencia como la ausencia de ciertos datos, detectando factores aunque no se encontraran ante el campo de visión de su mirada.

La observación original debe consistir en una pregunta bien formada; luego, la respuesta se usará como premisa de un posterior razonamiento que permitirá (o no) verificarla. La genialidad, entonces, está en saber efectuar las mejores preguntas.

A veces, es necesario experimentar o realizar nuevas observaciones para responder. Hay que tener en cuenta que tanto preguntas y respuestas están cargadas de teoría previa y que, en muchos casos, las observaciones son inconscientes. Holmes comenzaba por un registro minucioso de los datos y de los hechos sin dejarse atrapar por sus propias ideas o sugerencias circunstanciales. Pero fue más sabio en sus acciones que en sus dichos: pese a que lo negaba, existía  una hipótesis que lo guiaba desde el comienzo. Utilizaba el razonamiento analítico hacia atrás. buscando las causas posibles.

En algunas ocasiones, recurría a sólidos conocimientos, y en otras, a un refinado sentido común. Este tipo de razonamiento es muy importante porque permite hallar las causas de un suceso. La mayoría maneja mejor el razonamiento sintético hacia adelante que funciona desde los sucesos a sus consecuencias o efectos.

h) en conclusión…

La observación no debe ser dirigida solamente hacia la solución de problemas abstractos sino también a la vida personal, buscando oportunidades de aplicación.

Tener una estrategia creativa de observación es:

– Trabajar metódica y sistemáticamente, intentar cuantificar, utilizar un orden, introducirnos en el campo que estamos observando, medir, tocar, oler y escuchar siempre con la mayor precisión posible.

– Es más que ver; es intentar conseguir algún resultado y confiar en la premisa: “el que busca, encuentra”.

– Es percibir de una manera menos convencional, más abierta.

– Es dar vuelta la situación para encontrar una nueva idea.

– Es dibujar o escribir la escena para concentrarse mejor en los detalles.

– Es realizar algún experimento o una observación controlada.

– Es utilizar instrumentos de alta precisión.

– Es consultar con otros observadores.

– Es corroborar una hipótesis o encontrar un principio o causa.

– Es mantener la curiosidad ante el mundo, como un niño.

– Es saber interrogar a la naturaleza.

2) APARICIÓN DEL PROBLEMA

La felicidad no es la ausencia de problemas sino la habilidad de salir adelante con ellos.

El verdadero problema es no tener problemas: nuestra recomendación es aceptar y considerar las situaciones problemáticas como oportunidades para aplicar la inteligencia y descubrir alternativas de acción.

La cadena del pensamiento comienza con la aparición del problema ya que sin su existencia ni siquiera las mentes más brillantes podrían entrar en acción. El planteo de un problema, al despertar la necesidad de solucionarlo, se convierte en un estímulo para su inteligencia. Si es correcto, estaremos aproximándonos a la solución; una pregunta bien formulada es ya un principio para empezar a responder.

Una persona que no se plantea ningún tipo de problema, no ejercita su inteligencia sino que se limita a resolver en forma repetitiva los inconvenientes que se le presenten. Un aspecto de gran importancia en todo el desarrollo del pensamiento reflexivo es la motivación, ya que su ausencia puede comprometer seriamente el resultado.

Para enriquecer la capacidad de plantear problemas, es necesario:

– Alentar la formulación de todo tipo de preguntas.

– Trabajar en lo posible con hechos reales.

– Diferenciar los problemas de interrogantes o tareas simples.

3) ENUNCIACIÓN DE HIPÓTESIS PRELIMINARES

“No hay preguntas finales, porque no existen respuestas definitivas.” Mario Bunge.

La mente humana es una fábrica de hipótesis e ideas que, asociada a la necesidad de resolver problemas, funciona de manera casi instantánea. Una vez que el problema está correctamente planteado, se puede buscar una primera respuesta aproximativa que, como aún no está comprobada, llamaremos hipótesis preliminar. Lo importante es darle un carácter provisional hasta que se aclare la situación.

Estas hipótesis no son aseveraciones terminantes ni tienen otra pretensión que la de trazar un camino hacia la probable solución. esta es la etapa que se puede denominar de inferencia, el proceso que arranca en la observación de los hechos y a partir de ellos busca explicaciones posibles.

Es conveniente trabajar con varias hipótesis preliminares, posibilitando así diversas explicaciones del problema, sin encerrarse en una única salida.

La creación de la hipótesis será desarrollada también en la unidad sobre pensamiento creador.

Las hipótesis preliminares sirven para que:

– Una vez que se obtienen, se puedan agregar nuevos datos o hechos y ya no sea necesario manejarse en un contexto abstracto sino que se focalice en el contexto del problema. Además dirigen la atención sobre qué buscar y nos permiten descubrir hechos que hasta el momento no habíamos considerado. Luego, analizaremos cómo encajan entre sí y después, mediante la deducción de consecuencias adicionales, planificaremos o supondremos la ocurrencia de nuevos hechos para corroborar la validez de la hipótesis.

– En una investigación, al principio, la hipótesis servirá de guía a nuestras observaciones en la búsqueda de nuevos datos; será como un faro que ilumina antes que un cajón lleno de conocimientos. Pero hay que estar alerta: la hipótesis no debe convertirse en un impedimento para seguir observando, cerrarse a otras hipótesis o no querer ver los datos o hechos que la contradicen.

– Sin prejuicios, posibilitan chequear los nuevos datos para compararlos con aquellos que ya teníamos y establecer con cuáles existe concordancia y con cuáles no.

En la aparición de las hipótesis intervienen muchos factores que las afectan directamente. Los más importantes son:

– La capacidad de discriminación

– La originalidad

– La curiosidad

– La habilidad de sistematizar

– Poder suspender momentáneamente los juicios (actuar con serenidad, sin precipitarse)

– Capitalizar la experiencia acumulada

– Saber aprovechar los factores accidentales

Al probar las hipótesis provisorias, observaremos la aparición de nuevos datos que no son para nada desechables. Eso sí, la acumulación de datos tiende a complicar el razonamiento y cualquier hecho discordante puede refutar la hipótesis que manejamos; por lo tanto, habrá que trabajar aislando los hechos y analizando uno por vez para clarificar el planteo. Muchas veces, gracias a esta “complicación” que obliga a prestar atención a los pequeños detalles se consigue, incluso, solucionar los grandes problemas.

Holmes limitaba las hipótesis que producía: no eran osadas o alocadas. Tenía la necesidad de demostrar la culpabilidad del imputado dentro de un sistema legal. La búsqueda de la coherencia y de la verosimilitud, lo acercaba más a la ciencia normal – que es una época donde un conocimiento aceptado es respaldado por la mayoría como un paradigma- que a la revolucionaria – momento del conocimiento en el cual las nuevas ideas son rechazadas por la mayoría porque se alejan del paradigma vigente.

Una buena hipótesis no puede alejarse de una buena selección y evaluación de los datos; debe constituir un buen punto de apoyo.

La abducción o creación de la hipótesis es el único medio de crear conocimiento nuevo. En el caso de Holmes, la imaginación de la hipótesis a veces es automática y otras adivinatoria.

Ejemplo: Como señalamos en la introducción de este curso, Holmes investiga el caso de la desaparición de un caballo de carreras. Según los testimonios, el perro guardián no ladro la noche del suceso. Tanto Watson como el inspector Gregory tomaron con naturalidad este hecho. Sherlock Holmes no; relacionó el silencio del perro con la ley “los perros guardianes ladran frente a extraños” y creó la hipótesis “el ladrón es el amo del perro”.

Algunos consejos para enunciar las hipótesis:

– Tomar distancia: Por ejemplo, abandonar el problema (en lugar de intentar agotar todas las posibilidades enseguida) para dar paso a la elaboración de la información en un nivel inconsciente.

– Acercarse: En otro momento sentir, asociarse al problema como si fuera propio.

– Establecer analogías: Es útil la comparación con hechos verídicos en otras disciplinas, aunque éstas no tengan relación directa con la que atrae nuestra atención.

– El espíritu de aventura: Debe estar presente para atreverse a formular hipótesis aun cuando se trabaja con datos no del todo confiables o seguros.

– Con una no alcanza: Hay que generar varias hipótesis y cuidarse de afirmar que la nuestra es la única respuesta posible.

4) REUNIÓN DE HECHOS ADICIONALES

Como la hipótesis preliminar puede ser absolutamente falsa o absolutamente cierta, esta etapa corresponde a la búsqueda de hechos adicionales que servirán para eliminarla o confirmarla.

Esto implica aportar y generar nuevos datos, nuevas experiencias y nuevas observaciones que confirmarán algunas hipótesis y también desecharán otras. La idea es buscar las bases para sustentar hipótesis, o modificarlas totalmente o parcialmente.

En el caso de las hipótesis que son parcialmente ciertas, los hechos adicionales podrán mejorarlas mostrando sus partes débiles y fortaleciendo sus conceptos verdaderos. esta interrelación dinámica entre hechos adicionales e hipótesis preliminares prepara el terreno para el paso siguiente: el logro de una hipótesis de carácter definitivo, aquella que resulte más consistente para la solución del problema.

Holmes aplicaba el razonamiento analítico que parte de las consecuencias y llega hasta sus causas. Lo consideraba “el más complejo de los razonamientos” y sostenía que la gente común estaba más habituada a “razonar hacia adelante”, es decir, a pronosticar un resultado futuro desde una acción presente, pero le costaba mucho más investigar las causas de un suceso.

Ejemplo: Con respecto al motivo de la desaparición del caballo de carreras, Holmes supuso que lo habían robado para operarlo y disminuir así la velocidad de su galope. Además, conjeturó que el que lo había hecho no era un profesional y que practicaría la operación con otros animales para adquirir habilidad.

Formulada la hipótesis preliminar, inició la búsqueda de nuevos hechos que permitan fundamentarla o refutarla. La hipótesis de los motivos del robo del caballo llevó a Holmes a reunir nuevos datos. Decidió buscar entre las ovejas de la zona y al encontrar una que cojeaba, corroboró sus deducciones. Como vemos, la genialidad de Holmes estuvo tanto en formular la pregunta adecuada como en idear la observación que le permitió encontrar la respuesta y confirmarla.

5) FORMULACIÓN DE LA HIPÓTESIS DEFINITIVA

Holmes llegaba a la hipótesis definitiva que resolvería el caso al conectar todos los aspectos del problema. Hasta ese momento, su cautela lo llevaba a desconfiar de sus propias hipótesis previas. Consideraba que las pasiones podían alterar el curso normal de los razonamientos.

La hipótesis es la que da una explicación total a todos los hechos que han surgido de la observación o de la experimentación. Explica también lo hechos adicionales (lo que corrobora al mismo tiempo que su formulación sea correcta) y llegar a brindar una noción integral de la totalidad de los conocimientos utilizados. En el entusiasmo por encontrar explicaciones, no hay que cometer el error de presionar para que los datos “encajen”. Incluye todas las etapas anteriores y su expresión requiere tanto conocimiento como imaginación para ubicarla y luego extraerla de entre los datos recogidos durante el desarrollo del problema. El proceso continúa hasta el momento en  que podemos integrarlo. Entonces debemos implementar “el razonamiento hacia atrás”, es decir, ir del resultado hacia los hechos adicionales y las observaciones. Sólo en ese momento podemos afirmar que estamos en presencia de una hipótesis definitiva.

Pero, llegar hasta aquí no significa haber encontrado la respuesta válida. Lo único que nos permite esta hipótesis es seguir adelante en nuestra investigación para encontrar algo verdadero.

Una segunda instancia en la evolución de esta hipótesis es la necesidad de ponerla a prueba en forma directa (mediante la observación) o indirecta (a través del razonamiento).

Características de la hipótesis definitiva

Debe ser:

– COMPATIBLE con otras ya existentes o lo suficientemente fundamentada para descartar a las otras.

– FLEXIBLE, que permita poner a prueba nuevos hechos o conceptos.

– SIMPLE; lo natural y sencillo es más fácil de comprobar que aquello que es sumamente complejo.

6) DEDUCCIÓN DE CONSECUENCIAS ADICIONALES

Esta es una etapa intermedia, un alto en el camino hacia la verificación de la hipótesis.

Como la hipótesis definitiva puede ser abstracta (es decir, una afirmación teórica que no es verificable directamente en la realidad) la tarea consiste en pasar de esa proposición -utilizando métodos lógicos- a otras que sí puedan ser verificadas en la práctica. Este desarrollo es un proceso deductivo (si ocurrió tal cosa) que nos permitirá, a través de pasos sucesivos, lograr que uno de esos caminos nos lleve a una proposición verificable.

7) VERIFICACIÓN DE LA HIPÓTESIS

En este paso volveremos a la observación y a la experimentación para controlar si nuestra hipótesis definitiva puede o no comprobarse mediante hechos reales.

Si no hay coincidencia entre la hipótesis final y sus deducciones adicionales, o la realidad misma no sirve para descartarla, significa que la hipótesis ha perdido todo valor -y aquí no es aplicable la frase “la excepción confirma la regla”- ya que no concuerda con los hechos.

En cambio, si los hechos corroboran la hipótesis tendremos apenas una posibilidad de que esta hipótesis sea correcta. Esa posibilidad se mide en una escala de valores que va de 0 (falsedad absoluta) a 1 (certeza absoluta). Nunca llegaremos a obtener este valor máximo porque al utilizar métodos inductivos (que parten de hechos para llegar a generalizaciones) jamás podrán ser absolutamente seguros, sino solamente probables.

Entonces, en esta verificación, sólo obtendremos un margen de probabilidad para nuestra hipótesis definitiva. Porque la historia de la ciencia nos enseña que no existen las hipótesis definitivas sino que nuevos conocimientos o hechos pueden descartarlas o modificarlas. Las hipótesis definitivas o teorías son antorchas encendidas que iluminan el camino del saber pero la verdad es como una esquina danzarina a la que podemos acercarnos pero  nunca captar definitivamente.

8) APLICACIÓN PRÁCTICA

Hemos llegado al último pasa, el que nos llevará a confirmar para qué no ha servido todo este proceso:

– Qué valor instrumental tiene.

– Cómo podemos hacer para aplicar técnicamente la hipótesis adquirida: Integrarla al conocimiento estableciendo una relación o una comparación con otras hipótesis o ponerlas a prueba en el desarrollo de la idea implícita en todo este arduo trabajo intelectual.

Holmes terminaba con la aplicación práctica: atrapar al criminal y lograr las pruebas suficientes para que el jurado lo condene.

En la ciencia se da también un proceso especial del conocimiento según el contexto en el que se actúe: de justificación(ciencia normal), de aplicación (tecnología) o de descubrimiento (revoluciones científicas). Como señala Khun, los paradigmas hacen que toda la gente vea lo  mismo y que esconda los descubrimientos o anomalías debajo de la alfombra.

Sin embargo, algo de lógico tiene defender una hipótesis porque en caso contrario bastaría una simple contradicción que pueda ser interpretada de otro modo para derribar una teoría.

 

III. Método global aplicado: casos reales

Caso 1: “El gato sobre el tejado”

“Nyels Finsen se detuvo a observar un gato sobre el tejado en una tarde de sol radiante. El gato se movía saliendo de la sombra. Su cuerpo se veía bañado completamente por los rayos solares. Asoció la imagen con la idea ‘composición de los rayos solares: rayos de distinto tipo, muy luminosos y con energía calórica’. Buscó una relación entre los rayos solares y la vida. Pensó el problema bajo el interrogante ¿qué importancia tiene la luz solar para la vida? Descubrió que los rayos ultravioletas pueden tener efecto bactericida. Desarrolló la fototerapia y una lámpara de rayos ultravioleta para el tratamiento de ciertas enfermedades de la piel.”

 

Caso 2: “Gracias a los pajaritos”

“A Otto Lilienthal le decían ‘el loco’ porque observaba detallademante el vuelo de los pájaros: cómo subían, su suspensión en el espacio sin mover las alas, las bajadas, etc. Luego analizó el tipo de ala, detectó la ventaja de las alas curvadas, desarrolló conceptos de aerodinámica e inventó el planeador con alas curvadas.”

 

Caso 3: “¿Quién habla?”

“Alexander Graham Bell observó que los huesos del oído eran enormes en que provocaba el contagio era algo exterior a él. Y supuso que era el piojo. Pudo comprobar su teoría al cabo de dos meses experimentando con monos. ‘Relación a la fina y delicada membrana que los separaba del oído externo’. Pensó en la resonancia, experimentó diversas formas y mientras trabajaba en un telégrafo, inventó el teléfono.”

 

Caso 4: El planeta molesto

“El planeta Urano no respetaba en sus movimientos la teoría de Isaac Newton. ¿Se había equivocado o existía un planeta desconocido que perturbaba a Urano? Se hicieron cálculos para determinar la ubicación de ese planeta en el caso de que fuere real. ¿Cómo se podría corroborar su existencia? La estrategia conservadora determinó no refutar la teoría de Newton e hipotetizar que otro planeta era el que ejercía un efecto gravitatorio sobre Urano. Esta hipótesis auxiliar permitió, mediante cálculos, predecir la ubicación y fecha de aparición de tal planeta en el caso de que existiera. Esta predicción fue confirmada por la observación telescópica en 1846 y el nuevo planeta se llamó Neptuno. Fue uno de los resultados más brillantes en la historia del intelecto humano. Sin embargo, fracasó cuando se intentó descubrir las perturbaciones de Mercurio del mismo modo, y hubo que esperar a la teoría de Albert Einstein para explicar las anomalías”.

 

Caso 5: ¡Ereka!

“Hierón de siracusa pidió a Arquímedes que determinara si la corona que le habían entregado era oro, tal como había encomendado, o si lo habían estafado. Arquímedes no podía solucionar el problema porque el peso de la corona era idéntico al del oro entregado por Hierón para hacerla. Un día, Arquímedes descansaba en la bañera. al sumergirse en el agua, ésta desbordó y él despertó de su ensueño gritando: ‘¡Eureka! (lo encontré). Se le ocurrió experimentar colocando en el agua coronas construidas con distintos metales. Arquímedes midió la pérdida de agua al introducir dos coronas, una de plata y otra de oro, en una vasija repleta. Arquímedes dedujo que podría comprobar la constitución de la corona. Suponía que la corona tenía una mezcla de oro y plata. Hizo construir dos coronas, una de oro y otra de plata, de igual peso pero de diferente volumen y detectó que la primer hacía desbordar menos agua que la segunda. Entonces, colocó la corona del rey y su nivel intermedio le permitió comprobar la teoría. Y así llegamos también a la aplicación práctica: el artesano pudo ser castigado.”

 

caso 6: El contagio

“En 1900 el tifus se propagaba en Túnez. Los médicos no se contagiaban en el hospital pero sí cuando tenían contacto con los pacientes afuera. Charles Nicolle pensó que podía existir un agente transmisor. Los enfermos eran desinfectados al ingresar al hospital. La hipótesis de Nicolle fue que al ingresar al hospital, el enfermo era lavado y afeitado, por lo tanto, lo que provocaba el contagio era algo del exterior a él. Y supuso que era el piojo. Pudo comprobarse su teoría al cabo de dos meses experimentando con monos.”