Curso de Inteligencia Aplicada

Unidad 2 – Problema e inteligencia

Los problemas de la inteligencia

I. La inteligencia

 

Tres definiciones de inteligencia

Es la capacidad para…

a) Observar, plantear, crear y resolver problemas

b) Adaptarse a situaciones nuevas

c) Interactuar hábilmente con uno mismo y con otros personas

 

Relación entre inteligencia y problema

El proceso de la inteligencia está compuesto por tres etapas básicas:

1) Comprender la situación o problema. Establecer si es conocido o desconocido. Si es conocido, se puede recurrir a la memoria. si no lo es, se debe: a) recopilar o ampliar la información; b) analizar las relaciones; c) replantear el problema o situación.

2) Inventar la solución. Con este objetivo se pueden utilizar los conocimientos que se poseen y combinarlos de manera diferente para hallar nuevos caminos que conduzca al resultado deseado. Otras veces, no es suficiente apelar a la memoria; hay que buscar conocimientos nuevos que puedan facilitar el acceso a la solución.

3) Actuar en consecuencia. Para lograrlo, se requiere integrar armónicamente los instintos, las emociones, el pensamiento y las acciones; tener la autoestima y la coherencia necesarias para utilizar los recursos disponibles en la búsqueda de la solución.

La inteligencia y el problema mantienen una íntima y profunda relación. En el transcurso de la vida se presentan naturalmente problemas a resolver, que adquieren matices variados y exigen el uso adecuado del pensamiento como herramienta indispensable para encontrar soluciones adecuadas. pero ¿cuáles son los requisitos para que una situación determinada se convierta en un problema?

1) COMPRENDERLO (que esté al alcance intelectual de la persona que debe resolver el problema).

2) ACEPTARLO (si no hay interés en resolverlo, no existe el problema).

3) PODER MODIFICARLO (que se pueda hacer algo al respecto).

Por otro parte, no se puede resolver un problema sólo desde un enfoque intelectual, ya que el razonamiento opera en el marco de otra inteligencia más importante: la emocional. El que no puede sentir, no puede guiar a la razón; opera como una computadora, sin capacidad valorativa, sin saber por qué hace lo que hace, en resumen, todo le da igual.

Como el pensamiento es creador del futuro, es importante educar las emociones. Aristóteles decía que es fácil ponerse nervioso; lo difícil es hacerlo con la persona correcta, con la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto y de la manera correcta. Así como un actor sabe cómo provocar sus emociones, el pensamiento racional no es un esclavo sino un socio activo. Se trata de hacer inteligencia la pasión. El primer ejercicio es saber contar hasta 10 antes de reaccionar.

En una charla con sus nietos, el vieo cacique de una tribu dijo: “Una gran pelea esta ocurriendo dentro de mí: es entre dos lobos. Uno de los lobos representando la maldad, el temor, la ira, la envidia, el dolor, el rencor, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, las mentiras, la soberbia, la competencia, la egotría. El otro es bondad, alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, dulzura, generosidad, benevolencia, amistad, empatía, verdad, compasión y fe. Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes, y dentro de todos los seres de la tierra.

Cuando uno de los niños le preguntó cuál de los lobos ganaría la pelea, el viejo cacique respondió simplemente: EL QUE ALIMENTES.

 

Los problemas de la inteligencia

Los problemas de la inteligencia pueden provenir tanto del intelecto como de las emociones.

Veamos cuáles son los más frecuentes:

 

II. El cerebro

El cerebro trino

En 1625, cerca de Roma, nació un becerro de dos cabezas. Las opiniones se dividieron entre quienes creían que eran dos animales (porque privilegiaban el cerebro) y quienes afirmaban que se trataba de uno (porque priorizaban el corazón).

Desde Galeno, a principios de la Era Cristiana, se creía que la vida se producía en las cavidades cardíacas y que al llegar al cerebro se transformaba en espíritu animal, dando lugar a los movimientos corporales. Hoy, el debate se reactualiza a través de la teoría de las inteligencias múltiples y de la conducta: ¿el hombre es instintivo, emocional o racional?

En el hombre conviven en armonía relativa tres períodos evolutivos del cerebro:

– Cerebro reptil, que regula la conducta instintiva.

– Cerebro mamífero, que regula la conducta emocional.

– cerebro humano o neocortex, que regula la conducta racional.

El conflicto se produce porque existe la tendencia hacia el predominio de alguno de estos tres componentes; y eso trae aparejado un riesgo. Aunque en la realidad nunca se dan puros, es posible plantear los siguientes tipos ideales o casos extremos:

Las fallas del cerebro

Las conductas instintivas están programadas desde el nacimiento, el animal nace casi perfecto para defenderse de la naturaleza. La debilidad del hombre al nacer, en cambio, será luego su principal fortaleza. Su cerebro tiene un ámbito no programado genéticamente, una página en blanco que completará según la calidad de las experiencias de su vida. Tiene una oportunidad única: transformar el instinto en libre elección del futuro.

El pájaro es un falso símbolo de libertad porque todo lo que pueda hacer en su vida está programado desde su nacimiento. El hombre tiene libre albedrío, posee la llave de la verdadera libertad: puede escribir su historia y cada una de sus pasos lo llevará a su destino.

El cerebro es el gran centralizador de la vida pero no poseemos su llave de acceso ni el manual del usuario; descubrirlos, o inventarlos, es la gran aventura del hombre.

Ahora bien, si el cerebro no tiene un mecanismo para armonizar las áreas en conflicto, ¿cómo convivir con estas fallas? Veamos un detalle de las principales falencias:

Fallas de ingreso

– Para no ser invadidos por múltiples estímulos, observamos en “piloto automático”. Leemos tan despacio que el 90% de la mente inactiva provoca la distracción. No tener una estrategia impide ejercitar una visión creativa. Una persona perceptiva es como una antena bien orientada.

Falla de proceso

– como la memoria no puede atender más que 6 o 7 temas simultáneos, se privilegia lo urgente frente a lo importante. La memoria episódica, no sistémica, impide la organización a largo plazo.

Fallas expresivas

– Cierta inhibición llamada miedo oratorio produce parálisis y dificultades en la capacidad de recuperar la información. Al valor que la comunicación tiene para el contacto interpersonal, se le agrega la tendencia del marketing personal: a las personas no se las juzgan por lo que son o por lo que saben, sino lo que demuestran.

Fallas en la aplicación del saber

– Muchas veces, al pensamiento se lo define en forma incorrecta porque se utiliza el verbo “pensar” como sinónimo de “recordar” (estuve pensando en vos) o “creer” (yo pienso que Dios existe). Confundir la memoria o la creencia con el pensamiento impide considerarlo como el instrumento de la solución de problemas. Además, nadie puede ser obligado a pensar ya que el pensamiento solamente es posible ante un problema.

¿Cuáles son los remedios para las fallas del cerebro? Fundamentalmente, es necesario  aprender a transformar los defectos en virtudes. Para lograrlo, hay que realizar una gimnasia mental. Por ejemplo: imagine que se agacha, toma una pesa y la levanta 10 veces. Este ejercicio activará indirectamente el área de movimiento. Este método es utilizado por los grandes deportistas para concentrarse y también por los publicistas que buscan unir el cerebro con una marca registrada.

Para cada defecto, existe una virtud de sentido contrario:

– A la lectura lenta, se le opone la lectura veloz comprensiva.

– A la observación deficiente, la mirada creativa.

– A la distracción y pérdida consecuentemente del tiempo, el control mental y la concentración.

– A la información que se autoorganiza, la construcción de mapas conceptuales que seleccionan la información.

– Olvido, la memoria.

– Al miedo al hablar en público, la oratoria.

– A la falacia, el razonamiento correcto.

– Al estereotipo, la creatividad.

La metodología de trabajo intelectual que proponemos armoniza el interior del sistema nervioso humano y lo integra con el digital para producir la sinergia positiva que aparece cuando las partes se unen en armonía. El éxito mayor que puede tener una mente integrada es reunir la fuerza de los instintos, el calor de las emociones, el poder de la razón y la potencia del medio digital.

“la sinergia positiva o negativa alude a la reunión de fuerzas que actúan en conjunto y potencian el resultado. Un gráfico ejemplo de sinergia positiva es un equipo de fútbol sólido: son once jugadores en la cancha, pero parecen veinte. En una pareja desavenida, donde no hay armonía ni tolerancia, se da la sinergia negativa; uno más uno es igual a cero”.

 

Los hemisferios cerebrales

El cerebro está dividido en dos hemisferios con funciones bien diferenciadas pero que constituyen sistemas interconectados:

– En el hemisferio izquierdo predomina el modelo asociativo y se caracteriza por el modo verbal, el razonamiento, el análisis de los hechos, la temporalidad y la lentitud de su proceso.

– En el hemisferio derecho predomina el modelo analógico que posee un lenguaje visual, procesa rápidamente por comparación, es atemporal y sintético, no verbal y afectivo.

Aunque los sistemas son autónomos, pueden ayudarse entre sí. Por ejemplo, si a Ud. le preguntan “¿cuántas ventanas hay en su casa?, el hemisferio izquierdo realiza el cálculo mientras que el derecho las visualiza.

Funciones del hemisferio izquierdo:

– Realiza el procesamiento lógico de la información verbal.

– Evalúa cuál es la justificación o ventaja de realizar una acción.

– Su razonamiento es analítico o por asociación de ideas.

– Su instrumento es el concepto.

– Busca la utilidad.

Funciones del hemisferio derecho:

– Opera visualmente.

– Produce una síntesis o conclusión a través de intuiciones.

– Se conecta con la inteligencia emocional.

– Establece analogías y comparaciones.

– Su instrumento es la imagen.

– Sin la orientación vertical del pensamiento lógico, origina el pensamiento lateral.

El cerebro aparece dividido en sus funciones: por un lado, en instintos, emociones y pensamientos; por el otro, en hemisferios.

Cada ser humano tiene una personalidad predominante. ¿Cuál es la suya? Descubrir cuál es su facilidad natural le permitirá incrementar las fortalezas, superar las debilidades y complementar su inteligencia con otras, mediante el trabajo en equipo. Darle prioridad a la preferencia sobre la competencia es realizar el menor esfuerzo y obtener el máximo rendimiento.

 

III. El autoconocimiento

Las divisiones del cerebro se profundizan por un sistema educativo que no rescata el significado etimológico de la palabra educación: “sacar de adentro” y que sólo se ocupa de transmitir conocimientos.

El enfoque que seguiremos en este curso será el de considerar que cada hombre es potencialmente un genio en algo y que su misión en la vida es descubrir y desarrollar ese talento especial, para lo que deberá convertir en realidad el viejo principio de los griegos: “conócete a ti mismo”.

Además deberá a aprender a trabajar globalmente, con todo el cerebro, generando la sinergia positiva que surge cuando el todo es superior a la simple suma de las partes aisladas.

El concepto holístico se refiere a esta modalidad integradora que hace un uso pleno de los recursos mentales. Normalmente se utiliza sólo entre 5 y el 10% de la capacidad mental y esto limita al ser humano para alcanzar niveles superiores de productividad.

También es muy importante el sentido de la orientación: sin señales claras, la mente no sabe cómo debe planificar sus acciones y dónde concentrar sus esfuerzos.

 

El diálogo interior

Como el sistema educativo formal no promueve el diálogo interior productivo, esta falla se refleja en la dificultad de las personas para poner en palabras sus sensaciones y emociones.

hay que tener cuidado con las palabras porque están en el lugar que mañana ocuparán los hechos. Para demostrar que el diálogo interior construye el futuro se pueden comparar dos tipos de personas: quien es un extraño para sí y quien se conoce a sí mismo:

Quien es un extraño para sí…

Quien se conoce a sí mismo

 

Pierde a su mejor amigo.

Ama a su prójimo como a sí mismo y accede a la fuente máxima de la energía: su propio deseo.

 

Vive disociado; busca afuera algo o a alguien que, por imitación o por contagio, le otorgue un sentido a su vida.

Construye su templo interior con un simple mecanismo de anclaje (conoce cuáles son los símbolos que movilizan sus emociones).

 

Siente que el tiempo es una carga muy pesada.

Considera al tiempo como un valioso recurso que lo comunica con el pasado, que ilumina su presente y lo conduce al futuro anhelado.

 

Es dominado por sus instintos, emociones y pensamiento; no reconoce el bien del mal.

Sabe armonizar sus instintos; conoce lo que quiere y alcanza el éxito naturalmente.

 

Ignora quién es en realidad.

Conjuga en primera persona: “Si yo creo (de creer) en mí”, entonces, “Yo creo (de crear) lo que quiero”.

 

Identifica educación con instrucción y acumulación de información.

Aplica su verdadero sentido: extrae de sí mismo lo mejor, y puede hacerlo porque también sabe que lo tiene.

 

Habla de una manera impersonal; no es el autor de lo que dice y se limita a utilizar la oración como unidad abstracta de la lengua.

Sabe que aun en eterna soledad, el hombre necesita inventar la lengua para poder pensar; usa el enunciado que particulariza, señala la intención y el compromiso. Su palabra es mi palabra, lo que implica una actitud valorativa y un destino; se dirige a alguien.

 

Aprende a dialogar con uno mismo, entonces es poder construir enunciados activos con una actitud y con una postura; utilizar las palabras para inventarse a sí mismo, para expresarse y para conformar la propia identidad.

Es descubrirse, poner el sello personal a la vida, entender al lenguaje como lazo social.

En un diálogo productivo hay que aprender a expresar lo que a menudo se calla por miedo o conveniencia. La sinceridad es el dominio de la ética: implica decir lo que se piensa y dialogar con precisión, porque la comunicación es la materia prima de la capacidad de acción. Si escuchamos bien, argumentaremos y realizaremos promesas responsables, seremos sinceros y competentes; nuestras palabras serán nuestro motor y moverán al mundo.

 

El descubrimiento de uno mismo

¿Qué deseamos? Es difícil acceder al deseo profundo ya que se oculta en conflictos no resueltos. El test es sencillo: ¿con qué ímpetu nos levantamos a la mañana?

El que se considera feliz, debería responder sí a dos preguntas:

1) ¿Sabe lo que quiere?

2) ¿Cree que lo conseguirá?

Pero cuidado, saber lo que quiere no es igual a saber lo que puede; no hay que hacer lo que uno puede sino lo que uno ama.

El problema es que la mayoría de la gente se siente insatisfecha y eso lo hace menos productiva a nivel individual y social. Muchos ignoran que son seres originarios y únicos, cuya presencia no se repetirá en ningún momento de la historia.

Nuestra propuesta es que el objetivo esté determinado por el deseo y no por la necesidad. Pero ¿qué lo detiene además del miedo?, ¿por qué no descubre lo que realmente quiere? Muchas veces, hay un conflicto interno no resuelto y el enemigo es uno mismo. Para descubrirse hay que aprender a autodialogar, a escuchar las voces internas del pasado y entender qué esperaban de nosotros; hay que oír a la propia, que transmite nuestro deseo genuino. Cuando los padres le “pasan factura” a sus hijos con una frase del tipo “se suponía que serías doctor, abogado, contador, etc…” están manifestando un mandato que hay que rechazar. Muchas familias adiestran pero no escuchan. Interesarse en el otro es la forma más sincera del respeto.

Para ser felices, es importante empezar a hacer aquello que nos gratifica.

Estas son algunas sugerencias:

a) Estudie sus sueños de escape. éstos señalan que algo funciona mal. Escuche la campana de sus sueños reales, no busque excusas para evadirse.

b) Sustituya algo que debe hacer por algo que quiera. ¿Qué haría si fuese audaz?

c) para cambiar el punto de vista hay que reconocer el pasado sin recetas.

d) Tenga presente que el miedo a tener éxito aleja del deseo y resta energía.

e) Retroceder no es necesariamente tener miedo. Perder una oportunidad puede no ser su culpa.

f) ¡Cuidado con las ambivalencias! A veces el temor no es al fracaso sino al éxito: el temor a dejar un empleo que da dinero pero no felicidad, querer algo que está prohibido por un mandado paterno, temor a elegir, no saber qué hacer en determinada etapa de la vida, pensar que algo no vale la pena, que ya no queda tiempo, o no saber lo que se quiere de veras.

g) Represente en imagen el mandato para darse cuenta que es imposible: esta imposibilidad se hace visible al visualizarla, como una película. Luego aléjese, tome distancia para verlo con una mejor perspectiva. Pero si no sabe lo que quiere, ¿hacia dónde podría mirar?

h) Es mejor actuar y equivocarse que no hacer nada. Actúe como si pudiera y podrá, aumentando su autoestima.

i) Planifique acciones que lo acerquen a su deseo y verá como aparecen las oportunidades o la información.

j) Utilice la parte animal de su inteligencia: el olfato.

k) Pero apenas se ponga en marcha, la resistencia saltará de inmediato.

l) Inclínese a un trabajo que le guste para no sentirse vacío.

m) Invente el empleo del cielo y del infierno. (Le daremos un ejemplo: imagine mucho arroz esparcido, lejos de su alcance. Sólo cuanta con un largo palo y un pinche para recogerlo: en el infierno todos morirían de hambre por no poder llevar los granos de arroz hasta la boca; en el cielo todos trabajarían en conjunto y se convidarían).

n) Escriba y actúe su guión como si fuese real.

o) Esté atento: ahora aparecerá la resistencia.

 

IV. Autoestima

Las ranas

En una carrera de ranas, el objetivo era llegar hasta la cúspide de una gran torres. La multitud que presenciaba la gran competencia no creía que las ranas pudieran alcanzar la cima de aquella torre. “¡Qué pena – gritaban a coro- esas ranas no lo van a conseguir!…”

Las ranas, una por una, comenzaron a desistir. Pero había una que persistía y continuaba subiendo en busca dela cima. Casi al final, todas abandonaron la competencia menos esa ranita que. en contra de todos, seguía. Por fín, llegó a la cima con todo su esfuerzo. Las otras ranas querían saber qué le había pasado. ¿Por qué no había desistido? Cuando le fueron a preguntar cómo había conseguido concluir la prueba, descubrieron que era sorda.

Esta simple historia demuestra que las personas que tienen el pésimo hábito de ser negativas derrumban las mejores y más sabias esperanzas. Las palabras que escuchamos y decimos tienen poder. Pueden construir, pero también destruyen. Por lo tanto, es fundamental ser positivo. Como hemos visto, el diálogo interior facilita el autoconocimiento. Si ese autodiálogo es positivo y optimista, esa voz fortalecida dirá “yo puedo” y la autoestima será un escudo protector contra los “no lo lograrás”.

 

Preguntas y respuestas sobre autoestima

¿Qué es la autoestima?

Es la opinión valorativa que una persona tiene sobre sí misma. La autoestima posibilita el alto rendimiento: está en el respecto y en la escucha, en evitar el miedo a decir “no”, en la posibilidad de correr riesgos sin tener en cuenta el doble discurso “arriesgue pero no falle”, en reconocer los aciertos y gratificarlos, en humanizar las relaciones, en hacer del aprendizaje continuo una forma de vida.

 

¿Cuál es su importancia?

Es un capital invisible que condiciona todos los logros. Con un chiste, Groucho Marx refleja el colmo del déficit de la autoestima: Nunca me haría socio de un club que me aceptara como  miembro”. La autoestima, invisible como otros valores, es un factor para sobrevivir y un activo económico en un entorno competitivo.

 

¿Cuales son sus efectos?

Pueden ser positivos o negativos: lo que pensamos de nosotros mismos se transforma en una profecía que se autocumple. El que se considera “un desastre”, hará cosas desastrosas. El que considera que “no sirve para nada”, ese mismo temor le impedirá hacer las cosas bien.

La mente tiene la capacidad autosugestiva de transformar en acto todo aquello que se decida a aceptar. Por eso, la mente debe estar poblada de imágenes positivas. La autoestima es la convicción de que se poseen los recursos necesarios para alcanzar la felicidad y afrontar las dificultades de la vida.

 

¿Cuál es la relación entre los proyectos y la autoestima?

El que no quiere nada, a nada se atreverá. El que se aprecia puede asumir grandes proyectos.

La calidad de los proyectos personales está vinculada con la autoestima ya que nadie se arriesgaría a trazar planes ambiciosos si tiene una autoimagen negativa. Sin una sana autoestima es difícil que exista un compromiso real (con uno mismo y con los demás) para alcanzar objetivos.

 

¿Existen recursos para mejorar la autoestima?

Sí. Hay más de uno:

Los pensamientos positivos: son una condición necesaria porque la mente tiene la capacidad autosugestiva de transformar en acto todo aquello que se decide a aceptar.

El buen humor: cuenta la leyenda que cuando Pandora abrió la famosa caja, dejó escapar los males y enfermedades de la humanidad; pero afortunadamente logró cerrarla justo a tiempo para resguardar los antídotos: la esperanza y el optimismo. El sentido del humor es un componente importante de la inteligencia y de la creatividad porque permite enfocar de otras maneras las situaciones más complejas.

Los métodos: cuando se interiorizan como hábitos productivos, transforman los círculos viciosos en círculos virtuosos y promueven el éxito continuo porque enriquecen permanentemente a la autoestima.