Curso de Inteligencia Aplicada

Unidad 1 – El problema

El problema como oportunidad

I. El problema como motor de la inteligencia

 

Crisis y oportunidad

Hay muchos factores que como la creatividad y la confianza ayudan a resolver problemas. Cuentan que una mujer inglesa, divorciada por segunda vez y con una hija pequeña, estaba desempleada y vivía de la ayuda social. En esta situación, eligió crear. Utilizó su tiempo para contar la historia de un personaje que tenía en mente desde hacía varios años. Se sentaba en un bar y mientras hamacaba el cochecito de su bebé, escribía y escribía. Transformó su problema (el desempleo) en la posibilidad de invertir su tiempo en aquello que había postergado: terminar de escribir su novela.

Esta mujer se llama Joanne Kathleen Rowling y su primera novela, Harry Potter, es el libro infantil más exitoso de la historia. Hoy, sus obras se venden en 144 países y se traducen a 47 idiomas. Cuando se estrenó su primera película, “Harry Potter y la piedra filosofal”, Joanne ya era una de las mujeres más ricas del mundo. En su país, sólo la Reina Isabel excedía su fortuna. Podría haber elegido sentarse a llorar, pero eligió sentarse a crear.

El problema puede considerarse como el motor de la inteligencia ya que la enciende y la moviliza para que entre en acción. Una vez aceptado el problema, se activa el pensamiento: el instrumento que posee la mente para su resolución.

Sobre el pensamiento se habla mucho pero se hace poco. En el lenguaje cotidiano, se utiliza el verbo “pensar” de manera inapropiado, por ejemplo, como sinónimo de asociar, recordar o creer. Pensar es el proceso que realiza la mente para comprender una situación, inventar la solución y actuar en consecuencia.

Utilizar el imperativo piense es, en realidad, una paradoja. A ninguna persona se la puede obligar a pensar porque el pensamiento actúa reflexivamente cuando su socio estratégico (el problema) aparece.

El problema es entonces una oportunidad par utilizar la inteligencia y, por lo tanto debe ser encarado con una visión optimista.

Para provocar un intenso movimiento interior que impulse un cambio en la vida, hay que adquirir el hábito del pensamiento como instrumento, desarrollar la capacidad de observación, o de descubrir aquello que los demás no pueden ver y fijar objetivos en lugar de simplemente reaccionar ante lo que sucede.

La necesidad, que es la madre del problema, surge cuando algo nos moviliza. La mente creativa canaliza y estimula la energía (una fuerza cuya magnitud varía según la capacidad de la fuente que la nutre y de la cual proviene)  para generar una idea mediante un proceso similar al truco de magia: nada por aquí, nada por allá, y de repente -abracadabra- abrimos el puño y tenemos el as que sacamos de la manga.

Analíticamente, se pueden distinguir dos fases por las que atraviesa la idea: su representación circula y se plasma en el hemisferio derecho, mientras que en el izquierdo se detiene por un tiempo hasta que se convierte en proyecto.

La ejecución global de este proceso es la materialización de la idea como logro. Así es como el creador convierte espíritu en materia a través de la metodología intelectual que, como ya hemos señalado en la introducción del curso, es la mayor riqueza del hombre.

 

Los pasos del pensamiento

Para resolver un problema, el pensamiento utiliza un camino indirecto: obtiene conclusiones derivadas de los conocimientos que ya posee y encuadra y generaliza hechos aislados.

El conocimiento de lo general es básico para cualquier propósito ya que puede predecir lo que ocurrirá y planear en consecuencia; las leyes se crean a partir de hechos que se agrupan y luego se generalizan como conceptos.

El pensamiento es el que hace el trabajo de generalizar e individualizar, es como un reflejo de la realidad que se hace posible gracias al lenguaje. Lo general se nombra con palabras, es decir, la palabra árbol representa a todos los árboles. Sin palabra, no hay generalización posible: el lenguaje es la realidad inmediata del pensamiento que permite ir más allá de la sensación y de percepción. Sin la palabra piedra habría una enorme pérdida de tiempo para individualizarla a través de sus propiedades: dura, rugosa, pesada, etc. el pensamiento, entonces, puede llegar mucho más lejos y más rápido que la percepción porque mediante la generalización se puede concluir inclusive sobre aquello que no se ve. Aunque no cambia la realidad, el pensamiento permite conocerla con mayor precisión y profundidad.

Los sensorial es la base del conocimiento ya que se aprende por contacto con la realidad; la práctica es la fuente, refuerza lo que sabe y comprueba si el saber es consistente con respecto a los hechos o verdades que afirma. Hay un doble sistema de señales: los hechos (lo real, lo que acontece) y los signos; tanto uno como el otro se complementan en la mente del hombre. Aunque no es la única forma de conocimiento, la razón tiene grandes cualidades. El pensamiento difiere de persona a persona según su capacidad:

 

Amplitud: Es la posibilidad de abarcar el problema en su conjunto, con sus características generales y particulares.

Profundidad: Tiene que ver con llegar a las causas y consecuencias, inmediatas y remotas, y sus fundamentos.

Independencia: Es la capacidad de tener pensamientos propios y la posibilidad de ejercer sobre ellos la autocrítica.

Flexibilidad: Se relaciona con variar los medios y los enfoques para solucionar los problemas ante los fracasos.

Consecutividad: El observar el orden, sin saltar errádicamente de un tema al otro aplicando los principios lógicos de identidad, no contradicción y tercero excluido.

– Rapidez: está en relación con el timing para que la solución no llegué después del momento en que era necesario obtenerla.

Analicemos ahora, paso a paso, las operaciones racionales básicas que realiza el pensamiento.

Análisis y síntesis. En análisis equivale a la división del todo en sus partes (según color, tamaño, forma, particularidades, etc.) En contraposición, la síntesis es la reunión de las partes. Pero están ligadas inseparablemente. El análisis y la síntesis se hacen mejor cuando antes se percibe el todo. Ejemplo: Por un lado, al leer separamos en frases y letras y, por el otro, las ligamos entre sí.

Comparación. El proceso de análisis de los diferentes objetos permite compararlos entre sí para estudiar luego sus semejanzas y diferencias y hacer la síntesis. Todo lo que existe se conoce por comparación. Ejemplo: Para aprender un idioma extranjero necesariamente debemos compararlo con la lengua madre.

Generalización. Primero se realiza la separación mental de lo general que tienen los objetos y fenómenos. Luego se procede a su unificación en la mente mediante la comparación de los síntomas particulares con los aquellos que generalmente se manifiestan en cuadros similares.

Clasificación. Una vez hecha la unificación, se pueden clasificar según semejanzas y diferencias. Los mismos objetos se pueden clasificar de diferentes maneras. Ejemplo: Así, los vegetales se dividen en tipos, clases, órdenes, familias, géneros y especies.

Abstracción. De los objetos clasificados, se pueden separar una cualidad de todas las demás, por ejemplo, el color. Tanto la abstracción como la generalización están ligadas a la palabra. Sólo así se puede separar una cualidad analizada mediante la inducción negativa. Ejemplo: Si se busca una mesa que haga juego con el resto de los muebles de una cocina en la que predomina el color blanco, que la mesa sea blanca será la condición para elegirla.

Concreción. En este paso se realiza el proceso opuesto: se trata de llegar a lo particular desde lo general. Lo general se entiende mejor con ejemplos, demostraciones e ilustraciones que evidencien la conexión. Ejemplo: Todos los hombres son mortales; Juan es hombre; Juan es mortal.

Conceptualización. Se forma por  la generalización y con la utilización de los dos sistemas de señales: el primer sistema provee los objetos o los hechos, el segundo los reúne en un todo gracias a la palabra. Ejemplo: El concepto casa abarca las cualidades que son comunes a todas las casas con independencia del color, la forma, etc.

Juicios. los juicios son afirmaciones o negaciones de algunas relaciones entre objetos y fenómenos. El sujeto es lo que se habla y lo que se manifiesta es el predicado. Ejemplo: Es posible afirmar que después del rayo viene el trueno.

Conclusión. Al juicio se llega directamente por constatación o mediante deducciones. La conclusión es la obtención de un juicio a partir de otros. La inducción es la conclusión de lo general a partir de lo particular. La deducción sirve para comprobar la inducción. Hay conclusiones por analogía y otras derivadas de casos particulares a casos particulares similares. Ejemplo: Caso particular que deriva en una conclusión general: se calienta un pedazo de hierro y se obtiene un coeficiente de dilatación que luego se utiliza para el calentamiento del hierro en general. Deducción sirve para comprobar la inducción: conociendo el coeficiente de dilatación del hierro se lo aplica a un caso particular.

Asimilación. Los conceptos pueden asimilarse en la actividad diaria o por educación sistemática. El apoyo sobre la percepción es más efectivo que el recuerdo. Es necesario evitar la amplificación o el estrechamiento injustificado de los conceptos. Ejemplo: en la escuela, se puede enseñar qué es la solidaridad (teoría) o proponer acciones solidarias para que los alumnos experimenten el beneficio de dar a  los que no tienen (vivencia).

Definición. Las definiciones so muy importantes para asimilar los conceptos y contienen los caracteres esenciales de los objetos y fenómenos y sus relaciones con otros más generales. Sin embargo, la experiencia es fundamental para aprender a usar estos conceptos, sabiendo qué abarca y qué no. Lo importante es lograr tener un sistema de conceptos que los reúna en una red. Por ejemplo: Por lo general, las definiciones básicas son las que encontramos en el diccionario.

Comprensión. Es descubrir lo esencial de los objetos y fenómenos, sus causas y su estructura. Se basa en la asociaciones que se producen durante la experiencia y su uso adecuado revela la comprensión. La capacidad de ejemplificar es la clave para demostrar que se comprendió el concepto. La comprensión directa es inmediata, por mera percepción. La indirecta es por etapas que se actualizan gradualmente en el tiempo. Ejemplo: La manera más eficaz de comprobar que el fuego quema es quemándose. Lo confirma el dicho: “El que se quema con leche ve una vaca y llora…”

Solución de problemas. Siempre incluye una pregunta que se contesta por etapas, aun en los ejercicios más sencillos. Ejemplo: Juan tiene 10 manzanas y Felipe, 15. ¿Cuántas tienen entre los dos? Hay que sumar las dos de cada uno.

 

El valor de las ideas

Fueron pequeñas ideas las que transformaron al mundo. Lo que necesitamos es descubrir nuestro genio interior y llevarlo a la práctica con el auxilio de las ideas simples que se filtran con facilidad y no reciben reparos por incomprensión o intereses en pugna ni generan la resistencia que sí provocan las propuestas complejas. El creador es el mejor imitador que tiene Dios en la tierra porque genera un producto concreto de la nada. Un arquitecto (que ha descubierto su vocación y la ejerce con placer) pasa por un terreno baldío e imagina la casa de sus sueños en ese espacio vacío. Como tiene competencia y capacidad para concretar su idea, puede llevarla a la práctica con los recursos necesarios.

Examinaremos algunos ejemplos de la historia sobre pequeñas ideas que produjeron grandes cambios:

– La fórmula elemental de guardar los fósforos en una cajita y su posterior automatización le dio a los suecos el monopolio sobre esa industria.

– King C. Gillette inventó la hoja de afeitar mientras se afeitaba. Partió de la premisa de inventar un producto que obligara a los hombres a comprarlo durante toda su vida.

– Albert Einstein descubrió la teoría de la relatividad imaginando que viajaba en la punta de un rayo de luz.

– Los medios masivos de difusión surgieron de la combinación entre el linotipo de Ottmar Mergenthaler, que hizo posible el periódico de impresión rápida y en escala, y la publicidad gráfica. El precursor fue Joshep Pulitzer que recurrió a esta fórmula para distribuir noticias y obtener ganancias al mismo tiempo.

– Nyels Finsen observó un gato en el tejado que se movía hacia el sol y tuvo una idea que lo convirtió en poco tiempo en el precursor de la lámpara de rayos ultravioletas.

 

II. ¿Cuál es el problema?

“Actuemos como hombres de pensamiento y pensemos como hombres de acción” – Henri Bergsond

 

Definición

Ante una situación conflictiva, solemos aconsejar: “no te hagas problema” (es decir, no inventes o crees un conflicto) o “no te preocupes (o sea, no te pre ocupes, no te quedes en pasivo previo a la ocupación). Un problema entraña una decisión en varios aspectos del proceso; incluso la de considerar si la situación que enfrentamos es un problema, ya que nuestra propia interpretación puede convertir en problemático a un hecho. Por ejemplo, una persona recibe una filmadora de regalo y se angustia mucho porque no sabe usarla. Se siente culpable al recibir un presente tan costoso porque considera que no será capaz de aprovecharlo. Ensaya maneras elegantes de devolverlo pero ninguna la convence ya que diga lo que diga quedará como una desagradecida. Además, piensa todo lo qué podría haber hecho con el dinero que costó la cámara si le hubieran dado la posibilidad de elegir  y se envuelve en el laberinto de elucubraciones. Así, el regalo se transforma en un problema.

Se puede definir a un problema como la discrepancia entre lo que queremos que ocurra o debería ocurrir y lo que efectivamente sucede. No basta con tomar conciencia sino que el sujeto debe querer hacer algo al respecto, poseer los conocimientos necesarios y poder hacer algo, es decir, que la situación sobre la que pretende actuar debe ser modificable.

Por eso, en la consideración del problema conviene aplicar el principio de tolerancia (que consiste en suspender la acción para reflexionar y superar la tendencia impulsiva) y contar hasta 10, generar una cuota mínima de opciones como método o consultar con observaciones independientes sobre la misma situación y trabajar en equipo.

“El que hace dice cómo; el que reflexiona pregunta por qué”. Las etapas del problema abarcan el comprenderlo y consensuarlo, analizar sus causas, obtener información confiable, separar opiniones de hechos, evitar las falsas inferencias de causa-efecto (a veces, a las variables se las considera culpables por asociación, como aquél que es acusado de robo porque pasaba por el lugar del hecho) para finalmente llegar a una solución. En el ejemplo de la persona que recibe una cámara de regalo, una manera productiva de actuar es transformar la ocasión en una excelente oportunidad para aprender a filmar y convertirse en camarógrafo.

 

Recomendaciones generales

Los problemas surgen de la vida misma, de las necesidades sociales e individuales, pero detectarlos requiere interés y deseo de aprender y progresar. Así, los buenos observadores descubren problemas donde los demás no ven nada. Así fue Pavlov desarrolló la teoría de los reflejos condicionados para explicar la conducta del perro que segregaba saliva ante del alimento.

Muchas veces, el problema se resuelve considerando los datos, sus causas y el planteo, ya que se activa la memoria en busca de situaciones similares ocurridas en el pasado. Ero, para solucionar un problema que exige recurrir a la memoria, hay que unir los elementos de una manera diferente: por un lado están las viejas conexiones; ahora es el tiempo de crear las nuevas. Además, hay que conocer las condiciones de las cuales se parte y qué hay que tener en cuenta para resolver el problema: un mate en tres jugadas necesita conocer las reglas del ajedrez, y saber como hacerlo en 3 jugadas.

En cambio, si la situación es nueva, se debe apelar a la creatividad y hacer un rodeo para generar las ideas que puedan producir una salida original. En este caso, si se consulta a la memoria no se obtienen respuestas pero sí las bases; conectando los datos con las fuentes mediante hipótesis causales se inicia el proceso que lleva a la resolución.

Además. todo problema requiere respetar condiciones, acudir a los conocimientos previos y relacionarlos de una manera diferente. Un error común es señalar que no se encuentra la solución cuando en realidad no se ha comprendido el problema. Un problema bien planteado está medio resuelto. Esto implica realizar un buen diagnóstico antes de utilizar la creatividad que se orienta a obtener resultados.

Sin conocimientos no se puede hacer un planteo correcto del problema, que es la base de la resolución; sin claridad en ese planteo no se lo puede comprender; sin mantenerlo en mente durante la resolución no se lo puede resolver: hay que evitar la excitación por ideas parásitas durante la experiencia que derivan en el olvido de la pregunta. Si se pierde de vista la cuestión fundamental, las asociaciones secundarias no llegan; la palabra pierde su función reguladora y se disparan conexiones inadecuadas a la naturaleza del problema.

Las preguntas, así como el análisis de los datos, deben ser concretas. Si estamos escuchando la radio y se apaga sorpresivamente, en lugar de preguntarnos por qué no funciona el aparato, es mejor averiguar dónde se ha interrumpido el circuito eléctrico ya que lo más importante de cotejar es si está desenchufado o se quedó sin pilas. La pregunta concreta indica el camino. Junto con el análisis de la pregunta se evalúan los datos. Al analizar la pregunta hay que aclarar qué es necesario saber para contestarla e intentar saber qué se puede obtener de ellos. Luego, reunirlos mediante la síntesis, se llega a la solución. Por ejemplo, en un problema sencillo: se compraron 10 mesas a $50 cada una y 20 pupitres a $10 cada uno. ¿Cuánto se gastó? Se necesita resolver previamente cuánto cotaron las sillas y cuántos las mesas. 

Al analizar la pregunta, se aclara qué debemos saber para contestarla. Al analizar los datos, se infiere qué se puede saber a partir de ellos.

Lo importante es hallar el método y el principio que llevan a la solución. Esta es la parte favorable del conocimiento. Pero, a veces, la experiencia juega en contra cuando no deja ver un nuevo camino. Veamos un ejemplo que muestra cómo la experiencia puede jugar en contra: construya 4 triángulos equiláteros con 6 fósforos. Corrientemente se busca resolver esto en el plano. Pero, aquí, las formas habituales de la experiencia impide la resolución de los problemas ya que se resuelve poniendo los fósforos en 3 planos y formando un tetraedro.

Siempre es fundamental encontrar el punto central y relacionarlo con los datos disponibles. Es muy importante la formulación verbal exacta para comprender la situación y la fórmula que permita resolver el principio: se vendieron 10 kilos de manzanas en el primer día y 16 kilos el segundo. El segundo día se vendieron 24 pesos más que el primero. ¿Cuál es el monto de le venta total de los dos días?

Para resolver este problemas hay que encontrar el punto central que determinará los pasos a seguir hasta la solución: hay que hallar el costo por kilo. Como en el segundo día se vendieron 6 kilos más que en el primero, es fácil deducir que 6 kilos cuestan 24 pesos y que, por lo tanto, un kilo costará 4 pesos. Ahora estamos en condiciones de responder cuál es el monto de ventas de los dos días.

Muchas veces las soluciones son hipotéticas y deben ser comprobadas mental o experimentalmente. También es importante el apoyo sensorial y el de las acciones prácticas. Los dos sistemas de señales son complementarias.

 

Requisitos para que exista un problema

¿La situación es nueva?

Sí, se considera un problema.

No. recurro a la memoria.

 

¿Quiero hacer algo?

Sí, se considera un problema.

No. No es un problema para mí.

 

¿Está a mi alcance intelectual?

Sí. Se inicia el proceso. me aseguro de comprender la situación.

No. Lo derivo a un especialista.

 

¿Puedo hacer algo?

Sí. Intento resolverlo metódicamente: utilizo la visión, la observación, la recopilación, el registro, la reflexión, la creación, la selección, la estrategia, la planificación, la ejecución y el control.

No. espero el momento oportuno.