Curso de Redacción

Unidad 7 – La Revisión

Luego de poner el punto final, su texto debe ser sometido a una prueba decisiva: la revisión. Dicen que el que no se equivoca es porque no hace…

Por lo tanto, aceptemos que nuestra redacción puede tener errores y es necesario detectarlos para que el texto mejore y refleje nuestro pensamiento pero no el caos que implica la creación.

En esta etapa del proceso de redacción se nota la diferencia entre aprendices y experto. Los primeros sólo retocan, cambian un punto por una coma o tachan una palabra: los segundos aprovechan la revisión para mejorar el escrito, para hacerlo más claro, intenso, completo.

Para los aprendices la revisión consiste en “retocar”, darle una mano de pintura a la prosa; para los expertos se trata de reconstruir el edificio del texto desde sus cimientos.

Para revisar el texto es preciso leerlo varias veces, con distintos enfoques. Es imprescindible cuestionar, desconfiar, raspar la pintura para comprobar que hay debajo de la fachada. Para revisar un texto hay que someterlo a un test, hacerle preguntas. Pero ¿qué preguntarle?

Para abarcar todos los aspectos que debamos considerar en la revisión, para volver sobre los pasos que dimos cuando escribimos, podemos clasificar a las preguntas en sintácticas, semánticas y pragmáticas.

a) Preguntas sintácticas. Estos cuestionamientos tienen que ver con la estructura de cada una de las oraciones. El análisis sintáctico evalúa cómo están compuestas estas oraciones. Desde este punto de vista, una oración “tipo” tiene un sujeto y un predicado. El núcleo del sujeto será un sustantivo y el núcleo del predicado será un verbo. Ambos núcleos tendrán modificadores: los sustantivos tendrán atributos y los verbos tendrán objeto directo e indirecto, predicativo o circunstanciales. Los modificadores pueden ser desde una palabra hasta una proposición.

Todos los componentes de la oración deben coincidir en género (masculino/femenino) y número (singular/plural).

Ejemplo:

En este ejemplo se sigue el orden habitual y más simple. También se puede escribir: “Los fines de semana, mi primo trabaja en un restaurante” o ” en un restaurante, mi primo trabaja los fines de semana”. Incluso más rebuscado: “en un restaurante, los fines de semana, mi primo trabaja”.

El análisis sintáctico siempre será el mismo, lo que cambiará es el matriz del mensaje, el énfasis y el grado de dificultad en la lectura.

Guía de preguntas sintácticas

1) ¿Todas las oraciones de mi texto son correctas sintácticamente?

2) ¿Los modificadores y sus núcleos coinciden en género y número?

3) ¿Predominan las estructuras sintácticas simples, escritas en el orden habitual?

4) ¿Predominan las estructuras sintácticas más complejas?

5) ¿Cómo influye la estructura sintáctica que predomina en nuestro texto en el planteo del tema que expone?

6) ¿Dificulta la lectura?

7) ¿Facilita la comprensión?

8) ¿Qué cambios sintácticos mejorarían el texto?

b) Preguntas semánticas. El criterio semántico se apoya en la significación: el sustantivo expresa seres, cosas, animales, conceptos abstractos; el adjetivo: cualidades; el verbo: acción, estado, pasión.

El texto es una unidad en sí mismo, las relaciones que se dan dentro de él son semánticas. Un texto es una unidad semántica (como hemos visto, la cohesión que teje el entramado textual es una relación semántica).

Un texto se distingue de un no texto porque expresa un significado, un mensaje, da cuenta de un tema  o de un aspecto de ese tema. Un texto no es un conjunto de palabras sueltas, sin sentido.

Analicemos la frase “Una pata larga y verde arrojó su sinceridad sobre el paredón de la suerte”. ¡Es sintácticamente correcto! Entonces ¿qué es lo que falla? No tiene unidad semántica. Es pertinente en un texto poético mezclar palabras semánticamente distintas, pero este discurso no es admisible en un texto estratégico que debe obviar la ambigüedad y transmitir un mensaje claro e inequívoco.

Guía de preguntas semánticas

1) ¿Los párrafos son unidades significativas? ¿cada párrafo transmite una sola idea?

2) ¿Las ideas que se expresan en el conjunto de los párrafos se complementan ente sí?

3) ¿Las oraciones que forman los párrafos tienen una unidad semántica?

4) ¿Las palabras que componen esas oraciones están articuladas entre sí con un criterio semántico adecuado?

5) ¿Se puede trazar un mapa semántico entre las palabras utilizadas en el escrito? (por ejemplo: las palabras mamá, papá, hijo, abuela, tía, tío, primo, etc., expresan, en conjunto, la idea de familia aunque no aparezcan en el texto una al lado de la otra).

6) ¿El texto transmite con claridad su mensaje?

7) ¿Hay ambigüedad o ideas difusas?

8) ¿Se puede distinguir el mensaje principal y los temas complementarios?

c) Preguntas pragmáticas. No podemos entender realmente la naturaleza del lenguaje a menos que comprendamos la pragmática: cómo se usa el lenguaje en la comunicación. Mientras que la semántica define el significado como una propiedad de las expresiones de un lenguaje dado, la pragmática lo define en relación con el hablante o usuario del lenguaje. No focaliza en el significado de una palabra sino en cómo se utiliza. La semántica pregunta ¿qué quiere decir X? y la pragmática cuestiona ¿qué quiso decir con X?

Veamos un ejemplo: en la frase “es pobre pero honesta”, la palabra “pero” implica que para el autor de la oración ser pobre es una buena razón para que una persona no sea honesta.

Este punto de vista es muy valioso para chequear que todas las palabras o frases que utilizaremos serán comprendidas correctamente por el lector, que le lector les atribuirá el mismo significado que nosotros, que no seremos mal interpretados.

Guías de preguntas pragmáticas

1) El lector y yo, ¿llamamos a las cosas de la misma manera?

2) ¿Mi mensaje tiene un tipo de lector definido? ¿le hablo claro a ese lector?

3) ¿Escribí pensando en el lector? ¿lo tuve en cuenta? ¿hablé con sus palabras?

4) ¿Explico mis ideas o son tan claras para mí que las doy por entendidas? ¿puede comprenderlas el lector sin explicaciones adicionales?

6) ¿Le asignaré un significado demasiado personal a las palabras?

7) El contexto en el que las puse ¿puede alterar su significado? 

d) Dos consejos finales:

Hay que separarse del texto, dejarlo reposar antes de revisarlo. Deja pasar un tiempo es importante para poder leer con otra mirada, más despegada.

Es importante mostrar el texto, cuatro ojos ven más que dos. Un lector real, con su propia mirada, podrá hacernos críticas, comentar sus sensaciones, explicarnos qué entendió y por qué. Aceptar la lectura de otro para enriquecer nuestro texto es la verdadera prueba, la prueba de fuego.

 

Resumen

–   La revisión es la prueba final del texto. Los aprendices sólo retocan,  los expertos aprovechan para reconstruir el edificio del texto desde sus cimientos.

– Para abarcar todos los aspectos a considerar en la revisión, se pueden “interrogar” al texto desde un punto de vista sintáctico (cuestionamientos sobre la estructura del texto), desde un enfoque semántico (preguntas acerca del significado global del texto) o pragmático (cómo comunica el autor su idea).

 

Acentuación y ortografía

Una vez que hemos revisado el texto en profundidad, es necesario examinar su superficie. Si usted ha desarrollado las mejores y más eficaces ideas en un texto armonioso y equilibrado, toda la delicada estructura puede venirse abajo cuando el lector se encuentre con fallas ortográficas o palabras en la que un acento cambia el significado (no es lo mismo “llame” que “llamé”). Leer buenas ideas con palabras mal escritas produce el mismo ruido o molestia que escuchar a un orador exquisito que, sin embargo, se come las eses.

1) Reglas de acentuación

a) Todas las palabras agudas terminadas en “n”, “s” o “vocal” llevan acento ortográfico. Ejemplos: canción, ananá, país, etc.

b) Todas las palabras graves que no terminan en “n”, “s” o “vocal” llevan acento ortográfico. Ejemplos: césped, ángel, etc.

c) Todas las palabras esdrújulas llevan acento ortográfico. Ejemplos: gótico, oceánico, etc.

2) Aclaraciones para evitar errores frecuentes de acentuación