Curso de Redacción

Unidad 5 – La Textura

a) La sensación global que produce un texto; su textura. Un papel de lija y una tela sedosa son completamente diferente al tacto. La diferencia es la textura: la primera es áspera, desagradable; la segunda es suave, delicada. La “textura textual” se percibe con la vista. Un texto sobrecargado, mal organizado, donde la coherencia y la cohesión fallan, será difícil de leer. Los ojos del lector no podrán ir hacia delante, retrocederán y avanzarán todo el tiempo para entender el mensaje, volverán sobre su propia lectura, tendrán que suplir la falla de organización del texto con su propio razonamiento.

Cuando la prosa plantea su idea en forma clara y organizada,cuando las referencias no son ambiguas y ayudan a la comprensión general, el lector podrá leer siempre hacia delante, sin desviar los ojos del camino hacia el punto final.

La tela sedosa invita a la caricia; un texto suave será leído con fluidez y placer. Usted, ¿cuántas veces acariciaría un papel de lija?

b) Cómo unir los retazos de tela. El desafío de una gran costurera es confeccionar el mejor vestido, el más elegante, sin que se le note la mínima costura. Sin embargo, el hilo es el que uno los retazos de tela y los convierte en una prenda lista para usar.

A partir de este ejemplo, podemos sacar la siguiente conclusión: el hilo que une las piezas de tela convierte a ese montón de partes sueltas en una confección integral; unos cuantos retazos, unidados por costuras invisibles y pespuntes, formarán un bonito solero o una finísima pollera.

Sin embargo, un dobladillo mal cosido romperá la armonía de la creación. Por lo tanto, es importante que el hilo esté pero también es fundamental que no se vea, ni se rompa.

De la misma manera, un redactor experto es aquel que utiliza los hilos con firmeza y habilidad para coser una frase con otra y convertir a un montón de palabras sueltas en un texto comprensible y novedoso, en una creación con sentido.

¿Cuál es el hilo invisible que enhebra un texto y lo diferencia de un amontonamiento de palabras sin sentido? La coherencia y la cohesión marcan el límite entre un texto y un no texto. Los signos de puntuación también colaboran en esta tarea; cada buena puntada (una coma aquí, un punto allá) modela el mensaje y jerarquiza la información.

En resumen, para que un texto se considere interesante, consistente, coherente, congruente, tiene que darse la presencia de ciertos recursos que hagan que suene como un texto y no como una serie de oraciones desconectadas. Un punto mal puesto o una frase fuera de contexto serán como el hilo suelto del dobladillo que desmerece una prenda de colección.

 

Coherencia y cohesión

1) La coherencia. Se refiere a la manera en que se organiza y distribuye la información del texto. Es la propiedad textual que indica cuál es la información pertinente que hay que comunicar y cómo hacerlo (en qué orden, con qué grado de precisión o detalle, con qué estructura, etc.) Por ejemplo, un texto suena incoherente cuando es desorganizado, repite ideas y las mezcla o no expone las cosas de forma ordenada.

La coherencia es una propiedad textual básicamente semántica y afecta la organización profunda del significado del texto.

Los aspectos más importantes que incluyen la coherencia textual son los siguientes:

a) Cantidad de información. Para chequear que la información no sea excesiva o escasa, es importante responder estas preguntas: ¿tiene mi texto todos los datos necesarios? ¿hay exceso de información (repetición, redundancia, datos irrelevantes, etc.)? ¿faltan detalles relevantes (lagunas en el significado, exceso de presuposiciones o de datos implícitos que el receptor no domina)?

Por ejemplo, si dirijo una nota a la administración de consorcio del edificio en el que vivo para realizar una queja por ruidos molestos en el departamento vecino al mío: ¿figura el número de mi departamento y el piso en el que está ubicado? ¿y los datos del departamento del cual me quejo? ¿hay suficientes detalles para fundamentar mi queja? ¿consta que debo levantarme muy temprano para trabajar y es imprescindible que descanse de noche?

b) La calidad de información. Para probar la eficacia de la información se deben formular estas cuestiones: ¿las ideas son claras y comprensibles? ¿se exponen de forma completa, progresiva y ordenada? ¿el texto tiene ejemplos apropiados, terminología específica y formulaciones precisas?

O por el contrario, ¿se detectan ideas oscuras, falta de concreción, enunciados demasiados genéricos y teóricos, o excesivamente anecdóticos?

La coherencia del mensaje tiene que ver con “decir lo que hay que decir”. No es lo mismo escribir una carta de queja con la frase “mi vecino es amante de la música y yo no puedo dormir” que “mi vecino escucha música extremadamente fuerte hasta las cuatro de la mañana, y el ruido no me deja dormir”.

c) La estructura de la información. En cuanto a la organización de la información es importante determinar: ¿cómo se organiza la información del texto?¿los datos se estructuran lógicamente según un orden determinado (cronológico, espacial, etc.) ¿cada idea se desarrolla en un párrafo o en una unidad independiente? ¿la información nueva se administra de forma progresiva?

El orden y la exposición progresiva del tema son factores importante; no puedo empezar un texto independiente con la frase “en conclusión” cuando todavía no exposee los pasos que me llevaron a ella.

2) La cohesión. Ocurre cuando la interpretación de algún elemento en el discurso es dependiente de otro. El significado de la relación cohesiva entre dos o más elementos consiste en la referencia a la misma cosa.

Es un recurso tan natural y espontáneo que sólo lo percibimos cuando se quiebra y las palabras pierden su hilo conductor.

a) Los mecanismos de cohesión. Uno de los más importantes es la anáfora: la repetición sistemática de un elemento a lo largo del discurso. La anáfora o referencia anafórica cose una frase con la siguiente con:

  1. Pronombres. “La llave y sáquele las semillas a seis manzanas pequeñas. Póngalas en una fuente.”
  2. Sinónimos. “Se subió al coche sin decir una palabra. El auto arrancó…”
  3. Elipsis (omisión de una o más palabras, necesarias para la construcción gramatical, se marca con Ø: “Quieren construir una nueva escuela. pero ¿qué hay de malo con la vieja Ø?

Veamos un ejemplo:
 
La anáfora señala hacia atrás, apunta a lo que ya se dijo. Cuando el lector se encuentra con un pronombre, un sinónimo o un elemento eludido puede reponer la información porque ya encontró previamente su referencia.
En el ejemplo: “esa pesada tarea” remite a los verbos “escribir” y “redactar”. En este caso, se utilizaron los sinónimos. El pronombre “lo” de la palabra “hacerlo” remite al sustantivo “texto”; “la” de “pulirla” remite a “escritura”. La marca de la elipsis remite a “redactores”. En la frase “palabra por palabra” se utiliza la repetición. Todas esas referencias anafóras le permiten al lector comprender el mensaje sin inconvenientes.
Aunque, como señalamos, la anáfora es el más importante, hay otros dos mecanismos de cohesión: la catáfora que señala hacia adelante (“entonces me dijo lo siguiente…” la referencia exofórica que remite al entorno, al contexto que está afuera del límite textual; puede ser una referencia a un texto anterior, una invocación al lector, etc.
Veamos ahora un texto que no emplea los mecanismos de cohesión:
“Tanto en Catalinas Norte como en Puerto Madero, las oficinas se caracterizan por ser oficinas de primer nivel. Es decir, que las oficinas de Catalinas Norte y de Puerto Madero tienen todos los servicios exigidos por las medianas y grandes empresas.
Las oficinas de Catalinas Norte y de Puerto Madero son oficinas accesibles y las oficinas cuentan con sistema de seguridad, las oficinas tienen servicio de limpieza, las oficinas son muy confortables y las oficinas son privadas”.
Es imposible leer este ejemplo sin marearse. Es una paradoja: el exceso y la reiteración de la información producen confusión y atentan contra la comprensión del mensaje.
Compárela con el ejemplo correcto (el símbolo Ø marca la elipsis, uno de los mecanismos de cohesión más usados):
“tanto en Catalinas Norte como en Puerto Madero, las oficinas se caracterizan por ser Ø de primer nivel. Es decir, que Ø tienen todos los servicios exigidos por las medianas y grandes empresas: son Ø accesibles y Ø cuentan con sistemas de seguridad, Ø tienen servicio de limpieza, Ø son muy confortables y Ø privadas.
La gran pregunta es: ¿cuál le resulta más ágil para la lectura?

b) Recomendaciones. ¿Por qué es importante tener en cuenta la cohesión cuando redactamos?

Para no repetir palabras hasta el cansancio. Como observamos en todos los ejemplos, el trabajo del redactor consiste en ahorrar o camuflar las constantes repeticiones.
Para no caer en una escritura críptica o enigmática. Hay que tener cuidado con los extremos; un ahorro excesivo provoca vacíos de significación para el pobre lector que debe adivinar a qué nos referimos, pero la reiteración sistemática de las mismas palabras carga la narración y le quita fuerza. Cuando el lector pregunta ¿qué quiso decir con…? Nuestro texto estratégico ha fallado.
Para no abusar de las referencias que duplican el sujeto. las fórmulas clásicas como el tiempo, por el cual, a través del cual, esto, por esto, de los cuales, quienes, etc., muchas veces, son innecesarias y sólo alargan la prosa con estructuras huecas que no aportan información. Ejemplo: No es gramaticalmente incorrecto escribir “la casa es blanca, la misma tiene una puerta blindada”.
Para no usar pronombres y elipsis incorrectamente. Si el elemento que se sustituye o elide ha aparecido recientemente en el texto y la referencia es clara el mecanismo de cohesión está bien usado y contribuye a la comprensión del mensaje. Pero cuando pronombres o sinónimos coinciden en género y número con más de un referente, las referencias pueden confundirse entre sí o perderse. En la frase: “Juan saluda a su hermano Pedro por su cumpleaños. Él está feliz por la ocasión”, ¿a cuál de los dos hermanos se refiere el pronombre “él”?
Para utilizar referencias y sinónimos familiares al lector. Si se habla de una gaseosa de lima limón y luego se la nombra con una marca específica, es necesario asegurarnos que el lector sepa que esa referencia está en relación con la bebida nombrada previamente. Si no lo percibe, se quiebra la red cohesiva que ayuda a comprender el sentido general del texto.

Resumen

– La “textura textual” se percibe con la vista. Un texto sobrecargado, mal organizado, donde la coherencia y la cohesión fallan, será difícil de leer.
– Las frases mantienen múltiples puntos de unión. El conjunto de estas conexiones establece una red de cohesión y coherencia del texto: la textura escondida.
– La coherencia se refiere a la manera en que organiza y distribuye la información del texto. Los aspectos más importantes son la calidad, cantidad y estructuración de la información.
– Por cohesión se entienden las relaciones de conexión que se establecen entre los diferentes componentes textuales. Uno de sus mecanismos más importantes es la anáfora: la repetición sistemática de un elemento a lo largo del discurso.
– El trabajo del redactor consiste en ahorrar o camuflar las constantes repeticiones sin caer en los extremos. Las referencias deben ser familiares al lector y claras con respectos a su referente. No es recomendable utilizar aquellas que duplican al sujeto.

Los signos de puntuación
Un solo signo de puntuación puede cambiar el significado de un párrafo o una frase. Imagínese que sube a un colectivo y lee este cartel: “Exhiba el boleto o pase antes de que el chofer se lo pida”. Lo que dice el cartel es que si usted es muy rápido y pasa antes de que el chofer le pida el boleto… ¡viajará gratis!.
Compare ahora con este mensaje: “Exhiba el boleto o pase, antes de que el chofer se lo pida”. La coma ha modificado por completo el sentido de la oración: hay que mostrar el boleto o el pase correspondiente para poder viajar.
La puntuación es el termómetro que mide la temperatura del texto. Hay escritos fríos y ambiguos que se convierten en un amontonamiento de palabras sin jerarquía ni organización. Hay textos muy calientes que están tan sobrecargados de puntos y comas que la lectura no es ágil ni directa. Como siempre lo ideal es el equilibrio: un texto en su temperatura justa, con signos de puntuación adecuados al mensaje.
No hay reglas absolutas que puedan ser memorizadas para resolver el complicado tema de la puntuación. En el conjunto del discurso, los signos no tienen la misma fuerza ni cumplen la misma función.
Es importante saber que la palabra escrita ES MUDA, en general está destinada a la lectura silenciosa y en sociedad. Por lo tanto, los signos de puntuación deben hablar por el autor, darte el mensaje el tono y el matiz preciso, sin vaguedades ni estridencias.
En español, los signos de puntuación son los siguientes: el punto(.), la coma (,), el punto y coma (;), los dos puntos (:), los puntos suspensivos (…), los signos de interrogación (¿?), los signos de admiración (¡!), los paréntesis (()), las comillas (“”),, el guión (-) y la raya (-).

a) El punto. Separa oraciones. Cuando separa párrafos se llama punto y aparte, cuando da por terminado el texto se llama punto final.
El punto seguido se usa para agregar una idea o pensamiento al tema predominante del párrafo. El punto y aparte cierra el tema del párrafo y lo delimita.

b) El punto y coma. Carece de atribuciones exclusivas: puede sustituir a la coma o al punto. Marca una pausa de mayor duración que la de la coma y de menor que la del punto. En las enumeraciones o series sustituye a la coma, sobre todo, cuando hay una coma interna: “carros cargados con baúles, colchones y muebles; mujeres con niños de la mano”.

c) Los dos puntos. Tienen los siguientes usos:
Delante de una consecuencia, ejemplificación, demostración o resumen: “sabemos lo que desea mamá: que estudie medicina”.
Delante de una cita textual: “dije en voz alta: ‘debo huir'”.
Delante de las enumeraciones anunciadas con un verbo: “he evaluado a los alumnos que siguen:…”.
En encabezamientos de cartas, solicitudes, notas.

d) Los puntos suspensivos. Se utilizan para la transcripción textual incompleta: “decía Cervantes: dichosa edad y siglos dichosos…”
También tienen valores expresivos: interrupción definitiva o momentánea, matiz de emoción, temor o duda: “por qué estás tan triste…”.

e) La coma. De todos los signos de puntuación, la coma es el de uso más arbitrario. Nos han enseñado que representa las pequeñas pausas del lenguaje hablado pero lo cierto es que ni todas las pausas con que se modula le lenguaje oral se transcriben en el escritorio, no todos los silencios que se marcan con comas se representan en el lenguaje hablado.
Luego de esta pequeña desorientación inicial, comencemos a marcar el camino: hay reglas específicas que dan cuenta del uso correcto de la coma y hay excepciones a estas reglas que dependerán del contexto.
Un texto sin las comas necesarias es como una ruta sin señales; al lector le costará encontrar el camino correcto. Un texto sobrecargado de comas es una larga calle con lomas de burro; hay que detenerse constantemente cuando el deseo es avanzar rápido.
Antes de analizar las reglas, es importante aclarar que CUALQUIER COMA DEBE TENER UN POR QUÉ, UNA COMA QUE NO CUMPLE MISIÓN ALGUNA NO DEBE CONTINUAR EN EL PAPEL.
Usos de la coma
No va coma
1) Entre el verbo y cualquier otro elemento de la oración directamente unido a él en el orden habitual: SUJETO + VERBO + OBJETO DIRECTO 9 OBJETO INDIRECTO +  CIRCUNSTANCIALES
2) Por lo general, delante de coordinantes (y, o, pero) ni de subordinantes (como, cuando, donde, porque, aunque, si, para que). Las excepciones más frecuentes son delante de “y”, “o”, “pero”. En estos casos, se coloca coma cuando facilita la lectura: “Juan viajó ayer a Bariloche, y a San martín irá la semana que viene”.
Sí va coma
1) En las enumeraciones o series: “El relleno de las empanadas lleva carne picada, aceitunas, cebolla y huevo dura”.
2) En las separaciones de proposiciones: “El mozo le dio el vuelto, salió del bar, las bocinas lo aturdieron”.
3) Cuando hay intercalaciones o elementos explicativos.
Aposición: “Mar del Plata, la perla del Atlántico, es un balneario preferido”.
Vocativo: “No puede lector, saltear este tema”.
Cláusula absoluta: “Por fin, superadas las dificultades, empezaron las obras”.
Expresiones aclarativas: Dijo que vendría antes de las doce, o sea antes de comer”.
Nexos que en lugar de estas al principio de la oración se encuentra en el interior de ésta: “no estábamos, por lo tanto, preparados para eso”.
Delante y detrás de adverbios o expresiones adverbiales (si acaso, además, aparte de eso, si bien, en efecto, por ejemplo, en general, al menos, no obstante, etc.): “En efecto, no queda solo borrador del trabajo de tantos años”.
4) En lugar de un elemento que se suprime, por ejemplo por ser repetición de otro nombrando antes o predicado no verbal: “mi predilección, los dulces y las bebidas fuertes”.
5) Cuando la coma distingue significado:
Delante del pronombre “que”, explicativo, particularmente si puede caber duda de si debe interpretarse como tal o como especificativo: “Los pasajeros, que siempre llegan tarde, viven exigiendo puntualidad” (explicativa). “Los pasajeros que siempre llegan tarde viven exigiendo puntualidad (especificativa).
Delante de un “que” explicativo cuando está separado de su antecedente; particularmente cuando puede caber duda de cual es su antecedente: “Mario es un nadador del equipo, que ganó cuatro medallas”.
Uso que indica que un complemento se relaciona no con la palabra que lo precede sino con otra más lejana: “Obligar a alguien a hablar, con habilidad”.
Delante de “como” cuando esta palabras no expresa igualdad sino introduce un ejemplo: “me gustan las rubias, como Valeria Maza”.

f) Signos auxiliares

La raya. Se utiliza para aclaraciones, intercalaciones e inclusión de elementos incidentales: “La dificultad consistía -y no era pequeña- en que debíamos cruzar el puente”.
También señala el cambio de interlocutor en el dialogo.
El guión. Separa compuestos: “Lección teórica-práctica”.
Separa sílabas al final del renglón.
El paréntesis. Sirve para incluir intercalaciones o aclaraciones: “En este día (y en todos los días) es importante recordar…”
También se usa para agregar datos, fechas, nacionalidades, obra, autor y capítulos.
Las comillas. Se utiliza para transcripciones literal de una cita, para destacar palabras, para marcar títulos de cuentos o poemas que pertenecen a una obra.
Signos de entonación
Interrogación: “¿Qué te pasó?”
Exclamación: “¡Es el colmo!”.