Curso de Redacción

Unidad 1 – Redacción Estratégica

Definición. Sus objetivos

La vista del lector siempre tiene que ir hacia delante. Si demanda su camino porque se perdió en una lectura laberíntica y tramposa, no comprenderá el mensaje y el texto habrá fracasado. Pero antes de avanzar, es importante, distinguir los distintos usos de la valiosa herramienta de la escritura.

Hablaremos de dos totalmente opuestos: la escritura creativa y la que tiene una finalidad estratégica.

La escritura creativa es una expresión artística, literaria; desde una novela hasta un pensamiento escrito en la escritura en la contratapa de algún cuaderno.

La escritura que llamaremos estratégica tiene un objetivo concreto hacia al cual apunta: vender un proyecto, plantear un programa o proponer una solución, argumentar, elevar una queja, difundir un mensaje, exponer un resultado.

Los textos literarios pueden transgredir las normas, pueden ser ambiguos o de difícil lectura. Muchas veces, en su dificultad está su atractivo.

Un texto que tiene como misión transmitir un mensaje concreto (y de su comprensión depende nuestro éxito) no puede darse el lujo de la vaguedad o la sutileza. Para acaparar la atención de nuestro escurridizo lector, el texto debe ser:

  • Claro
  • Legible
  • Eficaz
  • Atractivo

En resumen, nuestro texto estratégico debe decir lo que tiene para decir, sin rodeos, con elegancia y solidez. Pero basta de explicaciones. Usted podrá apreciar las diferencias al verlas. Lea este fragmento de escritura creativa:

“… La isla baja, polvorienta, en pleno sol, su barranca rojiza cayendo suave, medio comida por el agua, está inmóvil, sin que ni siquiera pájaros, mariposas, se levanten de entre los árboles, enanos a los que ninguna brisa sacude, de entre las flores rojas, amarillas, blancas, desperdigadas entre las ramas y entre la maleza que se calcinan a la luz de febrero, el mes irreal, sin que en la orilla irregular se perciban, en ningún momento, las sacudidas suaves de la estela que dejando la canoa verde al avanzar, con enviones bruscos, en el medio del agua, río arriba, dejando atrás los bordes visibles de la este que van separándose imperceptibles y que rayan el agua caramelo sobre la que la luz calienta destella múltiple y arbitraria…”
Extraído de la novela “Nadie nada nunca”, de Juan José Saer”

Daremos ahora un ejemplo de escritura estratégica para que pueda compararla con el anterior:

“…Una de las lecciones más importantes que he aprendido sobre el éxito del liderazgo viene de mi árbol de durazno. La lección fue ésta: “Usted no puede obtener frutos a menos que cuide de las raíces.”
Déjeme explicar.
Era un duraznero pequeño que crecía en mi jardín, pero producía muchos frutos. Duraznos hermosos, dorados, dulces y jugosos. Como con la mayoría de las cosechas, los duraznos no aparecían de repente; crecieron gradualmente a través de un proceso.
(…) Yo tenía que podar y rociar el árbol ocasionalmente, pero aparte de eso sólo recogía y comía los frutos. cada primavera daba una nueva cosecha. Sin embargo, una primavera algo diferente sucedió. Las hojas salieron normalmente; los capullos brotaron; incluso aparecieron algunos brotes pequeños de frutos. pero entonces todo cambió. Las hojas que siempre habían sido tan verdes y frondosas comenzaron a volverse amarillas y marchitas. (…) Alarmado, llamé a un especialista. Él dijo que parecía el insecto perforador del durazno. Me dijo que examinara el suelo. Nunca había oído hablar de perforadores del durazno, pero seguí sus instrucciones y lo examiné. Una cuantas pulgadas debajo del suelo, donde el tronco terminaba y comenzaba el sistema de raíz, los encontré: pequeños insectos perforadores blanco. (…)
Hice todo lo que pude por salvar el árbol. Pero era demasiado tarde. Herido desde su raíz, el árbol murió. Y con él, mis frutos. Sólo quedó madera muerta, y un mensaje: “Usted no puede obtener frutos a menos que cuide de las raíces”
Este mismo mensaje se aplica al liderazgo: “usted no puede tener frutos (los resultados) a menos que cuide de las raíces (las fuentes). “Una organización efectiva es muy similar a un árbol.”
Extraído de “Fuentes de éxito del liderazgo”, de D. H. Groberg

Escritura y oralidad
veamos ahora el paralelo entre un texto estratégico escrito para presentarse en papel o para ser leído en público. Instancias diferentes pero parecidas.
Ambas situaciones mantiene diferencias así como similitudes. En cualquiera de los casos, su eficacia debe ser alta para captar la atención del interlocutor. 
El lector que se aburra o no entiende el mensaje del texto impreso, buscará el cajón o el tacho más cercano para deshacerse del problema. Si el oyente desde su butaca no puede seguir a un orador que rodea el tema pero no lo defiende, seguirá sentado pero su mente se habrá ido de paseo a un lugar más interesante.
Al igual que el discurso oral, la expresión escrita tiene un breve texto introductorio, el cuerpo o desarrollo del tema y la síntesis o remate.
Este último debe ser una oración corta, pero cargada de sentido emocional, estratégico tiene que tener una presentación impecable, acorde con el tratamiento del tema. Para facilitar la tarea del redactor, existen las computadoras.
Al escribir atravesamos etapas que no se ven en el texto y que son parte del proceso creativo: tachamos, suprimimos o agregamos ideas, reformulamos una oración, la cambiamos de lugar, modificamos la puntuación, reorganizamos la información, etc., etc. etc. Lo que queda escrito no siempre es lo primero que se nos presentó en la mente. El texto y su redactor se transforman, se reinterpretan.
La expresión “procesar un texto” empleada en computación alude exactamente a ese proceso de realimentación; los programas para escribir en pantalla reproducen las mismas funciones mentales que se utilizan para escribir. Por eso facilitan el trabajo.
Por otra parte, si el texto va a ser leído en público, conviene usar este recurso tecnológico; la prolijidad y la claridad gráfica en la representación de las ideas son fundamentales para que el orador sólo deba preocuparse por el auditorio.

Resumen

  • Esta unidad tiene por objetivo ayudar al alumno a redactar un texto comprensible y atractivo
  • La escritura estratégica transmite un mensaje concreto.
  • El éxito del redacto – orador depende de la comprensión de su lector o auditorio. por eso debe utilizar un lenguaje claro, eficaz y atractivo.
  • Los procesadores de textos facilitan el trabajo del redactor.