Curso de Inteligencia Aplicada

Unidad 10 – Inteligencia Institucional

I. La inteligencia debe operar también dentro de las instituciones

La relación con la macro economía y con la microeconomía – La competencia y la competitividad – El Benchmarking

Hay dos comerciales donde profesionales del fútbol y del básquet se enfrentan respectivamente con ciegos y paralíticos con vendas en los ojos y en sillas de ruedas siendo derrotados. El mensaje es: “la discapacidad depende de las reglas del juego”.

Analizando la competencia de un país, la de sus empresas y la de los particulares podemos visualizar al país como la cancha donde se compite, o como el teatro de las operaciones. Si el estado de la cancha nacional es malo, si tiene pozos o está embarrada, los que están obligados a jugar en ella, no pueden competir con las empresas extranjeras que operan en excelentes estadios.

La competencia no se mide por los recursos naturales, los que constituyen sólo sus ventajas comparativas. Se pueden poseer las mejores tierras, petróleo, etc. Pero la productividad de esos recursos es baja. El problema es de competencia.

Es competitivo quien comparando su producción con la de sus rival la iguala o la supera. La Argentina tiene puesto 45 y Chile 28 en el ranking que mide creatividad, apertura de la comunicación, solvencia financiera, clima para los negocios, tecnología, etc.

Muchas empresas no son competitivas porque luchan en condiciones desfavorables: alta corrupción, impuestos y leyes laborales desfavorables, tarifas y créditos caros, inseguridad jurídica; que constituyen el trimestre conocido costo argentino.

Y de tanto fracasar, se empieza a perder la autoestima. ¿Es necesario resignarnos al fracaso? El éxito de cientos de miles de argentinos en el mundo demuestran que hay maneras de ser competitivos en un mundo globalizado.

La mejor manera de iniciar un proceso de cambio es conocer la verdad. La habitual genera adormecimiento, y una tendencia hacia una desafortunada uniformidad. Compararse hacia afuera con los modelos exteriores de la excelencia mediante un proceso sistemático técnicamente denominado benchmarking, es tratar de descubrir las mejores prácticas para luego hacerlas propias. Implica 3 etapas: 1) ¿Qué puedo mejorar para hacerme más competitivo? 2) ¿Cómo elegiré el modelo? 3) ¿Cuál es la diferencia que me separa? ¿Cómo cerraré la brecha?

La mayor incompetencia puede residir en elegir el camino incorrecto, es decir en lo que decido hacer y no en cómo lo hago. Hacer mucho o más de lo mismo no es tampoco la solución. Elegir el blanco a comparar es crucial y podemos ayudarnos comparando costos, tiempo y calidad.

Un método adicional es chequear las funciones con el conocimiento disponible e incorporarlo al proceso. Y una vez culminado un ciclo: volver a empezar.

Otra manera de mejorar la competitividad es analiza interiormente nuestras debilidades y fortalezas: 1) El automanejo del tiempo, de la energía, de las contingencias. 2) Si hay claridad en los valores ¿Qué es lo valioso para mí? 3) Tener objetivos claros implica ser proactivo y no reactivo ante las circunstancias. 4) Poder sostener un desarrollo y crecimiento personal continuo. 5) Dominar las técnicas de resolución de problemas y toma de decisiones. 6) Desarrollar la creatividad ya que la imaginación es tan importante como el conocimiento. 7) Lograr influir y motivar a los demás para que me sigan. 8) Saber administrar lo que equivale a conseguir que se hagan las cosas. 9) Saber delegar y controlar. 10) Capacitar a la gente que me rodea. 11) Armar equipos altamente competitivos. En materia de competitividad se puede aplicar la frase de Bernard Shaw: “hay gente que ve las cosas como son y se pregunta… ¿por qué?, yo sueño con cosas que nunca han sido y me pregunto… ¿por qué no?

 

II. ante el outsourcing o tercerización de la economía es necesario desarrollar el empowerment (el poder interior)

 

Aprender a emprender

La A de aprender a ser, que es la de conocerse a uno mismo, genera al E de la energía.

La A de aprender a aprender la E de la excelencia.

La A de aprender hacer la E del esfuerzo productivo.

La A de aprender a convivir, genera la E del estímulo social.

 

Administrar el tiempo es administrar la vida

Agreguemos esta A en la vida del emprendedor. Hoy todos tenemos reloj pero nadie tiene tiempo porque los sucesos, el conocimiento y la información crecen exponencialmente.

¿Cómo encarar los desafíos de la producir, vender, actualizarse, administrar, finanzas, impuestos, familia en las 24 horas de cada jornada? Hay que armonizar la agenda ya que sólo el 20% de lo que hacemos produce el 80% de los resultados. Se puede ser eficiente sin ser eficaz, si se permanece demasiado tiempo en el 80% de la baja productividad.

Síntomas: Urgencias permanentes, tensiones, no saber por donde empezar, exceso de trabajo, desequilibrios en la vida personal. La inacción también puede señalar un vacío de ideas. Todo proceso de superación personal comienza con la toma de conciencia.

El testinventario de tareas diarias permite realizar la dieta del tiempo, desintoxicarse de datos, reuniones, evitar a los ladrones de tiempo y considerar el biorritmo personal.

El hombre es un animal de costumbres, y hace cosas que perdieron su sentido, de chicos creamos los hábitos y luego ellos nos crean a nosotros. Hombre=tiempo requiere optimizar el rendimiento con metodología intelectual y alianzas estratégicas.

 

Es cuestión de suerte

La rueda de la fortuna gira: hay que saber cuándo subir. el azar es la respuesta correcta. El rey de Serendippo tenía hijos que descubrían sin buscar, el azar ordenaba sus vidas, combinaban accidente con sagacidad.

El emprendedor reactivo hace si algo le ocurre, depende del azar, el proactivo genera lo que quiere. A todos nos pasan las mismas cosas pero las vemos de diferente modo. Napaleón nombraba general al que tenía buena suerte, con la mente abierta se daba cuenta que no era casualidad. Cervantes ponderaba la iniciativa: “Quien no obtiene el máximo de su suerte, no puede quejarse si ella pasa de largo”. Edison alababa la perseverancia: “El genio es un 10% de inspiración y un 90 de transpiración”. También hay que tener la valentía de seguir los dictados de la intuición porque la suerte que no se use se pierde. Séneca dijo: “no hay viento favorable para quien no sabe a que puerto quiere llegar”. Metas falsas generan una deuda con el “banco interno”, que presta la energía, y esa deuda se paga con estrés y se llama mala suerte.

Arriesgamos siempre: por acción u omisión, jugando póker o ajedrez. Hay que estar atento para cuando a tu idea le llegue su oportunidad. La suerte florece en los terrenos fértiles del saber y del querer. El emprendedor tiene el raro privilegio de poder darle forma a las ideas.

 

El fin del empleo

La revolución industrial hizo del campesino un obrero, de guiarse por el sol y la luna fue controlado por el reloj, de hacer como creía debió imitar tiempos y movimientos de los mejores.

Se salvó al capitalismo y se hundió al hombre. Mejoró la ganancia y el salario por la producción en masa. Ford: “No importa que coche me compren siempre que sea negro”.

Pero la competencia y en el marketing gestaron un modo de hacer donde la tecnología desplazó al hombre. Nadie quiere empleados, las empresas se concentraron en su misión, y contratan afuera lo demás, el trabajo suplanta al empleo: que alguien lo haga por su cuenta.

El hombre se acostumbró a ir de casa al trabajo y del trabajo a casa. Sin empleo de por vida a la japonesa, mimetizado por el rol repite soy abogado, contador, etc., pero ahora sin empleo ya ni es. No está preparado para el cambio.

La educación y el estado miran al costado con planes trabajar para sabotear el futuro. Si el principal empleador será uno mismo hace falta capacitar en nuevos sistemas de gestión que lo conviertan en YO S.A. y en Nosotros S.A., se trata de crear capital social mediante la alianza estratégica de todos.

 

Resumiendo

Aprender a emprender es necesario porque de 60 ideas sólo una tiene éxito y no sobrevive mucho tiempo. Aprender a ser produce la energía, aprender a aprender conduce a la excelencia, aprender a hacer potencia el esfuerzo, aprender a convivir estimula el capital social.

Hoy la ecuación tiempo-hombre no cierra, la clave es ajustar las prioridades con la dieta del tiempo. Se puede aprender a tener una jornada productiva inventariando lo que se hace según el valor que aporta al objetivo. Hay que aprender a administrar el tiempo.

El azar es imprevisible, la respuesta es la que hace la buena suerte. Muchos vieron que al hervir el agua que se levantaba la tapa de la olla pero Watt respondió descubriendo la energía del vapor. El reactivo reacciona cuando algo le pasa, el Proactivo hace que las cosas ocurran.

El fin del empleo será una suerte si podemos convertirnos en YO S.A., es muy difícil conseguir lo que se quiere trabajando para otros.

Cómo dijo Amado Nervo: “porque veo al final de mi largo camino que yo he sido el arquitecto de mi propio destino, vida nada te debo, vida estamos en paz.

 

III. El capital para emprender

Hay que inventar los recursos que se poseen…

Visualizar lo que se podría hacer es el paso previo para hacerlo. Imaginar es usar el contenido de la memoria. Funes el memorioso -personaje del cuento de Borges_ tenía una gran memoria pero improductiva, acumulaba sin seleccionar, registraba sin olvidar: no tenía espacio de maniobra.

Cuando basura entre, basura queda y basura sale. Si somos lo que recordamos debemos cuidar a la memoria, porque lo que incorporamos la reformatea. La memoria teje la existencia. Sin ella seríamos vegetales: incapacidades para ver, oír, pensar o crear. Ni siquiera tendríamos identidad. La memoria inteligente es un imán que selecciona y clasifica, aprende lo nuevo con lo viejo. De lo contrario la comanda el azar como si fuera una hoja arrastrada por el viento. Por eso, debemos gobernarla siempre: al percibir, procesar, recuperar y olvidar; para crear la memoria palanca de la alta productividad.

Las funciones a optimizar son:

Entrada de datos: saliendo del piloto automático – Retención: posicionando lo nuevo por unidad de conceptos – Duración: con el efecto multimedia y evitando la curva del olvido – Recuperación: guardando la información en claves.

El lubricante del cerebro es la gimnasia mental. Podemos entrenarnos las 24 horas porque vivimos recordando. Realice este sencillo ejercicio: cuente las ventanas que tiene en su casa, el hemisferio derecho es el que vio las ventanas, el izquierdo el que las contó.

 

Analfabetismo emprendedor

El sistema educativo enciclopedista se basa en la lógica, en la palabra, en transmitir, registrar y clasificar la información en formato de texto. Los exámenes se basan en la repetición. el uso exclusivo del estilo alfanumérico marca el descuido por lo no verbal, como la imaginación una virtud básica a la hora de emprender.

Una imagen vale por mil palabras. ¿Qué quiere decir? Que imagen atrapa por su vivacidad. El concepto es estático, no posee belleza pues su fin no es estético; tampoco produce emociones. Simplemente, presenta las rasgos esenciales que necesita un determinado objeto para ser tal. Tiene una función utilitaria.

Por el contrario, la imagen es cambiante, posee diversos componentes y colores que producen innumerables sensaciones. Capturar hechos o visualizar conceptos y proyectarlos con retoques en la pantalla de la mente es imaginar. Sincronizar conceptos e imagen aumenta la potencia. ¿Por qué no se hace? En un mundo materialista con los conceptos se alcanzan los fines y la imaginación se subordina a ellos. Pero hoy que ya no existe la seguridad que brindaba el empleo el futuro se debe inventar. Einstein dijo: “el arte es la manera de expresar las verdades más profundas de la manera más sencilla”.

 

IV. El club del emprendedor

Los emprendedores deben relacionarse, capacitarse, se necesita…

Terminado empleo de por vida y con el empleo como especie en extinción, no existe el trabajo seguro y permanente. La educación formal no lo garantiza y muchos profesionales no ejercen su saber porque están preparados para una sociedad inexistente. La educación formal perdió la carrera con la realidad. Para ganarla, el hombre debe mejorar su capacidad adaptativa y creativa ante un mundo en movimiento veloz y continuo.

Para cambiar la mentalidad de empleado por la de Yo S.A. -el arquitecto creador de su propio futuro- hay que comprender que un negocio es la negación del ocio al que condena el desempleo.

 

El principal empleador de la economía será uno mismo

Un negocio no es la fórmula para ganar dinero -es el resultado de satisfacer una necesidad que se descubre-. El emprendedor crear al cliente que potencialmente existe y emerge en la sociedad actual al tomar conciencia del cambio social, dejando la posición fija que le asignaba el empleo desde la revolución industrial, para asumir el riesgo de perder dinero, tiempo, seguridad, autoestima, etc., por correr tras una idea.

Comercializar es la función del negocio y no la del ejército o la iglesia, es situarse del lado del consumidor antes que de la producción.

La sociedad castiga con la destrucción creativa a los que no innovan e incrementan su productividad. Esa aptitud no es física sino mental: es usar mejor los recursos, los procedimientos, la organización y el tiempo.

El papel de la ganancia es el de regular del sistema. Dirigir es emprender para sobrevivir y no para optimizar, es creación y no sólo adecuación, es planear y obtener objetivos razonables.

 

¿Cuál es mi negocio?

Mi negocio no es ganar dinero sino servir al cliente, no son las características de mi producto sino el beneficio que brindo. Tampoco es la carreta o el ferrocarril sino el transporte, sin esta claridad pierdo el negocio del cambio tecnológico. hay dos clientes el actual y el potencial. Investiguemos a qué le asigna valor: ¿dónde está? ¿cómo compra? ¿cómo llegó? ¿busca producto, prestigio, precio o duración?

 

¿Cuál será mi negocio?

Hay que proyectarse en el tiempo estudiando el potencial del mercado, el efecto de las innovaciones y las necesidades insatisfechas.

 

¿Cuál debe ser mi negocio?

La brújula son los objetivos, y las ganancias son el factor cuantitativo de la medición. Estamos aquí y ahora: ¿cómo haremos para llegar a la meta?

De 60 ideas una triunfa y pocas perduran. La quiebra es el mecanismo social del castigo. La idea que sobrevive es la que satisface una necesidad estable, agrega valor y se encarna en un sujeto. El fracaso de 59/60 es por estar solo o mal capacitado.

La educación formal no enseña a emprender o enseñan los que han fracasado. Debe enseñar quien tiene credencial. Al exitoso hay que imitarle y su responsabilidad social es transmitir su secreto. En la escuela de la vida se aprende por contacto haciendo gimnasia con el éxito y Bench marking, -que es una metodología para compararse e igualarse con las mejoras prácticas y con los triunfadores-.

El gran negocio social es dejar por un rato el culto competitivo por el cultivo de la cooperación. La creatividad y el saber capitalizados socialmente mejoran la economía al modificar la sociedad de castigos por la de incentivos. Dios, el primer emprendedor, hizo al hombre a su imagen y semejanza. Aprendamos su método. El emprendedor es el mejor imitador que tiene dios en la tierra.

 

El test del emprendedor

Hay dos miradas: una interna que observa debilidades o fortalezas y que permite darle sentido al esfuerzo. No se trata de saber para qué sirvo sino qué es lo que quiero. Este proceso genera la energía espiritual aliada con la creatividad producen las ideas. La segunda mirada es externa y permite ver oportunidades y amenazas. Salir al mundo exterior, detectar lo que funciona, nuevos productos, conexiones, servicios derivados, la sociedad y sus demandas, los límites. Donde el hombre común ve la crisis, el emprendedor ve oportunidades y de negocios terminados rescata negocios emergentes.

Este análisis debe reflejarlo el plan de marketing. El suicidio del emprendedor es planear sin pensar, no escribir el plan para que otros lo analicen, creer en ideas suicidas, no saber comunicar, descuidarse, no dar garantías, no generar respuesta, no tener bases de datos. En el test del buen emprendedor las alianzas estratégicas son las clavas sustentables que definen quiénes lo acompañarán en el camino.

Conclusiones: Un negocio que se hace por dinero es un pobre negocio. El buen negocio cumple una función social aunque de naturaleza comercial. Hoy con una sociedad más abierta y ante la crisis de empleo cualquiera puede y debe ser emprendedor ¿Cuál es, cuál será y cuál debe ser mi negocio?, son las preguntas del millón. Confundirlas es la causa frecuente de fracasos. La educación no se ocupa de enseñar a emprender pese a la crisis del empleo. El test del emprendedor es la herramienta para detectar fortalezas y debilidades y sobre todo “el querer” que genera la E de la energía. Proponemos crear “El club del emprendedor” para desarrollar la capacidad humana de conseguir lo que se anhela. Recordemos que poder es querer más eficacia.

 

V. Cómo gestionar el conocimiento

El nuevo capital de la economía es el saber, por eso hay que aprender…

“Para los países en la vanguardia de la economía mundial, el equilibrio entre conocimiento y recursos ha cambiado hasta tal punto que le conocimiento se ha transformado en el factor determinante de los niveles de vida -más que la tierra, las máquinas o el trabajo-. Las actuales economías desarrolladas, muy avanzadas tecnológicamente, están realmente basadas en el conocimiento”. (World Development Report, 1999)

El conocimiento es un factor que separa la pobreza y la riqueza. La gestión del conocimiento, es un proceso continuo de adquisición, distribución y análisis de la información que se mueve en el entorno de la organización para hacerla más inteligente y de esta forma ser más precisa en la toma de decisiones, dar respuestas más rápidas, lograr su desarrollo y ser más competitiva.

 

Un poco de historia

La gestión del conocimiento siempre ha sido factor decisivo. Los hombres de Cro-Magnon vivieron simultáneamente con los de Neandertal. Hace unos 30.000 años estos desaparecieron. ¿Por qué? Los hombres de Cro-Magnon tenían un calendario lunar y correlacionaron este transcurso de los días con los hábitos migratorios del bisonte, el alce y el ciervo rojo.

El hombre de Cro-magnon aprendió que le bastaba ponerse al acecho ciertos días, jabalina en manos, en el paso de un río, mientras que el de Neandertal dispersó en busca de encuentros ocasionales. Asignó mal sus recursos y desapareció.

El hombre de Cro-Magnon, mediante múltiples observaciones, descubrió que debía utilizar las pinturas y astas de venado y acumuló sus conocimientos para poder cazar con mayor eficacia. Así, se transformó en un ser más competitivo que el de Neandertal y logró sobrevivir.

 

Cambiar una cultura

Antes de introducir tecnologías informáticas, debe crearse una cultura organizacional de compartir el conocimiento y, cuando esto se logre, entonces sí pensar en las herramientas; primero está la necesidad o el problema a resolver y después la solución.

 

El futuro es el conocimiento

Cada vez el flujo económico está concentrado en la creación y distribución de información. por lo que si todo lo que se hace e invierte no está encaminado en esa dirección, se puede afirmar que se está jugando con el futuro de la organización. Pero cuidado: la información no es conocimiento y el conocimiento no es sabiduría. 

Las ventajas competitivas

En la economía agraria, la tierra determinaba quién ganaba y quién perdía, y en la economía industrial, la cadena de valor era la base de la competitividad.

En la “economía Internet” lo es el conocimiento, el tiempo y la información.

Esto hace que lo que se haga hoy condiciones el futuro. La libertad para elegir implica hacerse cargo de las consecuencias de lo que se hace.

La competitividad es la ventaja cada vez mayor sobre las ventajas naturales.

Las Pymes con fuerza de trabajo reducida y poca historia, pero con un alto nivel de calificación del personal, sustituyen a las grandes empresas abundantes en mano de obra poca calificada. La gente se convierte en la principal ventaja de las empresas. El valor de una empresa se mide por su capital intelectual (sus recursos humanos, su relación con los clientes y su estructura administrativa).

 

VI. La ciudad del saber

Las ideas son como semillas o perlas a cultivar. Requieren creatividad, innovación y asociación con los nuevos recursos económicas: el conocimiento, el tiempo y el trabajo en equipo.

El saber ocupa un lugar. La especialización tiene dos riesgos: a) ver el árbol en lugar del bosque o según el color del cristal con que se mire y b) enamorarse del instrumento: para el que sólo tiene un martillo todo lo ve se parecerá a un clavo. Pero la unión hace la fuerza. El aislamiento de los especialistas impide el resultado holístico que surge de la sinergia positiva en la que el todo es superior a la sumatoria aislada de las partes -si se las sabe armonizar-. la ciudad del saber es el lugar del encuentro.

 

Al arte de lo posible

Como si una mano invisible guiara la acción, cada cual actuando en su propio beneficio en el marco de la filosofía -si tú ganas yo gano- obtendrá las ventajas de pertenecer a una red cooperativa. El individualismo produce costos innecesarios que se eviten cuando se aprende a compartir los recursos.

 

El nuevo significado del saber

Antes un adorno ahora un capital: Detrás de la apariencia de cualquier producto se encuentra el saber que lo hace posible. Al aplicarse sobre sí mismo genera nuevos saberes y su actualización permanente. Existen medios instrumentales o facilitadores que se integran una nueva metodología: la de aprender a aprender.

 

Las organizaciones y los especialistas

Las organizaciones persiguen fines único y precisos. Sus objetivos son los de satisfacer a sus clientes y pueden actuar a contramano de los objetivos sociales. La organización gestiona el saber para influir sobre las personas y las cosas. No le alcanza el conocimiento intelectual que se aplica a palabras y conceptos, sino que lo utiliza con eficacia -que atiende al objetivo- y con eficiencia- que responde a la tarea -. La organización eficaz es la que hace goles y no solamente juega bien, es la que ha aprendido a hacer. La organización y el especialista se necesitan mutuamente.

 

Aprender a trabajar en equipo

Liderar las propias ideas, aprender a ser conociéndose a sí mismo, es la mejor terapia en esta época de inseguridad provocada por la caída de los valores tradicionales. Ante la pérdida del seguro empleo de por vida a la japonesa y los fenómenos de globalización y tercerización, la mejor respuesta es desarrollar un sano egoísmo que transforme a cada persona en un creativo “YO S.A.”.

La clave ante lo omnipresencia de la tecnociencia es saber ocupar un lugar. Estar en la red es estar en el mundo. Para ello hay que aprender a vivir en comunidad combinando los nuevos principios de solidaridad, responsabilidad por lo que se hace, confiabilidad personal, aceptar al que es diferente; con las herramientas de la modernidad.

 

El método ILVEM

Se usa sólo el 5% de los recursos naturales. el cerebro humano es el resultado imperfecto de la evolución biológica y en él conviven sin integrarse armónicamente los instintos, las emociones y los pensamientos.

Hay que aprender a combinar inteligencia, genética y personalidad del mismo modo que se complementan perdidos en un bosque el paralítico sobre las espaldas del ciego para encontrar la salida. Es la reunión de la inteligencia emocional y racional.

 

El saber aplicado

¿Cómo transformar lo que se sabe en resultados positivos? ¿Cómo evitar convertirse en ingeniero taxistas? Mientras la educación enciclopedística insiste en correr detrás de la información -cada vez menos alcanzable por su crecimiento exponencial-, lo que se requiere ahora es aprender a aplicar el saber comenzando con la destrucción creativa y planificada de lo que se hace o mejora continua, tal como hizo Japón después de la 2da. Guerra Mundial imitando y perfeccionando los productos americanos que luego les reexportaban mejorados y a menor precio.

Nada fracasa tanto como el éxito. El peligro del triunfo es si provoca sensación de omnipotencia sin comprender que lo único permanente es el cambio. Seguir haciendo lo mismo es sinónimo de fracaso futuro por la lógica de la competencia. así el mundo imitó a Japón y su éxito se redujo. Copiar es humano, crear es divino. Con la globalización y los cazadores de negocios que buscan aplicaciones asesinas por internet, el que se queda cruzado de brazos no sabe quién, cuándo ni cómo estará atacando su negocio. Lo importante es evaluar los resultados que se obtienen ya que realizando las mismas cosas precisamente se quieren superar.

 

A tener éxito también se aprende

El secreto no es una fórmula mágica sino una mezcla de factores espirituales y racionales que se conjungan en la primera persona de los verbos creer y crear. Yo creo en fuerzas espirituales que me dicen que estoy hecho a imagen y semejanza del gran creador y yo creo el futuro que deseo. No me limito a reaccionar ante lo que pasa, apunto alto, admiro la excelencia, comparo planes y logros, visualizo los resultados, descubro oportunidades.

El capital invisible que acompaña del éxito es la autoestima: ¿me quiero mucho, poquito o nada? La autoimagen es una profecía que se autorrealiza y que condiciona la calidad de los proyectos que se encaran. Para ello el pensamiento positivo es fundamental ya que la mente tiene la capacidad autosugestiva de transformar en acto todo aquello que se decide a aceptar.

 

La mayor riqueza del hombre son los métodos

La inseguridad de no saber cómo actuar genera mecanismos defensivos que provocan inseguridad y preocupación. Romper con las barreras y atreverse a arriesgar tiene su premio ya que el exceso de análisis produce parálisis. La visión clara del progreso deseado y el ocuparse en conseguirlo aumentan el poder. Para lograrlo -ya que el hombre es un animal de costumbres- debe aprender a cambiar sus hábitos transformando en virtuosos sus círculos viciosos.

ILVEM tiene en misión el desarrollo del potencial de la mente. Propone una filosofía de la excelencia asentada en un método que triplica la velocidad de la lectura comprensiva y la técnica de estudio, incrementa la memoria, la concentración, la capacidad expresiva y la inteligencia; sincronizando el sistema nervioso humano con el digital -al convertir a la PC en la extensión natural del cerebro y su palanca de crecimiento -. En la fábrica de ideas las iniciativas dejan el rol pasivo de la enciclopedia e ingresan en un tanque que las procesa convirtiéndolas en proyectos y en resultados. En la fábrica de relaciones productivas los optimistas se reúnen para cambiar el mundo.

El curso comienza por aquello en lo que se puede influir -es decir sobre uno mismo-, así se canaliza la energía positiva hacia el área de ocupación,- mientras que la productiva zona de preocupación tiende a diluirse-.

Cambiando interiormente los logros se ordenan desde adentro hacia afuera y eso multiplica la potencia de la acción ya que le da un sistema y un destino.

 

VII. La ciudad del saber es la sociedad del saber

Si como pronostica el Ministerio de trabajo de los EEUU para el futuro inmediato el principal empleador de la economía será uno mismo, es imprescindible despojarse de la mentalidad de empleado que surgió con la revolución industrial y a constituirse en el creador del futuro. El flagelo de la desocupación no se solucionará por el voluntarismo de los gobiernos sino por la educación de la creatividad de la gente. Cuando millones de personas creen empleo a través de fábricas de ideas y proyectos y las empresas líderes comprendan que deben devolver a la comunidad parte de lo que reciben de ella; se verá entonces la luz al final del túnel.

La idea que subyace detrás de todas las definiciones y los trabajos de investigación es una: la Gestión del Conocimiento surge en el nuevo escenario económico como la nueva visión con la que plantear la búsqueda de soluciones que contribuyan a modificar, adaptar o ajustar el entorno empresarial a la nueva realidad, cuyo principal y más claro atributo es la incertidumbre.

 

Innovación y gestión del conocimiento

La amenaza de caos asustaba hace algunos años ya no es tal; hoy es una realidad. Cambios vertiginosos, discontinuos y de futuro e incertidumbre marcan las decisiones.

Antes se podía anticipar el cambio diseñando estrategias, implementándolas y calculando probabilidades. Todo eso se modificó radicalmente: la globalización ha roto los límites y los competidores pueden surgir desde cualquier parte; la tecnología ha roto las barreras de espacio y tiempo; y la velocidad de respuesta implica más uso de la intuición que de la razón.

Lo que distingue a los que se adaptan es la capacidad de innovar sobre las reglas del juego en su sector, descubriendo nuevas formas de combinar los recursos. La rentabilidad de una empresa no viene determinada por el sector en el que opera sino por las estrategias que aplica. Pero la innovación no se compra ni se crea, surge cuando se articulan conocimientos, ideas y experiencias con el tiempo, circunstancias y condiciones favorables.

Innovación es convertir el conocimiento en rendimiento.

Es necesario dinamizar el conocimiento a través de la interacción y la conexión entre sectores externos e internos facilitando su conectividad con tecnología como (intranet, extranet, comunidades virtuales), porque el conocimiento se crea a través de un proceso de interacción continua y combinada entre el conocimiento tácito y explícito: el conocimiento debe compartirse.

Se parte del conocimiento individual, avanzando en la creación de nuevos conocimientos, evitando la monopolización del saber, y favoreciendo su retroalimentación. Con la innovación se logran ventajas competitivas, productividad, crecimiento, empleo y cambio social. La innovación es hoy el ingrediente más importante de una economía moderna.

Innovación es más que invención. Mientras que la invención crea lo que antes no existía, la innovación es la aplicación del conocimiento para resolver problemas reales. La innovación debe servir para alcanzar el éxito, introduciendo nuevas maneras de trabajar y de administrar, herramientas y capacidades. Es creer en el progreso, la razón, la ciencia y en el perfeccionamiento continuo. hay que aprender a innovar. Tan solo en informática, existirán millones nuevos puestos de trabajo. Vivimos en un mundo en el que el empleo es móvil, por lo que estos nuevos puestos de trabajo irán a donde esté presente la innovación. Por lo tanto, políticas enfocadas en innovación tienen el potencial de generar crecimiento, empleo e inclusión social.

La clave es la educación y la gestión del conocimiento. Los innovadores establecen puentes entre especialistas, negocios y recursos humanos.

También se necesitan políticas para fomentar la innovación, el espíritu empresarial, la inversión y la generación de empleos, proteger la propiedad intelectual y pensar en grande considerando el escenario internacional.

 

Más sobre gestión del conocimiento

Antes se valoraba a la persona culta. Hoy es importante saber ejecutar el saber, porque poder es querer con eficacia.

La gestión del conocimiento consiste en aprovechar y sumar las lecciones del pasado. Una memoria palanca crece con lo que aprende, convierte al suceso en oportunidad. Se pregunta ¿qué sucedió?, ¿qué aprendí?, ¿qué haré?, ¿a quién se lo comunicaré?

En los extremos de las redes de emprendedores hay mentes pensamientos que emiten y reciben datos, informes, para convertirlos en capital intelectual de las fábricas de ideas o de relaciones, sintonizando sus sistemas nerviosos humanos con los digitales.

para que el conocimiento haga palanca hay que gestionarlo por redes en la cuales circulen el saber y las ideas. La paradoja de las habilidades informáticas más modernas es que dependen cada vez más de las antiguas.

El tallado del alfabeto en el cerebro es la ventaja competitiva del hombre.

Para aprovecharla saber leer es la clave, pues leer cualquiera sabe.

La gestión del conocimiento agrega al concepto tradicional de recursos económicos (tierra, capital y trabajo), el conocimiento.

La gestión del conocimiento es un conjunto de actividades en las que participan el software, el hardware y sobre todo las personas.

En el reconocimiento al conocimiento como un nuevo INPUT inherente al proceso productivo, puede ser utilizado en la generación de otros bienes, y en su propia producción. Con el desarrollo de las Nuevas Tecnologías de la Información, el valor agregado deja de ser la energía física para ser la energía mental.

Para logralo hay que alinear los interes motivando a la gente y capacitándola. Contar con una plataforma de e-learning mejora el rendimiento y reduce los costos, permitiendo la constitución de foros virtuales.

La resilencia o capacidad para superar situaciones críticas requiere aprovechar las dificultades para darle elasticidad, resistencia, fuerza, a las organizaciones. Las firmas que prosperan y perduran son aquellos que logran construir una elevada dosis de resilencia porque pueden soportar los frecuentes cambios en la regla de juego, las fluctuaciones en los precios y las presiones de la economía. Una organización resiliente reconoce los problemas que hay que enfrentar y los comunica abiertamente. Analiza estratégicamente los recursos, los organiza y reorganiza las estrategias a aplicar.

El aprendizaje es un proceso cíclico interminable y de repetición permanente.

Por este motivo, hay que lograr que las experiencias de traduzcan en conocimiento: Reflexiona sobre esa experiencia (observación reflexiva). Sintetizarla, crear una conclusión y controlar su aprendizaje en situaciones nuevas (experimentación activa).

Hay que desarrollar:

1.- La inteligencia (capacidad del aprendizaje).

2.- El método con el cual se aprende (metodología intelectual).

3.- Y la motivación que incita estudiar (el perfeccionamiento continuo).

El que enseña es más un coach que un transmisor de información y actuará guiando a los educadores en su proceso de descubrimiento.

 

¿Cómo se implementa la gestión del conocimiento?

Si bien no existen modelos, en una empresa basada en el conocimiento cambian las estructuras, que dejan de estar integradas verticalmente para comenzar a operar por procesos. Además, se hace mucho más énfasis en las personas y el trabajo en red. La inteligencia organizativa es un elemento central, ya que mide y desarrolla las capacidades centrales de toda organización: la capacidad de respuesta; de resolución de problemas; de aprendizaje, creatividad e innovación; de memoria y la inteligencia emocional.

Con estas cinco habilidades las empresas enfrentan a clientes, mercados, productos, procesos y proyectos.